Sin agua y sin arboles

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Foto: Manuel Salas

En los últimos años, Sonora ha vivido una problemática creciente, que es la falta de agua y de árboles.

Algunos especialistas, afirman que este fenómeno puede estar relacionado con el cambio climático que afecta a nivel mundial.

Enrique Vivoni, un académico especializado en Hidrología de la Universidad de Arizona, indicó que los cambios de temperatura a nivel global han traído al Estado periodos de mayor sequía, combinadas con lluvias torrenciales que erosionan el suelo y provocan inundaciones.I

“No es tan fácil decir que todo va a empeorar. Es posible que el cambio climático traiga periodos de sequía, pero también es posible que traiga eventos extremos, y que esos eventos extremos sirvan a la vez de suministro de agua para la ciudad de Hermosillo”, comentó Enrique Vivoni, investigador de la Universidad de Arizona.

La falta de árboles en Hermosillo es evidente, no obstante, los datos son dramáticos.

De acuerdo a Servicios Públicos Municipales, Hermosillo tiene un déficit del 60% en cobertura vegetal de lo que establecen los estándares internacionales.

Otro estudio de El Colegio de Sonora, encontró también un déficit importante de árboles en las casas de Hermosillo, además, de la utilización de especies no nativas sembradas.I

“Hay un potencial muy grande de reforestación porque hay muchos espacios vacíos, en camellones, en parques, en áreas públicas, pero la gran limitante es el agua y las especies que elegimos para sembrar”, expuso Alan Navarro, investigador de El Colegio de Sonora.

Según el Ayuntamiento de Hermosillo, tan sólo esta ciudad necesita plantar 70 mil árboles cada año para superar el déficit. Además, las sequías en el Estado como lo han documentado los académicos, también hacen compleja esa tarea.

Así que sin agua y sin árboles, naturalmente los hermosillenses y otros pobladores de otras regiones, sientan que el calor es más intenso ahora.

“Las sequias van a ser más extensas y la precipitación quizá no cambie en cantidad, pero sí en número de eventos. Siendo menos eventos de precipitación, pero con mayor intensidad, y eso provocando que el agua no necesariamente la podamos capturar, porque se va a escurrir”, mencionó Carlos Lizárraga Celaya, investigador de la Universidad de Sonora.