Los ricos tienen derecho a sentir miedo

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SE HA VENIDO una escalada de apariciones de distinguidos empresarios mexicanos, algunos de ellos de enorme arraigo y tradición, para invitar a razonar el voto este 1 de julio y evitar a toda costa que el populismo de López Obrador triunfe.

Las redacciones de esas intervenciones a través de escritos o de hablar ante una cámara y difundirla en redes sociales, mantienen en su contenido el temor que de un plumazo, el socialismo toque a la puerta en los tiempos venir con AMLO en Palacio Nacional y de un día para otro se esfume el esfuerzo que por años han construido diversas familias, generando además miles de empleos.

Aquí lo trascendente, es que estos empresarios se están atreviendo a dar la cara y hacer una advertencia. Sobre aviso no hay engaño. Finalmente si el tiempo les da la razón, habrán dejado un legado a sus descendientes al no quedarse con los brazos cruzados ante el embate que está a la vuelta de la esquina.

El gran empresario en México, en estos momentos, está abrazando al temor. Hay quienes, ante esta inusitada presencia de rostros empresariales en redes sociales, comienza a sacar su odio hacia estos hombres del dinero. En Sonora tenemos un ejemplo.

Ayer leímos con detenimiento una carta firmada por el Presidente de Grupo México, Germán Larrea Motavelasco. Nos detuvimos de manera especial en ese texto porque como sabemos, esa empresa es propietaria de la mina más importante de Sonora y la segunda más grande en importancia en México.

¿Que Grupo México ha contaminado al Río Sonora y sus alrededores?

La respuesta correcta es afirmativa y de una manera muy contundente. Pero en realidad, ese no es el tema en estos momentos de definición política nacional. El tema es el enorme riesgo de desaparecer las fuentes de empleo.

Si existe una mentalidad pragmática en nuestro país, esa está en las mentes de los grandes empresarios, quienes tienen como valor supremo el dinero. Para ellos no cuentan ideologías, colores y sabores.

Sin embargo, ¿podría ser posible que un gran amor a México les haga dar la cara y advertir del peligro? ¿O simplemente es la manifestación de su miedo y haberlo intentado y no poder compartir el poder al lado de López Obrador?

Es muy probable en realidad, que los grandes capitales mexicanos hayan comprendido a estas alturas, al cuarto para las doce, que no se podrá lograr un pacto conciliatorio con un neomesías comprometido con el discurso del odio, donde los malos son los ricos y los buenos los pobres.

Quizá a estas alturas “les haya caído el veinte” a los grandes hombres de empresa de este país y finalmente se hayan convencido de que la estrategia del gobierno que viene con el ahora candidato presidencial de MORENA, es la fatalidad de formar parte del discurso del odio y que su posición será vulnerable. Al lado del linchamiento.

 

BUEN DETALLE de la Gobernadora Claudia Pavlovich de invitar y recibir en su oficina de Palacio ayer por la tarde al grupo de periodistas ganadores del Premio Nacional de Periodismo “Veritas in Verbi”… Sonrientes, con su medalla en mano, ahí se vio a Karina Barraza, de Televisa-Sonora; Michelle Rivera, de Grupo LARSA Comunicaciones y Cristina Gómez Lima, cuyo trabajo en el Semanario “Primera Plana” la hizo acreedora a esa distinción otorgada en ceremonia especial en Mérida, Yucatán, el pasado fin de semana… Enhorabuena y este trío de jóvenes periodistas, con su valentía, dedicación y arrojo, son un verdadero orgullo para el periodismo sonorense de la segunda década del siglo XXI… Invitados también, el presidente del Foro Nacional de Periodistas y Comunicadores, Rafael Cano Franco y quien esto escribe, agradeciendo la distinción de un reconocimiento de este organismo por una trayectoria reporteril de 40 años.

 

NO SE SABE con exactitud si la soberbia e imprudencia mostrada por Lilly Téllez, candidata de MORENA al Senado de la República, en sus apariciones con grupos de periodistas en Hermosillo, forme parte de una estrategia especial para posicionarse y lograr un mayor conocimiento de la ciudadanía o si en verdad, su autosuficiencia le haga visualizar a los periodistas sonorenses como les calificó hace un par de días, cuando los llamó “opinólogos locales” y “comentócratas”, pues no conocía de ellos ningún trabajo como reportajes u otros identificados con el ejercicio periodístico… Su imprudencia raya en manejar temas familiares y tratar oficiosamente de cobrar –según ella– favores que su abuelo (Julián García Pesqueira) le hiciera a la mamá de la actual Gobernadora de Sonora, hará cosa de 50 años atrás… La verdad, alguien cercano a Lilly debería de tratar de convencerla de que sus fobias nada tienen qué ver con su conveniencia de buscar el Senado.