Ante la picadura de un alacrán, conserva la calma

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Foto: Archivo
Mantener la calma ante la picadura de un alacrán o cualquier otro animal ponzoñoso, es fundamental para evitar que el veneno viaje más rápido a través del torrente sanguíneo y produzca la muerte.
 
Ana Lilia Carlos Delgado, integrante del equipo responsable de la Colección Nacional de Arácnidos del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, explicó que el veneno de alacrán contiene cientos de componentes químicos diferentes.
 
La mayor parte de estos químicos son toxinas y al adherirse a las proteínas del cuerpo humano, desencadenan una intoxicación que se acelera si la víctima de una picadura no mantiene la calma.
 
“Cuando entramos en estado de pánico, el corazón se acelera, las pulsaciones empiezan a aumentar, eso hace que el cuerpo se oxigene y la sangre empiece a circular más rápido, entonces la intoxicación en vez de avanzar en una o dos horas, lo hace en minutos”, aclaró.
 
El Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM sostiene que los alacranes existen desde hace 400 millones de años y que en la actualidad existen mil 500 especies diferentes.
 
En el país habitan 221 especies, de las cuales ocho son peligrosas y se ubican en los estados de Jalisco, Morelos, Guerrero, Nayarit, Guanajuato, Durango, Oaxaca y Guerrero.