La UNISON ya no puede seguir pateando el bote

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Días difíciles se aproximan para la Universidad de Sonora.

Derivado de la desinformación, de la administración de la información, de la inmediatez para ver los temas y a veces también de no meternos a fondo en los mismos, la comunidad universitaria atraviesa ahora por un delicado momento al saber que las expectativas de su jubilación se derrumban a menos de la mitad de lo que esperaban.

Los focos rojos empezaron a encenderse y a calentarse el pasado 1 de mayo cuando las personas que empezaban su ciclo como jubilados (6 del STEUS y 11 del STAUS) vieron que en lugar de recibir el 62% de su sueldo el cheque les llegó por un monto aproximado al 29% en términos llanos, es una tercera parte de lo esperado.

No se requiere mucha imaginación no solo para considerar la reacción sino lo que habrán sentido estas 17 personas afectadas y cómo corrió la noticia por toda la comuniad universitaria que empezó a recibir las carátulas de los cheques recibidos por Francisco Arturo Montoy que esperaba una jubulación de 29 mil pesos y recibió 7,351.87; o de María Loreto Villaescuza que esperaba el cheque por poco más de 8 mil pesos y le llegó por 3576.85…la comunidad entonces empezó a pintarse de guerra y amenaza con tomar las calles este miércoles y exigir modificaciones.

Ahora quienes fueron dados de baja en la UNISON para pasar a formar parte del grupo de jubilados del ISSSTESON, están solicitando los reinstalen de nuevo en la nómina de la Universidad en tanto se esclarecen las cosas.

Y la explicación la da Pedro Ángel Contreras el director del ISSSTESON quien en entrevista para Grupo Larsa expresara claramente que el Instituto lo que hace ahora es simplemente aplicar un convenio que tiene firmado con la Universidad así como lo tiene con otros organismos afiliados.

Y dice Pedro Ángel Contreras, que los afectados vayan a reclamarle al Rector porque la autoridad universitaria firmó un convenio con el Instituto a través del cual en lugar de pagar el 27% que pagan los otros organismos, solo aporta el 8% y el impacto económico es para jubilados y pensionados.

Estamos pues ante el clásico caso de “patear el bote” materia en la que las autoridades mexicanas están con múltiples doctorados; esto es, pasaron varias administraciones en la UNISON que administraron en su momento y dejaron para después esta bomba de tiempo que escogió el emblemático 1 de mayo para estallar.

El asunto no es menor y amenaza con cobrar dimensiones extraordinarias en las que la paralización de actividades, marchas, movilizaciones y reparto de culpas, estará a la orden del día.

No se le niega al ISSSTESON la razón, pero tampoco a los mal informados, desinformados, indiferentes o como quiera Usted que llamemos a las y los trabajadores que ahora se jubilan y a quienes no les “había caído el 20” en el sentido que su cheque estaba muy lejos de reflejar la expectativa imaginada y para la cual habían trabajado 30 años de su vida. El problema, insisto, no es menor y ocupará de mucha, mucha política, platica, negociación y dinero!