Hermosillo: revolturas y elección atípica

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Se ha comentado ya en otras ocasiones lo atípica que está resultando la elección de este año, especialmente en Sonora y de manera muy marcada en Hermosillo, donde Morena ha despuntado como fuerza emergente, dejando muy atrás al otrora poderoso Partido Acción Nacional, que siempre disputó y en no pocas ocasiones ganó la alcaldía al PRI.

Tengo informes de buenas fuentes, en el sentido de que Morena está capitalizando la crisis del PAN, lo cual ya era evidente, pero no sabía hasta qué grado.

Me explico.

La concepción patrimonialista de la dirigencia blanquiazul después de la derrota de 2015 en la elección estatal, adquirió matices de sectarismo extremo, dejando fuera del reparto de candidaturas a mucha gente que se creía con las capacidades y el derecho de competirlas, pero los dirigentes se las reservaron sólo para el llamado inner circle. Las cuotas para los cuates, pues.

Así fue que se presentaron las primeras renuncias y luego, abiertas migraciones de militantes, muchos de ellos con cierta capacidad de operación electoral, rumbo a Morena, principalmente.

Principalmente, digo, porque otros se acercaron al PRI, y concretamente a la campaña de Ernesto de Lucas Hopkins, el candidato del tricolor a la alcaldía, y quien sigue encabezando las preferencias electorales de acuerdo a todos los ejercicios demoscópicos realizados hasta ahora, donde se muestra también el derrumbe del PAN y el crecimiento de Morena.

Estos activistas blanquiazules se están encontrando con dos fenómenos inesperados.

Por un lado, el descontento de las bases hacia la dirigencia del PAN (lo que no era tan inesperado), pero también su negativa a sumarse a la campaña del PRI, aduciendo que su interés primario es que pierda el blanquiazul, pero no que gane el tricolor. Es decir, que en todo caso votarán por Morena.

Y la otra sorpresa es que los operadores electorales del PRI les han pedido que regresen a apoyar a los candidatos del PAN, porque esa una estrategia de ingeniería electoral que les permitiría impedir que el voto azul siga migrando a Morena y, eventualmente que su candidata Célida López dispute en serio la candidatura a El Pato de Lucas.

La destanteada lectora, el confundido lector quizás estén en mejores condiciones que yo para explicar esto que está ocurriendo: panistas que apoyan al PRI para zancadillar a una dirigencia blanquiazul que consideran se agandalló de las candidaturas y despreció a la militancia; y priistas que los llaman a reconsiderar el apoyo a los candidatos blanquiazules porque no les sirve un PAN en la lona, desfondado en sus bases de apoyo que están migrando a Morena.

Parece increíble, pero está sucediendo. Una encuesta a la que tuvimos acceso muestra que en el distrito IX, Martín Matrecitos, candidato de Morena está en primer lugar, por encima de Edmundo García Pavlovich, del PAN; y Oscar Cano, del PRI. Y dicha encuesta no salió de Morena, nomás para aclarar.

Y usted se preguntará quién es Martín Matrecitos. Pues quizá lo recuerde como regidor del PRD en la pasada administración municipal y en un cargo de dirigencia en ese partido, donde pasó más bien sin pena ni gloria. Pero hoy encabeza la intención del voto en ese distrito, sobre dos personajes aparentemente más conocidos y más versados en las lides políticas y electorales.

En días pasados circuló en redes sociales un video que muestra dos eventos, uno de José Serrato Castell, candidato del PAN a la diputación federal por el distrito 03. Enseguida, la candidata de Morena, Lorenia Valles, también sostenía un encuentro con simpatizantes.

La concurrencia al mitin de Lorenia fácilmente triplicaba la de Serrato, que debió extrañar con algo más que nostalgia los buenos tiempos del PAN, cuando llenaba calles y plazas.

Así, la Ola Peje se está convirtiendo en un dolor de cabeza no sólo para el PAN, que aparece en un lejano tercer lugar, sino para un PRI que, encabezando las preferencias, comienza a sentir muy cerca los pasos de los candidatos morenistas.

Ya para que al PRI le interese que los candidatos del PAN no sigan desmoronándose, es que algo serio está ocurriendo en Hermosillo, donde los “morenos” prácticamente no necesitan hacer campaña, guarecidos plácidamente a la sombra del voto anti PRIAN.

Y cuando llegan a hacer un mitin, como el que recientemente encabezaron Lilly Téllez y Alfonso Durazo, no convocan multitudes ni demuestran arrastre popular. Sin embargo, las mediciones muestran que la intención de voto por su marca es alta.

Considérese, empero, que las campañas por la alcaldía y las diputaciones locales comienzan hasta el 19 de mayo y con ellas vendrán los trabajos de promoción y solicitud del voto; los debates, los contrastes y todo lo que implican y a partir de lo cual los hermosillenses podrían definir o redefinir sus votos.

Y es que ya en campaña, los candidatos habrán de probar frente al electorado sus capacidades, experiencia, bagaje cultural y político, entre otras cosas que a la fecha, mantienen al Pato al frente en las encuestas, no sólo como el más conocido con un abrumador 74%; su trayectoria en el servicio público y en cargos de elección también lo posicionan con más del 32 por ciento en la intención del voto.

Ahí es donde los candidatos de la oposición tendrán que probar algo más que su condición de surfistas de la ola Peje en el caso de Célida; o de “ciudadana empresaria” en el caso de una Myrna Rea que sin duda llegó en el peor momento para el PAN en Hermosillo.

Creo que ya en campaña, la experiencia y los resultados que ha dado el Pato, sobre todo en la SEC, donde hizo repuntar a Sonora de los últimos lugares a los primeros en varios indicadores, son cosas que los padres de familia habrán de considerar.

En fin, vamos a esperar ese 19 de mayo para observar cómo arrancan los candidatos y cómo se reconfiguran tendencias.

 

II

La organización Semáforo Delictivo, dedicada a medir las variables en los índices delictivos en cada estado del país abrió una nueva sección para focalizar los positivos antes que los negativos, tratando de contrarrestar esa tendencia según la cual la realidad sólo habla de fracasos.

“Los medios de comunicación, las ONG y las redes sociales a veces, reforzamos esta actitud cuando sólo enfatizamos lo negativo, pero si sólo vemos eso no logramos observar y valorar lo positivo”, sostiene Roel en un escrito en el que explica este nuevo experimento.

La nueva sección se llama semáforo del mes para evaluar el comportamiento del índice delictivo, comparando a cada estado contra su media histórica, es decir, contra sí mismo.

Así, encontramos que Sonora se posicionó en el primer lugar en el mes de marzo, por encima de Yucatán, un estado que siempre destaca por sus bajos índices delincuenciales. Esto ocurrió también en el mes de enero, donde Sonora apareció por primera vez encabezando la lista de menos delitos, considerando su media histórica de los últimos tres años. En febrero, Sonora apareció en el segundo lugar, debajo de Yucatán.

Estos datos no vienen de alguna institución, sino de la organización que dirige Santiago Roel, un especialista en temas de seguridad pública, que ayer difundió en su cuenta de Twitter estos resultados.

Aclara que en este experimento no se utilizó la tasa por cada 100 mil habitantes, que es la más usual, de manera que puede ser que un estado tenga la tasa más alta o más baja del país y compare muy bien o muy mal contra los demás, pero permite observar si está mejorando o empeorando contra sí mismo, y en el caso de Sonora, sí se registran mejoras.

Aclara también que si algún estado hace un esfuerzo por incrementar la denuncia (ya que para estas mediciones sólo se toman en cuenta los delitos denunciados), puede aparentar equivocadamente un deterioro, como es el caso de Sonora, según explicó recientemente el secretario de Seguridad, Adolfo García Morales, pues lo primero que encontró al tomar las riendas de esa secretaría, era un “maquillaje” excesivo de las cifras y un ocultamiento de datos que no permitían tener una visión real de la situación.

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