El tigre reacciona… Y es depredador

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DIECIOCHO años fomentando el odio, mandando al diablo a las instituciones, no pueden hacer que todo un pueblo cambie a favor de su instigador de un día para otro.

La tragedia de Hidalgo con sus casi 90 muertos, nos muestran una nación con un coctel fatal como parte de un sistema que no cambiará sólo con un mensaje desde palacio nacional.

Andrés Manuel López Obrador, cuando era candidato de MORENA a la Presidencia, advirtió que ante un fraude electoral el pasado 01 de julio, podía provocar que el tigre despertara.

Después, cuando una de las instituciones más trascendentales del México de hoy –el Instituto Nacional Electoral (INE) – le reconoció el triunfo de manera oficial, el entonces Presidente electo de México reconoció que el tigre no había despertado.

Error. El sistema político mexicano incluye la corrupción pero no sólo de los servidores públicos. Un sistema económico y fallido incluye la degradación social.

Las instituciones, entre ellas el Ejército mexicano, no pueden reinstalar el orden. Ha sido rebasado por Juan Pueblo, ese pueblo enardecido que ya no cree en nada ni en nadie.

Y “para bailar tango se requieren dos”. Y para llevar a cabo la corrupción se requiere la combinación del servidor público y su relación con el sector privado.

En Hidalgo, la gente rebasó a la autoridad y la autoridad no cumplió con su obligación de disuadir a la gente de robar huachicol, ni el correspondiente cerró las válvulas del ducto en el menor tiempo posible. Y sobrevino la explosión.

En su afán de defender al Ejército, el Presidente López Obrador se ha atrevido a decir que la miseria es la principal causante de que la gente cometa actos ilegales.

No se puede estar de acuerdo con él. La gente que es honesta hace lo posible por trabajar en actividades legales, sabedor que su miseria será mayor si no se activa.

No puede AMLO criminalizar al pobre por el sólo hecho de ser pobre.

La realidad es que el tigre que Andrés Manuel alimentó por casi dos décadas despertó desde antes de su llegada a Palacio Nacional y ahora, cual “bumerang”, se ha vuelto en contra de quien presumió ser su domador.

Ese tigre no reconoce ahora amos. La actitud de Juan Pueblo, al no creer en nadie, es desobedecer a todo y a todos.

Ahora, la misión del Estado es imponer el orden y su autoridad, pero si algún soldado mexicano se atreve a poner su mano contra algún manifestante, inmediatamente se vendrán las reacciones en contra por tal “represión del gobierno”.

Y la frustración del Presidente López Obrador al confirmar que está al frente de un Estado fallido, es asumir una actitud de sacerdote o pastor, haciendo llamados a Juan Pueblo para que “se porten bien”, sin darse cuenta que traiciona el principio de Benito Juárez y su gran espíritu reformador, al separar la Iglesia del Estado.

Ahora “el veinte” tiene que caer en la humanidad de Andrés Manuel López Obrador. Deberá darse cuenta que alimentó un tigre que ahora le amenaza a él mismo.

LA GOBERNADORA Claudia Pavlovich confirmó ayer los movimientos en el gabinete estatal, primicia que manejamos desde el pasado sábado… Sin duda habrá más movimientos aunque a niveles de subsecretarías y direcciones generales… Hay talentos que están haciendo fila y esperan el llamado.

AYER TAMBIÉN fue inaugurado un laboratorio de inteligencia forense, con todas las características que los resultados científicos exigen y con el convencimiento del manejo de materias como la química, balística, criminalística y genética, lo que permitirá obtener respuesta expedita en las investigaciones que se lleven a cabo… La inversión fue de 60 millones de pesos y estará a cargo de la Fiscalía General de Justicia del Estado, cuya principal responsable, Claudia Indira Contreras, está convencida de la eficacia y eficiencia que podrá ofrecerse con todo este equipo y técnicos especialistas, en un organismo único en el país… Enhorabuena.