El cerro de la campana, un lugar de historia y leyenda

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Cortesía

Hermosillo, Sonora.- Un macizo de piedra que se yergue por encima de la ciudad, descrito en cientos de viejos textos de viajeros que pasaron por Sonora, ese es el Cerro de la Campana de Hermosillo, el ícono de la Capital del Estado.

Desde antes de la fundación de la Villa del Pitic en 1700, el Cerro de la Campana ya era descrito por los viajeros que acompañaban a los jesuitas que evangelizaban esta región.

De sus canteras salió la roca para las primeras acequias, aún hoy en día se pueden encontrar algunas pequeñas cuevas, y sobre su cima no sólo se puede apreciar la mejor panorámica de la ciudad, sino que se pueden encontrar piedras que al chocar una con otra, hacen un sonido similar al de una campana.

“Lo tienen registrado quienes escribieron sobre Sonora, Juan Mateo Mange, aquel capitán que acompañaba al Padre Kino entre el 687 que llegó el Padre Kino y el 1711 que murió el Padre Kino, le toca registrar ese suceso, después en el siglo XIX vienen unos viajeros, uno de ellos John Russell”, comentó José RómuloFélix, cronista de Hermosillo.

Las primeras etnias en habitar la región, visitaron ese Cerro, y a la llegada de los españoles, también generó interés de los nuevos habitantes de la zona.

“Sin embargo el cerro, fue y es todavía, refugio de la etnia Yaqui, por ahí en la Matanza, hay muchos yaquis, que fueron utilizados y trabajaron en la construcción de la penitenciaría, que se inauguró en 1908 por el gobernador Luis Emeterio Alvarez” José Rómulo Félix, cronista de Hermosillo

Un dato curioso, es que antes el camino de ascenso al Cerro era directo, y que el primer ascenso de un vehículo se dio en 1915 y luego de que subió el automóvil, ya no lo pudieron bajar.

“El primero que subió el cerro, que dicen, en un carro, se dio aproximadamente en 1915, en un carro Mercedes Benz de esa época, el coronel Jesús M. Garza, que era de las gentes de confianza de Alvaro Obregón, que estuvo en la campaña de los 15, subió en ese Mercedes Benz, y ya arriba no quiso prender el carro, y tuvieron que bajarlo con unas mulas José Rómulo Félix, cronista de Hermosillo

Fue con motivo de los Juegos Olímpicos de México, en 1968, que el Cerro de la Campana cambió su forma, cuando se instalaron grandes antenas sobre él, pero con o sin ellas, siempre será el mayor ícono de la capital del Estado

“Cuando vino el asunto de las olimpiadas, en 1968, pusieron una monstruosas antenas, de microondas, el hecho es que sigue siendo un lugar característico de Hermosillo, un panorama que identifica a Hermosillo, hay una bellísima acuarela de Raúl Macías Sandoval, 2004 o 2005, hecha por él que pone al cerro cuando no había nada, de aquí”, comentó José Rómulo Félix, cronista de Hermosillo.

Además de todas las historias y leyendas del Cerro de la Campana, la población, reconoce como parte del alma de la ciudad.

“Definitivamente es un emblema, un Hermosillo sin ese emblema para mí no es Hermosillo, definitivamente es algo que identifica a la ciudad” Rubén Salas, lleva 5 décadas en Hermosillo

“Es un símbolo, el cerro en sí lo hace algo ya clásico de la ciudad, lo subí una vez, muy bonita vista que tiene para casi toda la ciudad”

“Prácticamente todos los viajeros extranjeros que estuvieron en Hermosillo en el siglo pasado narraron en sus libros algún pasaje relativo al Cerro de la Campana, sin lugar a dudas uno de los sitios con más historias en Hermosillo.