Una elección sin mucho qué elegir

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Entre Germán Larrea, el burgués que ha fabricado un emporio empresarial cuya principal actividad es la minería que produce una descomunal riqueza a costa del sudor y la salud de los mineros, y el sindicalista Napoleón Gómez Urrutia, proletario nylon que en su pinche vida ha agarrado una pala, pero en cambio sí agarró más de 50 millones de dólares a la mala, ¿Por quién votaría usted?

 

Uno está llamando, de acuerdo con una carta presuntamente de su autoría, a razonar el voto para no apostarle al populismo fracasado que representa Andrés Manuel López Obrador, y el otro está en la lista de candidatos al Senado por Morena, el partido de López Obrador.

 

Si esa es la disyuntiva del electorado mexicano, creo que estamos frente a un momento histórico en el que hasta la opción del “voto útil” representa un ejercicio inútil, que sólo prorrogará por lo menos otros seis años, el larguísimo drama de la nación.

 

Porque en medio está el PRI, que a juzgar por las mejores casas encuestadoras (las mismas que han fallado una y otra vez), o el PAN. O el PRIAN, como suelen llamarlo, no sin razón sus detractores, desde aquellos tiempos de concertacesiones que desde 1988 han evitado el arribo de un gobierno de izquierda a Los Pinos.

 

Y ninguna parece ser opción.

 

Especialmente en esta coyuntura, cuando esa opción de izquierda está, como nunca, desdibujada en sus alianzas con lo peorcito del PRI y del PAN, o con sectas de la ultraderecha como el PES y de la ultraizquierda que anda redescubriendo el consecuente compromiso histórico con la democracia, de Belinda.

 

Espero tener el temple suficiente para sobrevivir a todo esto. Recuerdo que en mi estancia en Budapest, me encontré con muchos homeless en las estaciones del metro. La Maga, que fue mi guía y mentora por aquellos lares, me explicaba que casi todos eran científicos e intelectuales que no pudieron asimilar los vertiginosos cambios que vivió Hungría entre 1958 y 1988. Invasiones de rusos y alemanes, fundamentalmente, que les cambiaron algo más que la cotidianidad: el idioma, las costumbres, los héroes nacionales, la manera de interpretar el mundo.

 

Esos homeless se ganan el pan apostando en los subterráneos, a ver quién les gana una partida de ajedrez. Casi nunca pierden y de allí sacan lo suficiente para seguir viviendo en ese mundo donde no quieren saber nada del mundo.

 

Protagonistas y herederos del vértigo que sacudió Europa en la segunda mitad del siglo pasado, prefieren mirar a ningún lado.

 

Fue una de las experiencias más impactantes que traje de aquel periplo, y que se me viene a la mente ahora que los cuervos apocalípticos de la desesperanza forman filas con los espantapájaros, sin pudor y sin recato. Sin el más mínimo arrebol en las mejillas la derecha y la izquierda bailan el vals del pragmatismo, se flirtean en lo oscurito y se cachondean en público.

 

No sé. Ya quiero que termine esto, porque en Hermosillo no hay metro y las únicas veces que intenté jugar ajedrez del otro lado del charco, me pegaron una chinga.

 

Por si las moscas, tengo guardadas unas fichas de dominó y una baraja, que son con lo que más o menos me defiendo. Digo, por si las moscas. Me despiertan cuando Cuauhtémoc Blanco sea gobernador y Carmen Salinas, ya sin chamba de diputada, sea asesora de cultura.

 

II

 

A juzgar por el espaldarazo que recibió ayer la gobernadora Claudia Pavlovich de parte de autoridades federales en la materia, lo más probable es que en lugar de la alerta de género para Cajeme, lo que siga es reforzar las políticas públicas de prevención y erradicación de ese flagelo.

 

De hecho, desde el pasado 4 de agosto, la Conavim declaró no procedente la declaratoria, aunque algunas organizaciones insistieron en el tema, lo mismo que algunas candidatas aprovechando la coyuntura electoral para poner el tema en su agenda.

 

Hasta Hermosillo llegaron la comisionada nacional para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres, y el Angélica Quiroga Quiroga y el director de Atención y Seguimiento de Alertas de Género del Instituto Nacional de las Mujeres, José Luis Peña Colín, que recibieron el informe elaborado a partir de los trabajos coordinados de prácticamente todas las dependencias estatales, y que contiene la relatoría de lo que se ha hecho hasta el momento.

 

Cabe señalar que la alerta de género para Cajeme se solicitó desde mayo de 2015, cuando ni siquiera se sabía le resultado de la contienda electoral de ese año y, de hecho, dicha solicitud permaneció acumulando polvo en los archivos de la pasada administración, hasta que fue rescatado y reactivado.

 

Obviamente, en ello tuvo que ver mucho el hecho de que fuera una mujer la que ganara la gubernatura y que, como dijo ayer, entendiera este tema como un asunto de Estado.

 

Frente a representantes de organizaciones como la Red Feminista Sonorense, el Colectivo de Mujeres y el de Mujeres Indígenas y Migrantes, así como académicas, investigadoras y activistas de género; titulares de los tres poderes del Estado y la CEDH, entre otros, la gobernadora reiteró el compromiso de trabajar en esta agenda, con o sin alerta de género.

 

Le tocó al secretario de Gobierno, Miguel Ernesto Pompa Corella hacer el recuento de acciones contenidas en el informe entregado ayer, y donde destaca que en el año 2017 se registraron en Sonora se registraron 29 feminicidios, de los cuales, en 17 casos hubo sentencias condenatorias, mientras que los otros 11 siguen en proceso, pero los presuntos culpables permanecen en prisión preventiva. Es decir, todos los implicados en estos crímenes están en la cárcel.

 

Este año se llevan registrados 10 feminicidios y siete de los presuntos responsables ya recibieron sentencia condenatoria, y el resto se encuentra vinculado a proceso.

 

Es importante precisar que a raíz de la solicitud de alerta de género para Cajeme, presentada en 2015, derivaron 12 recomendaciones de Conavim, que fueron cumplidas de tal manera que no hubo necesidad de tal declaratoria.

 

De cualquier forma, no sólo se trabajó para cumplir esas recomendaciones, sino en una agenda más amplia que incluyó hasta temas electorales donde destaca la iniciativa promovida (y aprobada) para lograr la paridad en candidaturas, algo que también fue reconocido por los funcionarios federales.

 

III

 

No quiero ser reiterativo en el caso de la candidata de Morena al senado de la República, María Lilly del Carmen Téllez García, porque no quisiera caer en su juego de ganar espacios mediáticos a partir de sus choques frontales con quien se le ocurra, incluyendo ahora a los colegas de la Mesa Cancún, a quienes se refirió de manera despectiva y bastante soberbia.

 

Algo no le gustó a la candidata en el encuentro que tuvo con estos colegas y amaneció ayer vituperándolos y descalificándolos, cuando ella misma fue la que solicitó su presencia en dicho foro que, por cierto tiene 19 años abriendo su espacio a personajes de la vida pública, de cualquier signo político.

 

Es posible también que esos 19 años sean menos de los que tiene la conductora de televisión fuera del estado, pero insisto, no parece pertinente alimentar más las amarguras que la llevan a la confrontación, desde mi punto de vista innecesaria, considerando que, montada en la ola lópezobradorista, la colega tiene asegurado un escaño en el Senado. Entiendo que como política de oposición, lo suyo tiene y debe de ser el cuestionamiento al stablishment, pero quizás deba cuidar algunas formas, porque comienza a permear la idea de que en otras circunstancias no habría ganado ni una regiduría, pero la ola pejista le ha inflado de más el ego y la ha ensoberbecido más de la cuenta.

 

Concluyo con una frase que suele citar su adversaria de la coalición Por México al Frente, Leticia Cuesta, en el sentido de que la forma en que un candidato (o candidata) desarrolla su campaña, es el preludio de lo que será su gestión si gana.

 

Lo expresado ayer por la candidata de Morena, en el sentido de que ella no tiene por qué rendirle cuentas a nadie, porque los recursos que la tienen viviendo en Los Lagos y con un tren de vida muy por encima de la ascética moral que suelen pregonar las huestes morenistas, no es sólo un mal cliché. También es actitud que puede perfilar su actividad en el Senado. Pero bueno, así está la cosa.

 

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