Chapulineo intenso; desencanto peor

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Nunca como en este proceso electoral, la memoria social está registrando la muda política entre las diferentes fuerzas con representación en gobiernos y cámaras legislativas. No hablamos de muda ideológica, porque desde hace rato que la ideología es, para muchos y releyendo a Groucho Marx, algo prescindible y hasta estorboso.

“He aquí mis principios, pero si no les gustan, estoy dispuesto a cambiarlos”, escribió el ácido crítico norteamericano en 1873, como lectura de lo que ocurría en ese entonces y como vaticinio de lo que está ocurriendo en estos momentos.

Los casos de la senadora panista Gabriela Cuevas, Tatiana Clouthier y Cuauhtémoc Blanco, son los más recientes, pero no los únicos. De hecho, abundan en el plano nacional y en los estados ni se diga.

Desde la alianza institucional de la izquierda perredista con la derecha panista, hasta la migración de conservadores recalcitrantes a al espectro más a la izquierda de las opciones de izquierda electoral.

Desde el priismo que pretende ser el centro, pero que ha validado todas las políticas públicas de la derecha sin perder su concepción corporativa de izquierda.

Desde los partidos satélite, de identidad difusa, hacia uno y otro lado, hasta el abandono de militancias añejas por motivos más bien relacionados con ambiciones personales disfrazadas de rupturas con lo que consideran ha perdido su razón de ser, lo que en la mayoría de los casos equivale a un “si no me das la candidatura me largo con cualquiera que se parezca a ti”, parafraseando al flaco Sabina.

Los mexicanos estamos asistiendo a un vodevil político que ni es histórico ni es inédito, pero aparece en momentos críticos para la credibilidad de las instituciones y los personajes que conforman el entramado de la vida pública.

Momentos en que todos estamos bajo sospecha: partidos, organismos electorales, medios de comunicación, periodistas, académicos, analistas, encuestadores, liderazgos sociales, sindicales, empresariales. Nadie se salva, mucho menos en estos tiempos en que las redes sociales refrendan su condición de plaza pública en la que se expresan todas las voces, especialmente aquellas que  hasta hace poco carecían de un foro.

El poco pudor con que la clase política se mueve de un lado a otro del espectro ideológico, potencia el desencanto ciudadano, después de haber atisbado una alternancia que no sirvió para avanzar en la transición democrática, sino para homologar a todas las opciones políticas con el rasero de las malas prácticas: la corrupción, el nepotismo, el agandalle, el caudillismo y la antidemocracia hacia adentro y hacia afuera.

El escenario entonces es aterrador. En un país donde sólo la mitad del padrón electoral (y a veces menos) acude a las urnas; y al menos un tercio de los votantes acude por la vía de la coacción o la prebenda, tenemos una participación consciente aproximada de 35 por ciento. Y de ese 35 por ciento, en una votación de tercios como se prevé, la opción que gane llegará con más menos el 10 por ciento de los votos.

¿Qué legitimidad podría tener un presidente que llegue con esos márgenes de aceptación, que implican al mismo tiempo una oposición mayoritaria?

En descargo hay que decir que esa clase política que ha hecho transitar al país hasta el actual estado de cosas, no parece importarle mucho la legitimidad. O al menos, no tanto como parece importarles el mantener posiciones en un sistema que les ha resultado bastante generoso, aunque el país se esté yendo al carajo.

Pero pues aquí nos tocó vivir.

 

II

Comienza el año 2018 y con él, se abren las puertas de la frontera norte para que la segunda generación de los Jóvenes de cien llegue hasta el Washington Center donde se capacitarán durante casi cuatro meses en diversas áreas relacionadas con la educación, la cultura, el desarrollo humano, la solidaridad y la potencialización de habilidades personales y colectivas para superar rezagos, combatir la pobreza y elevar los niveles de calidad de vida.

Este novedoso programa es una iniciativa del secretario de Educación, Ernesto de Lucas Hopkins y tiene el objetivo de enviar a estos jóvenes a uno de los mejores centros de capacitación en el mundo, para que regresen como agentes de cambio, a compartir y multiplicar los conocimientos adquiridos en todos los sectores de la sociedad, pero especialmente en aquellos donde más se necesita.

Ayer, la gobernadora Claudia Pavlovich convivió con estos muchachos y los llamó a ponderar la importancia de pensar en grande, con una visión de futuro en la que aparezca una sociedad más justa y solidaria.

Estos jóvenes tienen una oportunidad que no les ha sido regalada, sino que compitieron por ella presentando proyectos de impacto social que serán perfeccionados durante cuatro meses en el citado centro de capacitación en la capital de Estados Unidos.

Este es un programa de transversalidad en el que participan instituciones públicas  como el Instituto Sonorense de la Juventud y el de Crédito Educativo a cargo de Yazmina Anaya Camargo; así como universidades públicas y privadas y organizaciones internacionales.

Sonora espera que estos jóvenes regresen con las alforjas llenas de ideas y proyectos que se conviertan en realidades, por el bien de los sonorenses.

 

III

Pues finalmente quedó en 13 la cifra de aspirantes a la presidencia de la CEDH y sólo uno será el elegido por el Congreso el próximo 1 de febrero.

Cada quien ha buscado los apoyos que considera conveniente para posicionarse en esta carrera, pero llama la atención el caso del buen amigo Guillermo Noriega Esparza, que presumió el apoyo de los dirigentes de cámaras empresariales como la Canacintra, la Canaco, la Canacope, del sector maquilador, entre otros que representan lo más granado del sector patronal en Sonora.

Y no es que no sean importantes estos apoyos, pero dejan la impresión de que, en caso de llegar, Noriega Esparza llegaría bastante acotado por ese que es, cuando quiere, un poderoso grupo de presión política.

También se inscribió Pedro González Avilés, que acaba de renunciar a su cargo como coordinador del Sistema Estatal Penitenciario, lo que a simple vista resultaría un contrasentido, considerando que es en esos centros donde se cometen un número importante de violaciones a los derechos humanos.

La lista es más larga y aquí ha sido citada en anteriores despachos. Durante jueves y viernes de esta semana habrán de comparecer ante los diputados de  la comisión respectiva, para ser evaluados sus perfiles y currículum.

Falta una semana para que se sepa quién será el elegido. Veremos en qué para todo esto.

 

IV

El más reciente trabajo del Centro de Estudios y Opinión de la Universidad de Sonora indica que la principal preocupación de los sonorenses, pero especialmente en las ciudades de Hermosillo, Cajeme y Nogales sigue siendo la inseguridad pública. Indica también que los ciudadanos tienen pocas expectativas de que las cosas mejoren este año.

Sin embargo, no hay que dejar de mencionar que en la capital se están haciendo esfuerzos importantes para combatir esta problemática.

Ayer, el alcalde Maloro Acosta inauguró el Centro de Inteligencia y Seguridad Municipal, en el que se invirtieron más de 21 millones de pesos (recursos municipales) que entre otras cosas contará con monitoreo en 95 puntos de observación equipados con 70 cámaras fijas y 25 con cobertura periférica de 360 grados en los cruceros considerados prioritarios, en diferentes colonias.

Esto permitirá alertar sobre la posible comisión de delitos y reforzar acciones de seguridad en tierra.

“Se trata de darle prioridad a este tipo de temas, calidad de vida a los hermosillenses y no sumarnos al discurso fácil de la destrucción, de la división, de la intriga, del pesimismo, creo que en medio de tantos retos, hemos dado un paso importante y así lo seguiremos haciendo todos los días”, mencionó el alcalde durante la inauguración, donde estuvo el comisario de Seguridad, Jorge Andrés Suilo Orozco.

Por cierto, el inmueble donde se ubica el CISEM era un edificio que anteriores administraciones tenían en el más completo abandono.

 

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