El podría, podría y podría

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Mientras en las aguas someras los sucesos asociados a corrupción dan la nota de escándalo y ponen la agenda de conversaciones y controles de daños, el dólar ya roza los 19 pesos y el barril de petróleo crudo cae a menos 20 dólares.

Esto ha apresurado las declaraciones y las interpretaciones varían entre quienes ven con buenos ojos que esta volatilidad podría beneficiar llegada de capitales extranjeros y entre quienes entendieron que el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, dijo que estamos en el umbral de una de las más graves crisis económicas que el país haya sufrido en los últimos cincuenta años. Se dice que habrá recortes en el presupuesto del gobierno; la inversión se retraerá porque esta crisis tiene connotaciones mundiales; habrá más pobreza y ella traerá más inseguridad. También que habrá una excesiva concentración del ingreso, que las leyes siguen relajadas y que la democracia no logra madurar para producir sus beneficios en la convivencia social y mucho menos en la llamada adhesión social.
Lo cierto es que el país está nervioso y eso se percibe en los analistas que van desde festejar la buena decisión del Estado mexicano: la de abrir la economía y dejar que los precios internacionales determinen los domésticos y los que dibujan un escenario de confrontaciones sociales totales.
Por ahí se percibe también que la decisión de los colimenses ya dibuja una estructura de posibilidades nacionales y que nuestros economistas ejecutivos controlarán al monstruo más temido, la inflación, apoyados por la red empresarial que determinan los índices del precio al consumidor. Tranquilos y trabajando. Millones de mexicanos tenemos un margen de acción normal y no podemos entrar en crisis puesto que muchas cosas se deciden en el panorama mundial y ahora mismo en Davos Suiza se están tomando decisiones futuras. Castrens dice que su estimación, es que el mercado estará más calmado, mucho mejor ajustado para evaluar riesgos y creo que el peso deberá regresar de los niveles en donde se encuentra ahora”.
Estamos, sí en un umbral delicado, en aseveraciones que hablan sobre el “podría, podría y podría”. En declaraciones opacas que “explican” la caída del peso como un “movimiento que fue una transacción de un “cliente extranjero” lo suficientemente grande para mover al mercado, según confirmaron dos operadores, quienes pidieron no ser identificados.
Lo cierto es que los mexicanos de a calle, nosotros, que entendemos esas opacidades, esas alertas tenemos que encontrar la cuadratura al círculo de participar. Sumemos voces y conductas de consumo para llamar la atención a quienes determinan rumbos de naciones enteras. Exijamos a quienes nos gobiernan pugnar con energía contra la corrupción y que se den muestras de compromiso social. No hay un impacto esperable en inflación general en México. Que subirán los electrodomésticos, equipo de cómputo y tal vez los autos, sí, restrinjamos nuestras compras. Una actividad ciudadana real y posible ahora es estar atentos y no colaborar con los que anuncian el desastre.
” El valor del peso y del petróleo , no debe ser la depreciación del pueblo ” Octavio Almada
@octavioalmada1