No hubo choque de trenes

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Para Andrés Manuel López Obrador, lo suyo, lo suyo, es la campaña permanente; el mercado y la plaza pública, el abrazo, el saludo, el beso; una que otra sobadita a los “corazoncitos” que cubren sus giras; la arenga, los mensajes cifrados y desde luego, el cabildeo en corto, el ejercicio de la política a puertas cerradas, donde realmente se tejen los grandes acuerdos.

 

El presidente electo estuvo en Sonora donde visitó San Luis Río Colorado, Nogales, Hermosillo, Guaymas y Cajeme. A dos meses y diez días de que se cruce al pecho la banda presidencial, López Obrador recorre el país repartiendo el presupuesto: más de siete mil millones de pesos para distintos proyectos y programas en Sonora, por ejemplo.

 

El evento más esperado, desde luego, fue la reunión que sostuvo con la gobernadora Claudia Pavlovich, antecedida de toda clase de especulaciones a propósito del desencuentro del gobierno priista local con la nueva clase política de Morena que copó el Congreso del Estado, se llevó el carro completo en las diputaciones federales y se hizo de las alcaldías más importantes.

 

Quienes esperaban que corriera sangre por el tema del paquete de reformas constitucionales aprobadas en los últimos días de la anterior legislatura, se quedaron con la carabina al hombro. Los mensajes, tanto de la gobernadora como del presidente electo coincidieron en que las campañas quedaron atrás y lo que se impone es ver al futuro con una mirada de cordialidad y colaboración.

 

Ambos sostuvieron un encuentro privado y también una reunión en la que estuvieron presentes los principales colaboradores de la gobernadora, así como legisladores electos, locales y federales de la coalición “Juntos haremos historia”, de los cuales ya los medios dimos pormenorizada cuenta durante el fin de semana.

 

Para el apunte grillo, baste citar que no hubo ni choque de trenes ni desgarre de vestiduras. Al margen de dos-tres mareados con el súbito empoderamiento que arrojó el primero de julio, tanto la gobernadora como el presidente electo entienden que la cuarta transformación pasa por desahogar los temas de coyuntura, en la perspectiva de un proyecto de más largo plazo donde la construcción de acuerdos y el respeto a las distintas fuerzas políticas constituyen el camino más despejado hacia el fin último de todo gobierno, que es el bienestar de las mayorías.

 

En este espacio hemos insistido en que lo ocurrido el primero de julio no fue una revolución ni una ruptura, sino una transición pactada en la que poco a poco se irán tejiendo los acuerdos, con los naturales desencuentros, pero también con las respectivas coincidencias.

 

Incluso parecería que en Sonora, las diferencias entre la clase política emergente con el gobierno estatal en turno, ocupan espacios más reducidos en la agenda de Morena, que los temas relacionados con sus propios dolores de parto, que forman verdaderas tormentas internas en los ayuntamientos y el Congreso local, por ejemplo, donde no terminan de integrarse los equipos, y entre la sombra del nepotismo y los reclamos por posiciones políticas y cargos públicos están a la orden del día.

 

Supongo que también en esos temas, poco a poco se irán limando las asperezas y avanzando en la construcción de acuerdos.

 

Por supuesto, el camino de esos acuerdos está empedrado de buenas y malas intenciones; de ambiciones personalísimas y de sorpresas en ciernes que de ninguna manera permiten augurar una transición de terciopelo; antes bien, lo que se perfila es un descomunal acervo de zancadillas y piquetes de ojo, que estaremos listos para documentar en los días por venir.

 

II

 

Un grupo de maestros de la Universidad Estatal de Sonora se comunicaron a este espacio para hacer pública una queja respecto a la prepotencia con que se ha venido conduciendo el rector de esa institución, Horacio Huerta Ceballos y que esta vez se manifiesta en una maniobra para dejarlos fuera de las contrataciones este semestre, abriendo esos espacios para compadres y amigos.

 

No es la primera vez que Huerta Ceballos es denunciado por sus constantes desplantes autoritarios y prepotentes, pero esta vez, junto al director Académico Guillermo Gaxiola parecen empeñados en pisotear los derechos de maestros investigadores con varios años impartiendo cátedra en la UES, para privilegiar a sus allegados.

 

Lo peor es que el personal académico rechazado ya cumplió con el indispensable requisito de la evaluación, acreditando sus capacidades didácticas; en cambio los amigos y amigas del rector están en las aulas dando clase si aprobar ese proceso de evaluación y algunos, sostienen los profesores afectados, ni siquiera tienen el perfil requerido para enfrentar la responsabilidad de estar frente a los estudiantes.

 

El Rector Horacio Huerta, dicen, parece estar empeñado en acabar con la calidad académica de la Universidad Estatal de Sonora, y con estas malas prácticas es la comunidad docente de la UES, la que sufre en carne propia el desmantelamiento de una excelente plataforma de enseñanza que se ha logrado consolidar y que constituye el verdadero puntal de prestigio que había venido adquiriendo ese centro de educación superior.

 

Pero serán los estudiantes los más afectados por los desplantes de Horacio Huerta, que siente con el derecho de hacer y deshacer pasando sobre cualquier ordenamiento legal.

 

La UES en manos de Huerta Cevallos es una institución de educación superior que vuela para perder el prestigio que ha ganado, los futuros profesionistas están pagando el pato de las ocurrencias de su Rector que cree gozar de impunidad total.

 

Veremos cómo evoluciona este asunto.

 

 

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