Entre desnutrición y obesidad

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Sé llevar al partido al triunfo desde la oposición. La afirmación la hace Ivonne Ortega, aspirante priista a la dirigencia nacional de ese partido.
Además refuerza la anterior afirmación con una sentencia: ninguna victoria es para siempre, como tampoco lo es la derrota.
Ivonne Ortega está según las opiniones generalizadas, en la recta final por la dirigencia nacional que habrá de someterse a la opinión de la militancia con voto directo de las y los priistas.
Para el caso de Sonora no adelanta vísperas sobre quién habrá de coordinarle la campaña ni tampoco acepta lo que otras voces han dicho en el sentido que habrá de sumársele el Dr. José Narro después de desistir en el interés que ha manifestado de buscar también la dirigencia nacional tricolor.
Por cierto y contrario a lo que en su momento el ideólogo priista Jesús Reyes Heroles definiera para su época en aquella frase de “Primero el programa y después el hombre” para la ex gobernadora de Yucatán lo que estos tiempos precisan es exactamente lo contrario: “Primero el hombre _para sus intenciones y aspiraciones, la mujer_ y luego el programa”.
Para ella lo que deberá hacer el PRI los tiempos por venir, deberá definirse una vez pasado el proceso interno.
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En la parte local, el Diputado Presidente del Congreso del Estado, Luis Mario Rivera, nos decía ayer en el Grupo Compacto de Columnistas, que pese a la importancia que el fondo minero significa para tantos municipios del estado que tienen esa vocación, hay que asumir que los recursos no fueron aplicados en estricto apego al espíritu que lo creó y que se refiere a impulsar obras que ayuden a mitigar los efectos ecológicos y mejoren la calidad de vida de las personas que viven en los municipios mineros.
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El nuestro es un país paradójico en muchos sentidos.
Uno de ellos es que nos ubicamos en primer lugar en obesidad infantil y por otro lado y pese a lo que se ha avanzado, el problema de la desnutrición sigue estando presente en buena parte de los mas pequeños de la población.
El tema también se ubica por regiones; en el sur los más desnutridos; en el norte los más obesos.
Datos de UNICEF refieren que entre niños y niñas de cinco a catorce años la desnutrición crónica es de 7.25% en las poblaciones urbanas, y aumenta al doble en las áreas rurales. El riesgo de que un niño o niña indígena se muera por diarrea, desnutrición o anemia es tres veces mayor que entre la población no indígena.
La otra cara de la moneda y no por ello menos preocupante, la refiere la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición que indica que “Uno de cada tres adolescentes de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad”.
Y refiere que “Son los malos hábitos en la alimentación, que acaban desembocando en una prevalencia del sobrepeso de un 70% en la edad adulta” y como sabemos a la larga la obesidad favorece que se presenten otras enfermedades.
Lo anterior pues pone de manifiesto la necesidad de reforzar los esquemas de nutrición durante la niñez y la adolescencia.
En este sentido, dos temas importantes que no debemos perder de vista. Los desayunos escolares llegaron para quedarse. Por dramático que parezca, para muchos niños y niñas en nuestro país, esa es la comida mas completa que recibe durante el día.
Por otro lado y para quienes pueden acudir a la escuela y llevar dinero para comprar algo en la cooperativa, lo que éstas venden debe ser materia siempre de vigilancia por parte de las autoridades y de aplicación de la ley para que lo que exponen ante los antojadizos ojos infantiles, cubra los requerimientos nutricionales recomendados.
Vigilancia por un lado de parte de las autoridades educativas y por otro responsabilidad para cumplir con la normativa por parte de los concesionarios, es imprescindible en este proceso.
La autoridad estatal manda un buen mensaje al suspender los contratos a quienes incumplieron con el reglamento para venta de productos en centros educativos. En la medida que se demuestre que la ley y los reglamentos se atienden, se inhibe la intención de violarlos.