La moral de la derecha

62

Si el panismo local no ha hecho un mínimo esfuerzo para tratar de interpretar su actual crisis política, analizar sus principales obstáculos y reflexionar sobre sus alternativas de corto plazo, alguien tiene que hacerlo. Se trata de la segunda fuerza política en Sonora; de ahí la importancia.

Lo del resultado de la elección de junio pasado sería lo de menos. Las cifras ahí están, los resultados regionales y municipales también; de eso cada quien hará sus interpretaciones. Lo importante ahora es hacer un análisis objetivo, donde se tomen en cuenta las principales características del llamado “gobierno de la alternancia” y el porqué de su fracaso cuando pensaban quedarse cuando menos doce años más.

Antes se reunían a cada rato para celebrar y no terminaban de presumir logros. Era la alocada fiesta sexenal, sin medirse en proclamas y en triunfalismos. Según ellos habían llegado para quedarse y Sonora los merecía. Famosas fueron sus frases, destacando del ex No. 1 que “siempre lograba lo que se proponía” o “había vencido obstáculos y derrotado al sistema”. Ahora, temen encarar su nueva circunstancia, evitan la reunión y el análisis colectivo de su nueva realidad. Es un error, deben verse en otros espejos.

En el PRD tampoco hicieron autocrítica ni alcanzaron a comprender a fondo su sonado éxito electoral de 1997, la única ocasión en su historia que en Sonora ese partido ha obtenido más del 20 % de la votación. Una elección atípica sin duda, que ni sus más conspicuos militantes han logrado explicarse. Pasado el tiempo quisieron repetirla, pero ni las circunstancias ni el contexto ni sus apoyos eran los de antes.

Después de ahí, el PRD cayó, se desbancó, dividió, desbandó y terminó siendo superado por Morena. ¿Y la autocrítica? Bien gracias. Terminó dando tumbos y se desdibujó en su propia crisis.

El PRI hizo su propio análisis en los meses posteriores a su derrota en el 2009. Con todo y los amargos momentos que pasó por el reparto inicial de culpas, realizó un balance de su crisis interna, trabajó para vencer obstáculos, superó sus conflictos, renovó dirigentes, sumó,restableció su unidad y con mucho trabajo político regresó al Poder seis años después.

En lo nacional el PRI tardó doce años en regresar al Poder, a pesar de que no pocos analistas lo daban por muerto y que los presidentes -sobre todo Felipe Calderón- trataron de acabarlo combatiéndolo sin tregua, tratando de convencer a la gente de que siempre había sido el mal a combatir y nada había hecho por México. De ese tamaño.

El PRI reaccionó. La gente no se dejó llevar por las promesas del cambio que el PAN ofreció, y el panismo resbaló hasta perder la presidencia en 2012, después de tanta presunción y jactancia de “haber sacado al PRI de Los Pinos”, creyendo que lo habían hecho para siempre.

Olvidaron que los partidos políticos nacionales con raigambre popular, con su trabajo en las bases, logran con el tiempo establecer una estructura y crear una cultura política y no pueden desaparecer de la noche a la mañana. En los últimos años ha sido el caso de los tres partidos políticos nacionales que conservan el 80 % de los votos.

Para el caso del PAN en Sonora, cuatro son los factores a tomarse en cuenta como prioridad en el diagnóstico de su actual crisis: Su propia historia, la corrupción, el estilo de gobierno y la privatización de la vida pública.

En Sonora, la corrupción como fenómeno social y problema político, invadió el cuerpo completo del PAN en el gobierno estatal en los últimos seis años. Capítulo aparte merece el análisis de sus diversas modalidades, los múltiples alcances y las implicaciones en la vida interna del partido.

Resulta obvio que por ser su primera experiencia local en el gobierno estatal, la población esperaba algo diferente y que acreditara en los hechos sus historias y promesas de cambio. La gente votó en 2009 por un cambio, interrumpiendo a los gobiernos que desde 1931 como PNR-PRM y PRI habían gobernado Sonora. En ese largo tramo de historia local, nunca se registró un escándalo de corrupción como el que hoy involucra tan abierta y públicamente a un ex gobernador.

Los casos registrados en la historia de gobernadores que no terminaron sus gobiernos, como Topete (1929), Ramos (1935) y Biébrich (1975), se generaron por enfrentamientos políticos con el centro, y solo en el caso de Biébrich se le siguió proceso judicial. Con el tiempo la Corte lo exoneró.

Tiempos aquellos de “Judicialización de la Política” o “Politización de la Justicia”, donde más que razones de tipo penal y pruebas contundentes,-(como las que se han presentado ahora)- se imponía la decisión política, la disputa por el Poder entre grupos o el cobro de facturas. Tiempos en que más que la aplicación de la Ley, el propósito era someter al Derecho a los vaivenes de la política y así nos fue.

Los casos de los procesos actuales contra ex funcionarios del PAN y el ex gobernador Guillermo Padrés han sido diferentes. Se trata de una exigencia social porque existen suficientes pruebas para integrar las averiguaciones, y es un hecho que la corrupción terminó por invadir a la totalidad de la administración pública durante su gobierno.

Los estilos: Fueron tantas las proclamas sobre el “Nuevo Sonora”, que el término acabó por agotárseles. A ese lema con seis estrellitas, lo aderezaron con la cacareada tesis de los “70 años perdidos” achacados a los gobiernos del PRI en Sonora, que al ex gobernador tanto le gustaba pronunciar en sus diferentes intervenciones presentándose como el salvador. Fue tanta y tan machacona la propaganda, que terminaron por justificar su proceder y su propia corrupción a nombre del criticado pasado, argumentando que también-eso-, antes se hacía. Faltaba más.

Con el tiempo, y en Sonora la credencial de militante del PAN además de requisito indispensable para ocupar un cargo público, derivó en patente de corso para sumarse al desorden administrativo y al quebrantamiento normativo, complicando con ello la capacidad de respuesta del Gobierno hacia las demandas de la gente. La calidad del Gobierno disminuyó sensiblemente con la corrupción, la improvisación, y la falta de perfiles adecuados. Antes del fin del gobierno, muchos abandonaron el barco. En seis años, tanto las instancias estatales como algunas delegaciones federales (2000-2013) dieron paso a la militancia política, integrada no necesariamente con los perfiles requeridos para los cargos. Por eso, en los tiempos que vivimos no deja de causar   sorpresa y extrañar a tirios y troyanos la gran variedad de ejemplos de corrupción vividos en Sonora. Ahí está una de las explicaciones.

Sobre la privatización de lo Público debemos decir que la vida privada es cuestión interna y responsabilidad de cada quien; eso no tiene discusión. Pero cuando las crisis de los asuntos personales derivan en conflictos que involucran recursos públicos, los gobiernos lo resienten y los temas salen del ámbito privado para convertirse en asuntos de interés público.

El grupo de panistas que gobernó el sexenio pasado no solo provocó una crisis en el manejo de recursos públicos, sino que también trasladó una parte importante del manejo de sus conflictos privados al ámbito público.

A muchos de ellos les ganó el glamour sexenal de sentirse poderosos, con recursos y con influencias para cambiar su propio estatus de vida personal y el de otras personas. Ignoraron que el poder y la gloria sin sustento suelen ser transitorios. Hay numerosos ejemplos. No midieron los efectos de su propio desorden, y con eso crearon nuevas percepciones sobre su forma de conducirse en el sector público involucrando los asuntos privados, no solo saturando con parientes al Gobierno, también utilizando recursos y bienes públicos para sus propios fines pensando en el largo plazo. Con esos desórdenes,sus incontables frivolidades, la inestabilidad emocional y esos desequilibrios personales simularon gobernar…De ahí los resultados.

El sueño les duró muy poco y las herencias están a la vista. La realidad los despertó de un sueño de origen placentero, pero cruel… al final. Ahí está la resentida cruda moral de una nueva derecha que trató de imponer modas y nuevos estilos de política y negocios, ante una sociedad harta, que terminó por rechazarlos y ubicarlos en su nueva realidad.

La privatización de lo público en Sonora es un asunto poco estudiado, menos abordado, pero real y pernicioso que mucho ha afectado a la moral pública. Ahí está la reciente denuncia del fiscal anticorrupción sobre los carpetazos judiciales ejecutados antes de que terminara el sexenio, en los asuntos más sensibles (Femot, Sagarpa,Isssteson, etc.) por denuncias de corrupción que involucraron a miembros del gobierno anterior. Ahí está también la argumentación deslizada, que trata de ubicar la actual lucha contra la corrupción en al ámbito político para denunciar persecución sobre integrantes del gobierno anterior, cuando los procesos llevados contra ellos han seguido el ritual que marca la legislación penal y administrativa. El tema da para mucho todavía, y su discusión va para largo.

Por eso la necesidad de puntualizar y entrarle en serio a estos asuntos, apegados al Derecho y sin dejar nada de lado, aunque algunos temas aparezcan incómodos. Los intentos de recuperación por los enormes daños causados por la corrupción y el deterioro del estado de Derecho en Sonora no deben reparar en contemplaciones para nadie, trátese de quien se trate.

Vivimos una etapa inédita que ya esperábamos quienes -muy pocos por cierto- siempre ejercimos la crítica y el análisis independiente de los criterios y las presuntas verdades oficiales del panismo. Nunca importó que las críticas vertidas hayan sido calificadas por ellos como partidistas–o porque todavía no se reponían de la derrota,decían–Siempre había un pretexto oficial para buscar desacreditarlas. Tiempos idos en los que no se discutía ni se polemizaba con argumentos. Se trataba de desacreditar al adversario o se perseguía por diversos medios a los pocos críticos que aguantaron durante todo el sexenio. En realidad, lo primero que ha provocado esta nueva etapa de la política post panista ha sido sacudir la conciencia hasta el hartazgo de la población, y nuestra propia capacidad de asombro. Esto no ha terminado, y al parecer todavía habrá mucho más por ver de esa amplia,ofensiva y variada caja de sorpresas del sexenio pasado… Lo veremos.

bulmarop@gmail.com

 

.