Sediento de venganza, Padrés no se advierte débil

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DEJANDO A un lado sus actitudes y expresiones que le hacen ver como un gran soberbio dentro del cinismo de un nombre que se dice libre, pero que en realidad ni lo es, ni lo está, Guillermo Padrés salió de la cárcel y ha empezado a medir y valorar sus fuerzas para enfrentar al Estado y a sus enemigos políticos.

Sabe que no está solo. De hecho, cuenta con varios controles. A través de Ernesto Munro puede utilizar a su favor el comité directivo estatal del Partido Acción Nacional. Su aliada y agradecida amiga, Célida López Cárdenas, presidenta municipal de Hermosillo, ha demostrado su disposición de ayudarle y como antecedente ha acercado como funcionarios de su administración a conocidos “padresistas”.

Padrés también se ha dado cuenta que tiene aliados muy comprometidos en la Cámara de los Diputados. Por ejemplo, su abogado de cabecera mientras fue Gobernador de Sonora –Sergio Gutiérrez-, hoy ocupa una curul en San Lázaro.

Aparte, habría qué anotar la llegada de algunos “conocidos” como nuevos “representantes” o delegados de dependencias federales. Fausto Vázquez en la PROFECO es un ejemplo de ello.

Su relación con algunos actores importantes de MORENA, incluido Alfonso Durazo Montaño, no puede descartarse. Habrá que recordar que algunos “padresistas” se pasaron al barco de Andrés Manuel López Obrador.

Y no sólo eso. No se requieren dos dedos de frente para concluir que Padrés también ha mantenido contactos favorables a su persona entre personalidades poderosas de Sonora, pertenecientes al PRI.

El gran reto, por lo pronto, es vencer a los tribunales que le han abierto procesos en su contra. Y es que abandonó la cárcel pero no es un hombre libre. Mantiene en su cuerpo un grillete electrónico para ubicarle de inmediato, no puede abandonar el país y deberá asistir al Juzgado de la causa para firmar de forma periódica.

Con lo que deberá enfrentarse también es con la Fiscalía General de Justicia de Sonora. Ojo, no se hace mención de la Fiscalía Anticorrupción, sino de la Fiscalía General, cuyas facultades son algo más amplias que los agentes del ministerio público encargados de investigar a los ladrones del dinero público.

Existen señalamientos de inmuebles del exgobernador dentro de los procesos judiciales en su contra y un marco legal para evitar en lo sucesivo recupere su patrimonio construido con el dinero de los sonorenses.

El gran reto para el Gobierno de Sonora, es evidenciar ante la opinión pública, vía tribunales, que el señor Padrés se aprovechó de su cargo de Gobernador para enriquecerse.

La ciudadanía no tiene la menor de las dudas en ese sentido. Están más que a la vista los hechos que le imputan a Padrés su corrupción. Sin embargo, la justicia, el Estado, tiene que cumplir su misión y no dejar en la impunidad el abuso utilizado para defraudar la confianza del pueblo de Sonora.

Por lo pronto, en el primer mensaje enviado a sus amigos, Padrés exhibió su falta de humildad y su consolidada soberbia personal.

La advertencia está en la mesa y quizá algo que tiene además a su favor, es que tiene dinero para echar a andar su proyecto de venganza.

Claro, un dinero que nadie puede asegurar que sea bien habido.

POR CIERTO, Padrés salió de la cárcel con la barba y el cabello largo… Para cualquier funcionario del sistema penitenciario de este país, no es secreto alguno que ningún interno puede desobedecer el reglamento interno, que incluye el corte de cabello y afeitarse cotidianamente… Si el exgobernador se dio ese lujo, se debió haber dado otros lujos dentro del Reclusorio Oriente de la Ciudad de México, donde estuvo tras las rejas por más de dos años… Innegable un trato privilegiado, que no a cualquiera le es permitido.