Marisol es una heroína con o sin capa

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Foto: Video de Azteca Sonora

Ciudad Obregón, Sonora.- Marisol tiene 32 años y los últimos 13 años de su vida, ha servido como policía municipal en Cajeme, sabe del riesgo que corre en este trabajo, sin embargo, afirma vale la pena.

“Pero esto es algo que me gusta, que disfruto demasiado, el poder ayudar a la gente, yo no lo veo como un empleo, es algo que se disfruta, es una satisfacción cuando te dicen muchas gracias”, expresó.

Le hace feliz ayudar a la gente, sobre todo a los niños que son violentados.

“Cambiar la imagen que tienen del policía, que vieran que el policía es alguien que los va a ayudar. Porque tengo tres niñas, Alyn, María y Luna Victoria, pero antes de ellas perdí dos bebés, ver cómo a tus hijos se les va la vida poco a poco, es bien frustrante, por eso para mí en lo personal, el ayudar a los niños y las mamás, es muy importante”, reconoció Marisol.

Por esa vocación, hoy no recorre las calles combatiendo criminales, sino escuelas impartiendo charlas de prevención y protección de los derechos de los niños, pero de una manera muy peculiar, contando cuentos, disfrazándose y apoyándose en marionetas.

“Los niños por naturaleza aprenden jugando, me visto de heroína para crear más confianza en ellos, para llamar su atención y captarla por completo, así por medio de dinámicas y juegos, viendo, tocando, practicando aprenden mejor”, describió.

Desea que la gente vea el lado humano de los policías, pues son madres, padres, hijos, hermanos.

“Que quitándonos nuestro uniforme, tenemos una casa con las mismas obligaciones y responsabilidades que los demás ciudadanos. Que sentimos, que a veces estamos trabajando bajo la lluvia, a veces tenemos un familiar fallecido y estamos trabajando bajo la lluvia, a veces con un familiar fallecido y estamos trabajando”, mencionó.

Su mayor sacrificio es perderse fechas importantes con sus hijas.

“Una Navidad me tocó trabajar toda la noche y parte de la mañana. Mis hijas tuvieron que abrir su regalo de Navidad en un escritorio, en una oficina policial. Por eso siempre trato de darle tiempo de calidad a mis hijas, abrazos, besos, ellas saben cuál es mi labor y me ayudan. Pero sí están muy orgullosas y les gusta lo que hago”, comentó Marisol.