Mejorar la estadística

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Inevitable pero también necesario, no quitar la mirada de aspectos que tienen que ver con la seguridad robada y la inseguridad que ha sentado sus reales por todos los rincones del país.

Muchos acontecimientos que nos estremecen, como el registrado la noche del martes en Veracruz donde 25 personas perdieron la vida y otras tantas resultaron con lesiones luego que fueran arrojadas bombas molotov al antro en el que se encontraban y sus puertas fueron prácticamente selladas por los mismos delincuentes; y ya no digamos tantos otros casos que incluso a regiones que hasta hace poco tiempo estaban a salvo, han llegado los tentáculos de la inseguridad.

Lo que existe fuera de casa, no nos lleve a dejar de observar hacia dentro de la misma; creo que todo lo contrario, debe hacernos más cuidadosos.

El Comité ciudadano de seguridad pública Sonora, compartió recientemente una serie de estadísticas que nos permiten acercarnos a la realidad que viven muchos de nuestros hogares.

Porque así como ha aumentado la violencia en las calles, lo ha hecho al interior de los hogares. Una consecuencia de la otra.

¿Cuál fue primero?

Lo más fácil es voltear hacia la autoridad incompetente de frenar el tráfico de drogas y el incremento de la violencia como consecuencia de ello; a extender una carta de impunidad para la delincuencia que no teme hacer sus fechorías. 

Más difícil a veces asumirnos desde casa, la escuela, los medios de comunicación, las Instituciones no gubernamentales, etc, como contribuyentes para alcanzar como sociedad, el grado de descomposición en el que nos encontramos.

Pero más allá de repartir culpas y asumir responsabilidades, a todos y todas independientemente del rol que desempeñemos, nos conviene vivir en un mejor ambiente. Me refiero evidentemente a quienes aspiramos a ello, porque tampoco hay que ignorar que mucha gente prefiere seguir en la ilegalidad porque ha hecho de ello su forma de vida.

De acuerdo con datos proporcionados por el referido Comité ciudadano que preside Jorge Cons, los niños, niñas y adolescentes mexicanos están creciendo en un ambiente con mayores indices de violencia familiar, escolar y comunitario… en esa gama podemos encontrar maltrato físico y emocional, así como de abuso físico, sexual o negligencia, entre otras.

Datos del instituto nacional de salud publica y UNICEF México 2016; la Encuesta nacional de niños, niñas y mujeres 2015 y la Encuesta de indicadores múltiples por conglomerados 2015 refieren que en el pais 8 de cada 10 niños, niñas y adolescentes ha enfrentado agresiones en la escuela y la vía pública; 7 de cada 10 fueron víctimas de agresión en sus hogares, 6 de cada 10 han experimentado violencia como disciplina en sus hogares y la mitad de los y las encuestadas, ha sufrido agresión psicológica por alguien de su familia.

Cuando volteamos la mirada de manera concreta a Sonora y con base en la encuesta infantil y juvenil 2018 del Instituto nacional electoral, tenemos que el 44.6% de los niños, niñas y jóvenes de ente 6 y 17 años, !enfrenta violencia en su casa!, 33% en la escuela, 15.6% en la calle y 5% en internet.

El informe detalla también lo que refieren niñas y niños de 6 a 13 años: en el caso de golpes como maltrato los niños reciben el doble que las niñas. Y son también los del genero masculino en porcentaje mayor, víctimas de violencia a través de las groserías que les dirigen; que las hacen sentir mal es la agresión que ligeramente reciben más niñas que niños.

Y anoto de manera textual una conclusión que el propio Comité expone: “Las niñas, niños y adolescentes enfrentan situaciones de vulnerabilidad a manos de sus padres, cuidadores, amistades o parejas sentimentales, por lo que muchas veces han llegado a normalizar la violencia, lo que trae consigo un gran impacto en su autoestima y con ello la limitación de capacidades que inciden en su desarrollo.Es nuestra responsabilidad como padres de familia o tutores velar por su protección y seguridad. Hay que promover un sano desarrollo infantil, normas de convivencia, formación y educación que mejoren el ambiente familiar, escolar y comunitario”.

Ojalá estos datos pueda Usted reflexionarlos, comentarlos, discutirlos y en la medida de lo posible, en nuestro ámbito de acción, contribuir para mejorar la estadística.