Urge cambiar formato de comparecencias

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De un tiempo a la fecha se ha dejado escuchar, recurrentemente, que el formato de las comparecencias de funcionarios del gabinete, tras los informes de gobierno, debe cambiar por una propuesta más ágil, pero sobre todo más productiva y menos propensa al montaje para el vodevil político, manjar para el escándalo y el bullying mediático, pero muy poco nutritiva en términos de información precisa y concisa.

Guardando las proporciones, el microcosmos de las comparecencias refleja el macrocosmos de la vida política nacional, donde la transición democrática se estancó en una alternancia que en lugar de fomentar la competencia en aras de la eficiencia, sólo homologó a todas las fuerzas en estándares de incapacidad, corrupción y demás vicios otrora atribuidos sólo al único partido que gobernaba prácticamente solo.

Parafraseando a alguien por allí, ya está resultando insufrible vivir en un régimen de partidos donde el que gana, gana todo; y el que pierde se dedica a fastidiar al que gana, en un diálogo de sordos y olvidándose que al menos en los últimos 30 años han compartido responsabilidades de gobierno en los niveles federal, estatal y municipal, incluyendo las cámaras legislativas.

Lo que sucedió ayer en el Congreso local va un poco por este camino.

No se puede dejar de reconocer a los diputados de oposición al actual partido en el gobierno, su posición crítica y sus exigencias de mejorar aquellos rubros donde no se ha podido avanzar al ritmo y con los resultados deseados. Es su papel y malo fuera que no lo hicieran.

El problema empieza cuando algunos de ellos, especialmente quienes apenas hace dos años formaban parte del gobierno de Guillermo Padrés, hoy encarcelado por lavado de dinero y delincuencia organizada, manipulan cifras a conveniencia, o peor aún, asumen un aire de perdonavidas con el que se envuelven en un halo de honestidad acrisolada, cuando todo mundo sabe lo Dañinos que resultaron.

El caso de la diputada sanluisina, Lina Acosta Cid es patético. Se lanzó a la yugular del secretario de Seguridad, Adolfo García Morales para cuestionarle la falta de resultados de esa dependencia en los delitos de violación, que han ido en aumento en Sonora.

El secretario tuvo que volver a explicarle (ya lo había hecho en su intervención inicial), que ese delito, como otros que se cometen usualmente en el ámbito privado, familiar, requiere del diseño e implementación de políticas de prevención (que competen fundamentalmente a las corporaciones municipales, aunque no exime a las otras), pero de manera preponderante, requieren el concurso de todas las instancias de gobierno relacionadas con el tema, así como de las organizaciones de la sociedad civil.

Y todas ellas, corporaciones, dependencias y organizaciones sociales, tienen un punto de convergencia en el llamado Comité de Transversalidad, que se ha reunido en ocho ocasiones para tratar ese y otros temas. Un comité del que forma parte la diputada panista, misma que no se ha parado a una sola reunión para informarse siquiera al respecto.

Amable, pero con firmeza, García Morales le reclamó esa inasistencia, con lo cual dejó muda a la legisladora, maldiciendo quizá a quien le haya dado el papelito en que llevaba apuntada su intervención. De hecho, un tanto avergonzada quiso abandonar la sesión, pero su coordinador parlamentario, Luis Serrato se lo impidió con un gesto. Ella duró unos minutos más y terminó dejando su asiento vacío.

Otro que protagonizó uno de sus acostumbrados alardes para refrendar su vocación como legislador de carpa, fue Javier Dañino, de quien no vale la pena ni ocuparse, porque las redes sociales ya lo retrataron en sus limitados alcances, como lo muestra el meme que se viralizó ayer y que ilustra esta columna.

El señor hizo un recuento de hechos delictivos, ciertamente reales, para rematar poniéndose de pie y mostrando un cartelito con la leyenda “Reprobado”, que todo mundo interpretó como el documento que le dieron cuando, siendo director del C4 con Padrés, no pudo pasar el examen C3, obligado para funcionarios de instituciones de seguridad. De hecho, lo reprobó tres veces, pero esa es otra historia.

La comparecencia en general estuvo basada en información documental articulada no por la secretaría de Seguridad estatal, sino por la Comisión Nacional de Seguridad en la que se muestra el comportamiento estadístico de los delitos más comunes y los de alto impacto. En la mayoría, la tendencia es a la baja, pero en los que se ha registrado un incremento, García Morales no rehuyó las críticas y aceptó que remontar esas cifras es tarea de todos.

Incluyendo a los diputados, que por cierto, le redujeron el presupuesto a esa Secretaría hasta en un 30 por ciento para el año fiscal que corre.

Un par de horas más tarde tocó el turno al secretario de Educación, Ernesto de Lucas Hopkins y su comparecencia fue más tersa, recibiendo cuestionamientos sobre todo en materia de rendición de cuentas, pero pudo salir bien librado.

Y es que particularmente en el caso del sector educativo, donde dejaron, entre la ‘transformación educativa’ y los uniformes escolares, una estela de cuentas mochas y no pocos encarcelados y prófugos de la justicia, tampoco hay mucha autoridad moral de los detractores de El Pato, si bien se reconocen los rezagos que subsisten en el sector.

Hubo, claro, cuestionamientos serios y compromisos para sacarlos adelante, como en el caso de la comparecencia que le antecedió. Pero con esto volvemos al inicio de esta columna, y la necesidad de cambiar el formato de estos encuentros y quizá dotarlos de efectos vinculantes para garantizar el seguimiento de lo que en ellos se discute, y que no sirvan solamente para ajustar cuentas políticas y zurcir heridas que aún se lamen.

 

II

El trabajo de la gobernadora Claudia Pavlovich hace rato que está traspasando las fronteras de Sonora. Ayer, el Congreso del Estado de Nuevo León, en sesión solemne, le entregó un reconocimiento por sus acciones a favor de las mujeres, así como su condición de precursora del Sistema Estatal Anticorrupción y el rescate en los sectores Salud y Educación.

En su mensaje, la gobernadora de Sonora recordó a las mujeres que abrieron brecha en la participación femenina en la política, mencionando desde luego a su señora madre, Alicia Arellano Tapia, quien junto a la campechana María Lavalle Urbina fueron las primeras dos mujeres en ocupar un escaño en el senado de la República.

Recordó también que al llegar a la gubernatura, las primeras acciones que impulsó fueron orientadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres; instalar un sistema para integrar la perspectiva de género en la planeación, y el programa Mujeres de 100, para formar líderes en Sonora.

Este reconocimiento fue otorgado por unanimidad de todas las fuerzas políticas en esa legislatura y se dio en el marco de las celebraciones por el 64 aniversario del voto de la mujer en México.

 

IV

De última hora, me reportan que el alcalde Maloro Acosta fue intervenido anoche para retirarle un quiste de la zona inguinal, cirugía que se llevó a cabo con éxito y sin complicaciones. El presidente municipal se encuentra en perfecto estado de salud, aunque requerirá unos días de reposo, por lo que a partir de este viernes estará despachando los asuntos urgentes desde su domicilio.

 

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