Sonora: ¿Tiene la oposición que merece?

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Quienes en días pasados pensaron que las cosas políticas en Sonora habían tocado ya fondo, no han tenido que esperar mucho por la respuesta.

De nueva cuenta, la crisis en el PAN aflora cuando cuatro de los trece diputados panistas en el Congreso local han sido separados de la bancada, “porque se les perdió la confianza al haber votado en sentido contrario a la línea de su partido, tanto la Ley de Ingresos como el Presupuesto de Egresos 2016 y los incrementos a las tarifas de agua de la capital en diciembre pasado”. El dilema les llegó: ¿Línea de partido?¿oposición a ultranza al nuevo gobierno?¿reminiscencias del pasado inmediato?¿facturas por cobrar?

La cuestión no viene sola y tiene varios ingredientes:

  1. Al PAN le sigue faltando el referente de “unidad” que le representó durante seis años el ex gobernador Guillermo Padrés. Fue tanta la influencia del ex gobernador en la vida interna del PAN, que terminó por desdibujarlo y hacerlo perder identidad. En los seis años de la alternancia era difícil identificar “una decisión de gobierno que no fuera partidista y una partidista que no fuera de gobierno”. Tanto que le criticaban eso al PRI,pero perdieron, el sexenio terminó y en Sonora las cosas cambiaron. Es lo que no han registrado.

Ahí quedó un vacío. El ex gobernador enfrenta varios procesos penales y administrativos con un difícil presente y un peor futuro, y no existe por el momento en Sonora un personaje en el PAN con los atributos que puedan llenar el vacío que Padrés les dejó.

  1. Su actual drama es que ninguno de los actuales personajes del panismo, con peso político local o nacional, ha logrado despertar expectativas favorables entre las bases panistas que pudieran representar cohesión ante la crisis del partido. Cada uno de ellos tiene sus pasivos y sus activos a la hora del juicio político. Quizá lo lamenten, pero así es la sui géneris cultura política panista. Además se trata de un fenómeno inédito que les ha generado una crisis-que no esperaban-y para la que no estaban preparados.

3.-A Javier Gándara son muchos los militantes del PAN que le reclaman una actitud excluyente en la campaña, y también el que se haya aislado,pasada la elección, en lugar de dedicarse a levantar el ánimo a la militancia de su partido. Muy clasista-dicen-,se concentró en sus negocios, probando que solamente utilizó al PAN en 2015 como al PRI en su momento. Gándara perdió un tiempo muy valioso y difícilmente lo recuperará en circunstancias que ya no controla ni domina. Pasó a segundo plano.

  1. A Alejandro López Caballero le reclaman su desempeño político al frente del Ayuntamiento de Hermosillo en la campaña para la capital. Se le señala que solo se haya preocupado por defender y apoyar la campaña del Distrito VIII, para salvarla en el más controvertido proceso jurídico electoral estatal del 2015 -que dejó más dudas que claridades-. Todo eso en lugar de ver por toda la fórmula, que si bien no era de su herraje, tenía la obligación -dicen ellos- de trabajar para los ocho candidatos de la capital. No fue así y ahora se lo recuerdan a cada rato.

López Caballero suma la animadversión del ex candidato a la alcaldía y hoy secretario general del CEN del PAN Damián Zepeda, y ello le dificulta en lo personal la posibilidad de arribar a la dirigencia estatal en el mediano plazo como lo habían acordado él y el ex gobernador Padrés, cuando el equipo dominante decidió para Javier Gándara la candidatura a gobernador.

La actual dirigencia nacional -seguramente- dejará por un buen tiempo a Leonardo Guillén para no dejar llegar al ex alcalde.

  1. A Damián Zepeda le señalan su excesivo protagonismo por querer influir en la vida interna del PAN local, protegiendo sus intereses, promoviendo a sus amigos y con cuentas políticas todavía por cobrar de la campaña. Sienten que no ha asimilado su derrota y al parecer, guarda sentimientos encontrados contra quienes supone no colaboraron como debían en su campaña. Zepeda soslaya reconocer que también lo arrastró la ola anticorrupción que golpeó al PAN, con una mayor fuerza en la capital y en Cajeme.
  2. Al ex alcalde de Agua Prieta David Figueroa se le agotan tanto el tiempo como sus estrategias. Desde que terminó su gestión en el Consulado General de México en Los Ángeles, entró en contradicción primero criticando a Javier Gándara para después sumarse a su campaña, sin lograr consenso hacia el interior. Aporta ideas valiosas pero al parecer en su partido no lo escuchan.Le será más difícil su aspiración ahora que se ha declarado el principal partidario local de Margarita Zavala de Calderón en sus aspiraciones presidenciales,aspiración que también sostienen Rafael Moreno Valle, Gustavo Madero y el dirigente nacional Ricardo Anaya.
  3. Héctor Larios aparece alejado del sentimiento de los panistas locales. Por lo visto, él no siente ni asume las culpas de lo que pasó y prefiere quedarse cómodamente con el récord local de más años en el Poder Legislativo local y federal: Va para los 21 años en el Legislativo, desde que en 1994 ganara la elección de diputado local en Hermosillo,además su salida del gobierno Padrecista en 2011 no fue en los mejores términos para él.
  4. El resto de los actuales legisladores federales del PAN no aparece en el análisis. O están impugnados o muy identificados con la corriente que dañó al partido los últimos años.
  5. Esa declaración del senador Francisco Búrquez señalando que Alejandro López Caballero -con la crisis de los 4 diputados- solo busca “comprar impunidad” por la probable investigación de irregularidades en su administración municipal, exhibe públicamente una fractura que se había mantenido en el silencio y que ahora se hace pública.

Se trata de una afirmación grave que necesariamente deberá tener respuesta, si no en los medios, cuando menos ante los órganos internos del partido. Lo dicho: No es una rareza, pero -inédito- en el PAN no se estilaba la riña entre ex alcalde contra alcalde de la capital. Dos de ellos, Casimiro Navarro y Dolores del Río ya se les fueron.

¿Quién les queda? Con autoridad y posibilidades, solo Ernesto Munro y Gustavo de Unanue Galla. A sus 67 años, Munro (su hermano Guillermo casó con la hija de Héctor Colosio, primer alcalde del PAN en Cucurpe (1967)) es visto como puente entre generaciones, y De Unanue, el decano panista de 72, es un personaje muy respetado por todos, y ya fue dirigente estatal del PAN en 2001. Tanto Munro como De Unanue Galla trascienden al sexenio padrecista, tienen carreras propias, han dado batallas importantes para el posicionamiento histórico del PAN en la entidad desde mediados de la década de 1980 y hasta donde se sabe,como funcionarios públicos, no fueron tocados por la corrupción del pasado sexenio.

  1. Por lo visto, a los panistas todavía les falta mucho para lograr entender lo que realmente les pasó en la elección y no han terminado de buscar culpables. En ese oscuro camino político donde ninguno de los principales personajes del panismo parece ver claro, ahora le tocó pagar las consecuencias a los cuatro diputados expulsados de la bancada. Y pienso que no serán los únicos, en tanto se sigan dando bandazos aquí y allá.

Deberían analizar en serio las crisis históricas del panismo en lo nacional y las de Sonora de 1973 y 1997, para sacar enseñanzas y reconocer que las crisis en los partidos políticos -formados por seres humanos- ni son definitivas ni son para siempre; pero no lo quieren entender, y mientras más deciden, en su crisis, más polarizan posturas.

Ni al gobierno estatal ni al resto de los partidos políticos les conviene un PAN fracturado y dividido en Sonora, porque en ese partido y en materia de corrupción “ni están todos los que son ni son todos los que están”. Se hace necesario un contrapeso político que ayude a consolidar la democracia y que con sus señalamientos, opiniones y críticas contribuyan a mejorar la calidad de los gobiernos. “Lo que resiste apoya”, decía Jesús Reyes Heroles. No se puede entender un régimen democrático sin los contrapesos necesarios para mejorar la calidad del debate y garantizar la gobernabilidad, y más en el caso de la segunda fuerza política estatal.

La calidad de los gobiernos en mucho también depende de la calidad de sus oposiciones, pero en Sonora no hay mucho de qué presumir en esa materia. PT y PRD están desintegrados, el Verde no da color ni siquiera en los temas que le atañen, el PANAL se conformó con colonizar la SEC lo que lo identifica como un partido de chambas y no de causas, y como oposiciones serias, solo quedarían el PAN, MC y Morena. Pero el PAN está en crisis y no se ve para cuándo, Movimiento Ciudadano está en busca de reparar su dirigencia estatal y en plena tarea de consolidar sus triunfos, y Morena no aparece… salvo en sus trabajos políticos aislados con miras al 2018.

El PAN debería tomar enseñanzas de lo sucedido en el sexenio anterior, cuando el gobernador de la alternancia logró seducir a no pocos priístas para sumarlos a sus programas de gobierno y el PRI en el Congreso local -en un tiempo- deambuló sin rumbo y bajo sospechas de asociación con el panismo, que no dudó en involucrarlos en negocios y prebendas ya de todos sabidos.

El grupo que gobernó Sonora el pasados sexenio bajo las siglas del PAN siempre y -hasta hace muy poco- acusó a los priístas críticos y a los medios independientes de que “No se resignaban a la derrota del 2009″ y por eso las críticas de entonces al gobierno de la alternancia tanto en el Congreso como en los medios de comunicación. Fue un argumento muy débil, fruto del triunfalismo de quienes se ostentaban sin rubor alguno como los “Salvadores de Sonora”. Por eso,y ante la crisis actual surge la pregunta: ¿Tiene actualmente Sonora la oposición que merece como sí la tuvo en el sexenio de la alternancia? Muchos creemos más para mal que para bien, que no la tiene,y que eso… todavía llevará un buen tiempo. Ya lo veremos.

bulmarop@gmail.com