Adolescencia y conciencia

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Es desesperante, cuando se quiere abordar un problema en algún estado, el tema que sea, cualquiera, que tengamos sus cifras, que tengamos su ubicación y que haya estadísticas pormenorizadas de ello y que, sin embargo, no se halla una forma ni siquiera de atenuarlo.
Dejémonos de cifras, por ejemplo, en Sonora somos un estado de adolescentes en la media nacional de el país. Lo que pretendo abordar es el sustento cultural que propicia el estallido de embarazos a una edad temprana, tan temprana que genera muchos problemas, muchos, porque el impacto social es enorme. Primero veamos el porqué. Son principalmente niñas de secundaria que apenas están madurando mentalmente, físicamente, socialmente. Pero qué les impulsa a tener relaciones sin protección siendo que hay publicidad precautoria, spots en grandes cantidades y no, no sirven, los embarazos aumentan en las adolescentes casi como si fuera una tendencia ineludible, como si una gran energía social las empujara.
Y si, es posible que en una sociedad hipersexualizada en su cultura de entretenimiento, en las pláticas, en la publicidad, en los mensajes sociales, familiares se fomente una sexualidad temprana. No vemos un anuncio de publicidad, la mayoría, sin alusiones al éxito sexual, no vemos películas sin su contenido de sexo. La modernidad le ha arrebatado a la infancia su inocencia, ya los niños escuchan, perciben y ven un ambiente hipersexualizado que prácticamente abre su curiosidad a una edad fatalmente temprana. Esa puede ser una causa, una de las causas, la desesperada y ansiosa sexualización de los entornos culturales inmediatos. Han visto ustedes puestos de periódicos en donde la exhibición sexual es casi explícita? Mujeres semidesnudas exhibiéndose en lugares en donde pasan los niños ¿películas pornográficas a la mano? Internet abierto a ver lo que sea? Regular todas esas plataformas en lo viable? Cierto que lo es porque todo debe tener su regulación legal, su espacio y tiempo.
También las televisoras tienen su responsabilidad pues diseñan un mensaje social de la mujer como objeto de consumo y propician la construcción de identidad hacia un modelo de mujer sugerente, con un pesado andamiaje cosmético. Todo ello llega a las mentes infantiles de muchas maneras y psicológicamente se propicia que la identidad se desarrolle con esas demandas sociales.
Tenemos también la disolución familiar, la falta de comunicación de calidad con los hijos; tenemos, también, esa cultura extranjera a un paso que francamente toma la práctica sexual como una urgencia que hay que atender para insertarse socialmente.
Y los embarazos continúan pese a campañas no muy afortunadas y que quieren malamente imitar el lenguaje juvenil. Y ahí tenemos casi niñas tratando de ser madres, muchas sin pareja, obviamente, formadas en la irritación, en el tiempo apresurado, en la soledad, en la presión social que ya les pide el siguiente hijo.
Es un enigma que envuelve adolescentes hombre y mujeres, a recién nacidos, a las familias enteras, a la sociedad que no alcanza a formar a su jóvenes cuando tiene que recibir a sus madres adolescentes. Tenemos que hablarnos, tenemos que inventar una comunicación. Y ese es el problema, la comunicación. Empecemos reconociendo eso.
” Una Conciencia familiar no es sinónimo de un hábito colectivo ” Octavio Almada
@octavioalmada1