Son traviesos y tienen su casa en Hermosillo

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Hermosillo, Sonora.- Muchas arrugas, cabello blanco u obscuro y trajes bordados son las principales características de los habitantes de esta casa.

“Yo le compre esta casa, a ellos, a los duendes”…

Gabino Medina tiene 70 años de edad, de los cuales 30 ha puesto su suerte en mano de estas pequeñas criaturas de la naturaleza.

“Yo sé, por ejemplo, que los duendes son seres de la naturaleza, antes yo los asociaba con el diablo, porque cuando estaba chamaco me decían, nomás no te duermes temprano y te van a salir los duendes, y se queda uno… yo creo que son descendientes del diablo, ¿no? Pero no, son de la naturaleza, el duende es un ser que vive aquí en la tierra”, expresó.

Gabino comparte que en su experiencia, escuchó la historia de alguien que leyó una carta escrita por duendes, donde describen que no se mezclan con la raza humana dado a que contaminan su esencia.

“Dijeron que no se juntaban con los humanos, porque nosotros los humanos somos muy malos, que por que nosotros nos peleamos con la pareja, que decimos muchas malas palabras y a ellos no les gusta eso”, mencionó Medina.

Usted se preguntará, ¿por qué tanto interés de Gabino en tener un santuario para estas criaturas mitológicas?

Cuando Gabino era joven viajó a la Ciudad de México, donde una persona le ofreció su primer duende, el duende árabe.

“De la salud, del dinero, de la abundancia, del comercio, etc., del duende que yo quisiera tenia ella ahí, no doña, no me interesan los duendes y por fin, me convenció y le compre uno, pero no convencido, se lo compre para que ya no me siguiera insistiendo. ¿Cuál duende cree que fue el que compre? El del dinero”, relató.

Después de adquirir su primer duende y cuidarlo como un compañero, Gabino comenzó a ver frutos de su trabajo, sus empresas se fueron para arriba y a lo largo de su vida, no le falto el dinero, con el cual sacó adelante a sus hijos y en agradecimiento, adquirió la casa ubicada en la calle No Reelección número ocho, entre calle del Cerro y Benito Juárez.

“No se pueden regalar, si ya lo compras, no se pueden regalar, ni prestar, ni tirarlo y al que te lo robe, no le va a servir de nada, no es una cosa decorativa, es un verdadero talismán de la buena suerte”, aseguró Gabino.

Es una gran variedad de duendes, de todo tipo de suerte, la que encuentra en esta casa, que puede visitar de martes a domingo de 5 a 8 de la tarde y poder adquirir o solo admirar a estos pequeños traviesos, sí, traviesos.

“Yo le voy a decir una cosa, yo únicamente un día me he quedado aquí, no me dejaron dormir, son traviesos. No me dejaron dormir por que hacían ruido por allá, por acá, yo le eché la culpa a los ratones pero quien sabe, cuando me tocaron la puerta, la ventana, donde estaba yo durmiendo yo dije, en la torre, han de ser los duendes, porque no creo que se hayan metido los malandros”, señaló Medina.