¿Quién perdió en el debate?

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NINGUNO de los cinco candidatos a la Presidencia quedó mal. Incluidos Margarita y Jaime Rodríguez, “El Bronco”. Cada uno de ellos hizo su mejor papel. Lo trascendente es respondernos las preguntas, ¿Quién no llenó la expectativa? ¿Quién decepcionó? ¿Quién perdió puntos en las encuestas?

Bueno, esta última pregunta se responderá en las mediciones sobre los resultados del primero de tres debates convocados por el Instituto Nacional Electoral, celebrado anoche en el Palacio de Minería en la ciudad de México, con la participación de Margarita Zavala, Andrés Manuel López Obrador, Jaime Rodríguez Calderón, José Antonio Meade y Ricardo Anaya Cortés.

“La piñata” a romper por todos, excepto Margarita, era El “Peje”, quien en determinado momento se quejó de que le “echaron montón”. La verdad es que lograron raspar a la piñata, la hicieron tambalear y la acorralaron bajo la presión de respuestas que jamás llegaron.

Meade y Anaya cumplieron de manera brillante su participación. El primero ofreció de manera clara sus ideas y proyectos en lo que sería su gobierno y, el segundo, no ocultó su evidente interés de atacar a Andrés Manuel, consciente de que si está en segundo lugar debe minar a quien encabeza la carrera.

“El Bronco” fue –digamos-, el “show”, el folclore del debate. Lanzó unas pedradas directo a la cabeza de AMLO que le levantaron “chichón”, como esa que recibió el respaldo general de los candidatos Meade y Anaya, ¿vas a perdonar a los criminales?, la que por cierto el candidato presidencial de MORENA jamás respondió. Luego, el neolonés propuso que a los ladrones en México, les cortaran las manos. La conductora Azucena pensó al igual que muchos que aquello era una broma, pero don Jaime ratificó que no era ninguna broma.

Margarita comenzó muy nerviosa. Sin embargo, al paso de sus intervenciones fue tomando confianza y cerró muy bien, subrayando la argumentación sobre su condición de género. Como que le cayó el veinte de que siendo mujer, podría mejor explotar las banderas femeninas.

El formato de este debate fue mucho más atractivo que los organizados en ocasiones anteriores. Enriqueció el escenario la posibilidad de que los conductores pudieran cuestionar a los candidatos y las preguntas fueron mucho más consistentes e incisivas.

En cuanto a imagen personal y sustentabilidad de sus proyectos, quien menos ofreció fue López Obrador. Aseguró que se considera muy honesto y no cuatro veces. “Soy honesto mil veces”, aseveró, pero no respondió los cuestionamientos por rodearse de corruptos como Elba Esther Gordillo, Gómez Urrutia y Bejarano, entre otros.

Meade le reiteraba a AMLO su deshonestidad al no admitir que era propietario de tres departamentos que no informó en su declaración tres de tres. López Obrador le dijo que si eso fuera cierto, se los obsequiaba a Meade y éste le agradeció el gesto, porque tenía pruebas de su aseveración con datos del Registro Público de la Propiedad.

Ricardo Anaya apareció como se esperaba, con sus fotografías tratando de ser más contundente en su ataque a Andrés Manuel, pero también se llevó lo suyo al tener qué aclarar sus negocios en Querétaro.

TOTAL: Para el pensamiento y preferencia electoral de Juan Pueblo, el comportamiento en este debate de López Obrador no se considera que puede influir para bajar muchos puntos. Lo que sí es cierto, es que para el mexicano más informado y pensante, el “Peje” pierde mucho, dada su incongruencia y su evidente falsedad en las declaraciones.

Quien más gana, en coincidencia con muchos expertos, es Ricardo Anaya, dedicado a atacar al líder. José Antonio Meade dedicó gran parte de su intervención para hablarle de proyectos a los mexicanos. Ideas congruentes e inteligentes, pero bajo el escenario de que esta campaña no es racional sino emocional, poco puede abonar a su causa propia.

Andrés Manuel se vio también algo cansado. Un detalle que poco importa a un ciudadano que lo ve como un medio para tratar de cambiar el sistema, del que se muestra harto, venga del PAN, venga del PRI o sus aliados.