El 2016 y la política: lo que viene

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Era difícil en México y en el mundo concebir alianzas entre partidos con distintas ideologías y programas,pero la realidad…

Se suponían contradicciones y conflictos internos por las distintas formas de ver la política, de hacer las cosas, de pensar los problemas nacionales y sus soluciones, pero al final el pragmatismo terminó por ganarle la partida a los principios y a las ideologías, que en un tiempo fueron el elemento más importante de cohesión de las fuerzas políticas para dar las batallas electorales y hacer política con la gente. Todo cambió.

En la elección del 2000, Vicente Fox quiso dar el primer paso en su propia elección y no pudo. Sus encuestas a la mitad de la campaña lo situaban con muy pocos puntos por debajo de Francisco Labastida del PRI, y fue cuando aceleró su propuesta de llamar a sumarse al candidato del PRD Cuauhtémoc Cárdenas para derrotar al PRI y “sacarlo de Los Pinos”. Cárdenas y los principales liderazgos de las izquierdas -incluido el EZLN- rechazaron el ofrecimiento, alegando los riesgos de la “desaparición de la Izquierda” en caso de quedar supeditada a su adversario tradicional con quien históricamente en nada coincidían, a excepción de luchar por una mayor apertura y “desbancar al PRI”, del poder.

Felipe Calderón fue más allá, y además de buscar la colonización total del aparato administrativo público federal con presuntos panistas de todos colores y sabores, también buscó socavar el poder de los gobernadores del PRI con restricciones presupuestales,nombrando delegados federales sin avisarles, apoyando de más a los del PAN, y fomentando la división del PRI en estados con elección de gobernador.

Calderón tuvo éxito con sus estrategias en estados donde, so pretexto de “combatir los cacicazgos”, primero desataron intensas campañas de desprestigio contra los ejecutivos estatales de Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Puebla, Sinaloa y Oaxaca, entre otros, todos gobernados por el PRI.

A Calderón le ayudó la situación de que en el PRI, -ante la ausencia de presidente de la República priísta-, los gobernadores actuaban como grandes electores, buscando dejar sucesores, provocando con eso fracturas y escisiones, y el salto de militantes del PRI a otros partidos.

En Sinaloa, Calderón personalmente logró convencer al senador del PRI Mario López Valdés (Malova) para que fuera cabeza de una alianza entre PAN y PRD, aprovechando el enojo de los priistas con su gobernador Jesús Aguilar Padilla, que en todo momento le cerró las puertas a la candidatura de Malova para favorecer al alcalde de Culiacán Jesús Vizcarra.

Al final Malova, candidato del PAN-PRD y Convergencia, obtuvo el 51.84 % de los votos contra el 46.36 % de Jesús Vizcarra Calderón del PRI-PV-NA.

Ya en el gobierno, Malova nunca olvidó sus orígenes en el PRI. Fomentó el arribo de priistas al gabinete local, los impulsó a cargos de elección popular en alcaldías y el Congreso y terminó por hacer enojar a Gustavo Madero, el dirigente nacional del PAN, quien acabó por desconocerlo como panista. Malova por su parte mejoró notablemente sus relaciones, primero con el candidato y después presidente de la República Enrique Peña Nieto, y ahora, a seis años de distancia, como gobernador también tiene su propuesta para impulsar a un abanderado por el PRI: Gerardo Vargas Landeros, secretario de Gobierno.

En Puebla, la campaña contra Mario Marín, el gobernador del PRI, no tuvo límites, -aunque también él contribuiría a favorecer el crecimiento de la oposición-. Ésta fue impulsada finalmente por el PANAL, el PAN y el PRD, y favoreció a Rafael Moreno Valle, también ex militante del PRI, y candidato de los partidos PAN, PRD, NA y Convergencia, que ganó la elección con 50.42 % de los votos contra el 40.08 de Javier López Zavala del PRI-PVEM.

En Oaxaca, Calderón aprovechó las fracturas ocasionadas por el enfrentamiento de grupos en el PRI, que ya habían cobrado sus primeras víctimas cuando los ex gobernadores Jesús Martínez Álvarez (1985-1986) y Diódoro Carrasco (1992-1998) por el PRI, se pasaran el primero a Movimiento Ciudadano y el segundo al PAN. Carrasco sería después diputado federal y funcionario público de los gobiernos panistas.

Ahí la alianza PAN-PRD-Convergencia-PT convenció al ex militante del PRI Gabino Cué y ganó la elección con el 50.11 % de los votos contra el 41.91 % de Eviel Pérez Magaña, el candidato impulsado por el gobernador Ulises Ruz a través de la alianza PRI-PVEM.

En Durango, la alianza PAN-PRD-Convergencia postuló al ex militante del PRI y la CNC José Rosas Aispuro, que al final perdió frente al candidato del PRI Jorge Herrera Caldera con una diferencia mínima (de 1.88) al quedar 46.52 % contra 44.64 %.

En el estado de Hidalgo donde no se ha dado la alternancia de partido en el Poder Ejecutivo, la alianza PAN-PRD-Convergencia postuló a la ex coordinadora de asuntos indígenas en el gobierno de Vicente Fox, Xóchitl Gálvez Ruiz. Al final Francisco Olvera Ruiz de la alianza PRI-PVEM-NA resultó triunfador con el 50.25 % de los votos contra un 45.13 % de Gálvez.

En 2010 El PAN fue solo, a la elección en los estados de Tamaulipas, Zacatecas, Quintana Roo, Aguascalientes y Chihuahua.

Nueva Alianza, en su insólito tránsito por las alianzas indiscriminadas y desaseadas, como una especie de jugada que solo buscan sumar poder y recursos para su causa y no cambiar la realidad, fue en alianza con el PRI en: Aguascalientes, Chihuahua, Hidalgo, Quintana Roo, Sinaloa y Tamaulipas.

Y (lo insólito) fue en alianza sólo con el PAN en: Tlaxcala, Veracruz y Puebla.

El balance de la elección del 2010, en pleno gobierno de Felipe Calderón y con los agregados señalados, fue favorable para el PRI y sus aliados que ganaron Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Tlaxcala, Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Zacatecas, y perdieron en Sinaloa, Oaxaca y Puebla por las circunstancias ya anotadas.

Ahora la elección del 2016 se desarrollará en circunstancias muy diferentes. Al PAN y a las izquierdas se les están dificultando las alianzas. Existe un sector importante tanto del PRD como de Movimiento Ciudadano desencantado de los resultados de las alianzas con el PAN,porque ya en el gobierno: Incorporan a sus cuadros, pero los hacen a un lado muy rápido; no defienden las banderas de las izquierdas y se concentran en favorecer al PAN y sus objetivos nacionales. Morena y Movimiento Ciudadano ya anunciaron que no buscarán alianzas en 2016, y el PRD bajo la dirigencia de Agustín Basave solo ha concretado Zacatecas.

Ahora sí, y a diferencia del 2010, existe un Ejecutivo federal del PRI que seguramente dará su opinión en relación al perfil de las candidaturas en juego. Los gobernadores del PRI la pensarán dos veces ante de tratar e impulsar a sus propios candidatos. El caso del subsecretario de Turismo Carlos Joaquín, que recientemente renunciara a su cargo para buscar la candidatura en Quintana Roo en contra de la voluntad del gobernador Roberto Borge, pondrá a prueba esa nueva realidad. También será el caso del exdirigente nacional del CCE Gerardo Gutiérrez Candiani, que ha anunciado buscará la candidatura del PRI al gobierno de Oaxaca.

El PAN enfrenta una crisis profunda desde que perdió la presidencia en el 2012. No sabe qué hacer con la injerencia de su ex presidente de la República, su padrón de militantes ha disminuido sensiblemente, enfrenta una lucha política generacional y ahora asoma en su agenda el problema de la corrupción. Algo que no tuvieron en el 2010 cuando trataban de convencer al votante de que la corrupción era exclusiva del PRI, y a ellos no los tocaba el fenómeno. En Estados como Sonora el PAN impuso récord.

Las izquierdas siguen fragmentadas y no alcanzan a comprender todavía de fondo, la forma en que Morena alcanzará votaciones mayores en algunas entidades en juego, desplazando al PRD. Por otra parte, enfrenta resistencias a las negociaciones con el PAN, por la perniciosa práctica de ceder espacios en candidaturas sacrificando a militantes de origen en aras de componendas regionales.

Ya han saltado a la palestra algunos aspirantes que se quieren registrar como candidatos Independientes. En Chihuahua, el ex dirigente del CCE (2005) José Luis Barraza González ya confirmó que está en condiciones de “recaudar” 200 mil firmas para su registro como independiente.

Por otra parte cuatro partidos políticos nacionales han renovado dirigencia y en tres casos sus presidentes (Anaya, Beltrones y López Obrador) son mencionados con posibilidades para alcanzar la candidatura presidencial para el 2018, lo que le agrega un factor más de presión y complejidad a los procesos electorales en juego para el 2016.

Colima es un caso aparte y ahí la contienda luce cerrada y muy difícil predecir quien va a ganar. El PRI controla el Ejecutivo estatal, pero el PAN cuenta con seis de las diez presidencias municipales más importantes y la mayoría del Congreso local. ¿Nada para Nadie?: El PRI ha proyectado ganar nueve de las trece gubernaturas en juego. El PAN busca ratificar su dominio en las que por ahora detenta en condiciones totalmente diferentes al 2010 y las izquierdas buscan recuperar terreno.

¿Nada para Nadie? Por ahora sí. Pero en la política y en la historia -esas modernas cajas de sorpresas- no hay nada escrito… Y eso que apenas va empezando el 2016. Ya veremos.

bulmarop@gmail.com