La espera se convierte aburrida para los migrantes

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Foto de Archivo

Nogales, Sonora.- La lenta espera que al tercer día de llegar al albergue de la frontera se convirtió en aburrimiento, pronto pasó al cansancio y la desesperación.

Ahora con un poco más de una semana y los más de dos meses que aún le faltan para que la llamen a la garita internacional para solicitar asilo humanitario, Blanca desea conservar una buena actitud.

Las mujeres y sus hijos migrantes, llevan a cabo todos los días la misma rutina y llegan momentos en los que se complica la convivencia por las altas temperaturas y los espacios tan pequeños en los que deben seguir esperando la noche.

Desde la mañana empiezan a hacer filas para entrar al baño, para tomar café, en el comedor donde les dan los alimentos y entre una actividad y la otra deben esperar, donde se pueda.

“Terminando el comedor nos venimos para acá a bañarnos, ir a firmar al beta, volvemos a regresar y otra vez  ir a hacer fila para comer, de regreso nos vamos al beta y ya nos vamos a dormir al albergue.”, comentó Blanca González, Migrante.

El hastío de tantas horas vagando por las calles o esperando la hora de descansar no solo le afecta a los adultos, sino también a los pequeños que no entienden tanto su situación.