Estudiantes de la UNAM competirán con ecoautomóvil en competencia internacional de Brasil

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Estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participaron en la competencia de automóviles eléctricos el Shell Eco-marathon, celebrada en Sao Paulo, Brasil.La justa reconoce la eficiencia de los automóviles eléctricos a través de inspecciones técnicas para verificar aspectos como el frenado, la seguridad del piloto y dimensiones máximas.
Además, realiza pruebas de visibilidad para determinar si la persona que viaja en el vehículo es capaz de ver la pista sin problemas y evitar obstáculos que pudieran presentarse, detalló la agencia informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
De los 40 participantes, el equipo mexicano fue el único equipo extranjero que formó parte del certamen.
De las 10 pruebas a las que se someten los vehículos eléctricos en esta competencia, el desarrollado por los estudiantes mexicanos pasó nueve, debido a que durante el trayecto se descompuso una de las piezas que conforman el claxon.
Con la idea de asistir a esa competencia, Heriberto Ávalos y Enrique Munive conformaron un equipo de trabajo llamado Dzec -nombre maya que hace alusión al escorpión, mascota de la facultad-, al que se sumaron otros 12 estudiantes de diferentes semestres y áreas como ingeniería eléctrica electrónica, mecánica, mecatrónica y química.
El automóvil eléctrico, denominado Kalani -que hace referencia al sonido de dos metales al chocar en lengua náhuatl-, tiene capacidad para una persona y cuenta con un chasis de aluminio, un cuerpo construido de fibra de vidrio y algunas partes de acero, decorado con una representación gráfica de Quetzalcóatl.
“Hicimos algunas pruebas en las que obtuvimos una eficiencia de 87 kilómetros por kilowatt-hora. Con una sola carga del banco de 48 baterías de polímero de litio logramos recorrer 15 kilómetros”, explicó Ávalos.
La transportación del vehículo de 25 kilogramos, y con dimensiones de 120 centímetros de ancho, 210 de largo y 70 de altura, fue uno de los obstáculos que enfrentaron los estudiantes.
Al no conseguir apoyos para los gastos de envío, cortaron el vehículo en varias partes para que cada uno de los integrantes del equipo lo transportara entre sus pertenencias personales.
Así, cada uno viajó a la competencia con “un pedazo del automóvil en sus maletas” para luego ensamblarlo en Brasil. Para ello, se realizó una planeación cuidadosa de los cortes, así como del diseño del ensamble con tornillos para facilitar el armado.