Paradójico

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El de ayer fue uno de esos días mágicos en los que el deporte nos vuelve un solo país.

¡Vaya! Hacía falta una refrescante jornada dominical en la que dejarnos de lado la confrontación para que, aficinad@s o no al futbol, fijáramos nuestra atención y el deseo de triunfo para la selección representativa de nuestro país.

De más está decir que la expectativa de triunfo era considerada como algo prácticamente imposible por una gran mayoría de quienes opinan con conocimiento, quien lo hace por seguir la corriente pero con desconocimiento y no pocos que deducen su pronóstico de los antecedentes sentados en pasados encuentros y estadísticas.

Entre muchos contenidos que circularon ayer luego del resultado del partido, me quedo con la actitud del Chicharito Hernández en su respuesta en entrevista a David Faitelson cuando el comentarista le pedía ser realista y el futbolista insistía en la necesidad de creérnosla, ¡De pensar en grande!

¿Será que eso nos hace falta como individuos que formamos ésta colectividad que se llama México?

Falta pues buen tramo pero por lo pronto fue un buen inicio y, como tenía que ser, políticamente la coyuntura no se desperdició para expresar la esperanza en la posibilidad de que los resultados electorales no correspondan a lo que las encuestas reflejan.

En su pasada visita a Sonora entrevisté para Grupo Larsa, a José Antonio Meade. El hombre refleja mucha preparación, claridad en los temas y agilidad en las respuestas.

Su situación es paradójica. L@s mexicanos  decimos que estamos en contra de la corrupción, de los partidos políticos y de la ineficiencia.

A diferencia de los otros dos candidatos punteros a éste no le han exhibido hechos que denoten  que es corrupto, no milita en algún partido político y su capacidad no es cuestionada sino reconocida; sin embargo va en tercer lugar. ¿Será que pudiera pasar cómo en el partido de ayer?

Ya queda poco tiempo para saberlo.

Estos días tuve la oportunidad de recorrer la carretera de 4 carriles de Obregón a Nogales.

Es realmente desesperante la lentitud con que avanzan los trabajos de reconstrucción. En esas condiciones es fácil llegar a la conclusión de que difícilmente se cumplirá la promesa presidencial de dejar antes del 1 de diciembre, el tramo de Estación Don a Magdalena, con concreto asfáltico. Ojalá me equivoque.

Además es una falla tremenda en la supervisión de las obras. Simplemente la señalización está para llorar y además representa mucho peligro. Ello por supuesto aunado a la imprudencia de muchísima gente que le gana la desesperación y comete actos de suma imprudencia que ponen en riesgo su vida y la de otr@s conductor@s. Llegar a casa con bien es en estas condiciones, una bendición.

¿Seguimos coincidiendo? www.SoledadDurazo.com @SoledadDurazo