Las Gobernadoras

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En su bien ordenado texto “las Gobernadoras”, (2009) la periodista,escritora y antropóloga social Enriqueta Cabrera logra reunir una buena colección de biografías y experiencias de las seis mujeres que a partir de 1979 y hasta el 2012 tuvieron la responsabilidad de gobernar estados y el Distrito Federal. Es un buen análisis de las personas, sus circunstancias y de la lucha que tuvieron que dar para llegar y conservarse. Abrieron camino.

Para todas sin excepción, el reconocer que “no ha sido un camino fácil” ha sido la constante, igual que ahora. En eso, casi no cambiamos. A 62 años de la reforma, solo una mujer gobierna en México un Estado: Sonora.

Por eso,ahora que los partidos políticos se disponen a postular candidaturas para la renovación de 13 gobiernos estatales va a ser interesante observar qué tan cierto es el compromiso y hasta dónde llega el discurso de la equidad de género tan cacareada en los últimos años. Cuando menos hasta ahora y apunto de expirar 2015, en las postulaciones que se han hecho -por todos los partidos-,con miras al 2016 no se ha visto a ninguna mujer como candidata registrada.

Griselda Álvarez fue la primera mujer gobernadora de México y de Colima. Su período corrió entre 1979 y 1985. Es decir, llegó al cargo 26 años después de que se le concediera a las mujeres mexicanas el derecho a votar y ser votadas, gracias a la reforma constitucional de 1953 impulsada por el presidente Adolfo Ruiz Cortines.

Dice Griselda Álvarez que empezó a buscar la gubernatura cuando le dieron la oportunidad de ser senadora por su estado en la campaña del presidente José López Portillo, y sabía que para lograr la candidatura la última palabra la tenía precisamente el presidente de la República: “Pedí audiencia y me la dieron. Me dijeron que tenía 15 minutos con el Presidente. Llegué con un planteamiento muy preciso, lo había ensayado muchas veces. Después de escucharme, López Portillo se me quedó viendo y me dijo: “Hable con quien tiene que hablar”.

“Al terminar la audiencia, me llevó hacia la salida poniendo su brazo sobre mi hombro izquierdo. Caminábamos en silencio. El presidente caballerosamente  tomo la perilla, abrió y me dio una palmadita diciéndome: Hable con el pueblo”. “En ese momento todo quedó claro, si hablaba con el pueblo tenía que hacer una campaña, interpreté. Me lanzaba a la campaña y así Fue”.

A la pregunta sobre “si las mujeres gobiernan distinto a los hombres”, Álvarez sostiene que: “Hay una sensibilidad distinta, más acentuada, quizá somos más detallistas, nos fijamos más en la vida de la gente. Valió la pena remontar obstáculos para llegar a ser mujer en un mundo de hombres, en el Ejecutivo, en la política… Valió la pena”, concluye.

Beatriz Paredes, que gobernó Tlaxcala entre 1987 y 1992, fue la segunda mujer gobernadora de México. Confiesa que antes de ser diputada federal por segunda ocasión (1985-1988), lo pensó bien y consideró que su fuerza política la llevaba de inmediato hacia la gubernatura. Lo advirtió al más alto nivel: “Llamé al presidente De la Madrid, y le dije a su secretario: Quiero que le digas al Presidente que me siento en la obligación moral de decirle que si soy candidata a diputada federal voy a querer ser gobernadora. Y que si él no quiere, o si no es el momento de que una gente con mi perfil intente llegar a la gubernatura, que no me haga candidata a diputada. Porque si soy candidata a diputada, vamos a tener un movimiento social tan fuerte detrás de mi candidatura que va a ser muy difícil pararlo”.

Sobre la definición de las candidaturas sostiene Paredes: “En esa etapa el Presidente tenía la última palabra, pero las definiciones de las candidaturas en el PRI eran una suma de correlación de fuerzas, de valoraciones de pesos específicos. Sobre su experiencia: “Soy una persona que ha tenido responsabilidades muy importantes, de manera sucesiva, y nunca pienso en la responsabilidad que dejé atrás”. “Yo nunca seré “ex” de nada”. “O vivo el presente y tengo una visión del futuro, o me quedo atrapada”. “El hubiera no existe”. Sobre su actuación: “Fui una buena gobernadora,pero llegué demasiado joven al puesto”. “Yo no formé un equipo de chiquitos para darles instrucciones” No. “Tuve un equipote,un equipo de gran densidad”. “Lo que define mi vida privada es que soy una sobreviviente. Tengo la fuerza de los sobrevivientes que es una fuerza distinta a la de las otras personas”.

Dulce María Sauri gobernó Yucatán de febrero de 1991 a diciembre de 1993, como interina en sustitución de Víctor Manzanilla Schaffer.

Antes de ser gobernadora fue delegada federal, dirigente del PRI en su estado, diputada federal y senadora.

En su calidad de dirigente del PRI estatal, fue consultada por el presidente de la República en torno a la sucesión yucateca: “Aunque quizá entonces ya tenía una reserva inconsciente sobre la indispensable imparcialidad de la dirigencia del partido”. “Le dije que creía que debía ser postulada una persona que tuviera el suficiente peso político y presencia en la sociedad para que pudiera convivir con el legado del gobierno de Cervera, que no buscara anularlo o destruirlo para poderse significar; le dije que la única persona que reunía esos requisitos era el senado Víctor Manzanilla Schaffer. Incluso recuerdo la expresión que utilicé: El senador puede ser un buen jardinero que coseche sabiamente lo que hemos sembrado estos años”. “Manzanilla Schaffer fue todo lo contrario como gobernador. Me equivoqué. Haber sido un buen legislador no lo hizo necesariamente un buen gobernador. Y doble error. Porque le podría haber dicho al Presidente que yo también podía ser una opción”.

Sobre las formas de gobernar de las mujeres sostiene: “Pienso que sí hay una visión y hay formas distintas de abordar los problemas. Sí creo que las mujeres nos fijamos más en determinados ángulos, de alguna manera tendemos más a la negociación que a la confrontación; no creo que seamos honestas por nuestra propia naturaleza, lo hemos sido porque hemos estado menos expuestas a los riesgos y tentaciones que se presentan en el ejercicio del poder. Las mujeres y lo hombres tienen visiones distintas del poder y su ejercicio, no necesariamente mejores”. Y continúa: “La visión de género, la experiencia de mujer, hacen que las percepciones sobre los problemas sean distintas, y por lo tanto la forma de enfrentarlos”.

Sauri renunció al gobierno 60 días antes de terminar inconforme por las negociaciones del gobierno federal con el PAN (concertacesiones) al otorgarle en Mérida un triunfo municipal que a su juicio no obtuvo.

Dice:  “Renuncié por causa grave. ¿Cuál fue la causa grave? Que no estaba en condiciones de defender los intereses de Yucatán tal como me comprometí cuando rendí protesta como gobernadora”. Y agrega la autora: “Dulce María Sauri recibió toda clase de presiones y amenazas para que regresara al gobierno del Estado, no lo hizo. González Garrido amenazó con meterla a la cárcel. No cedió.

Llegaría a la secretaría general del PRI nacional en noviembre de 1999, después fue presidenta del CEN y le tocó la derrota de Francisco Labastida con toda la cauda de presiones que le surgieron al PRI y al presidente de la República. Terminó su dirigencia en 2002.

En su balance, Sauri sostiene: “Haciendo un balance final y buscando una forma de describir mi gestión como gobernadora, tal vez la mejor definición es que goberné en un fin de ciclo, como también en la presidencia del CEN del PRI. Pero en ambos casos, contribuí a la llegada de nuevos tiempos”.

La figura de Rosario Robles ha sido muy discutida, tanto en su paso como jefa de gobierno del Distrito Federal, como dirigente nacional del PRD, posteriormente como líder de opinión y a partir de 2012 como secretaria de Estado del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto.

Dice: “Del CCH pasé a la UNAM, a la facultad de Economía. Formé parte de una izquierda social, no de la izquierda partidaria”. Simpatizante de Cárdenas desde 1987, cuando todavía no salía del PRI. De 1988 al 2000 pasó de activista del Frente Democrático, fundadora del PRD y diputada federal a secretaría de Gobierno del DF y jefa de Gobierno a partir de la salida de Cárdenas a la campaña presidencial del 2000. Entre 2002 y 2003 fue dirigente nacional del PRD. Terminó con el PRD en medio de escándalos y acusaciones sobre su desempeño público y privado. Nunca ha rehuido al deslinde. Dice: “No, yo soy una persona adulta que tomó sus decisiones y es mi responsabilidad, ni modo. Uno siempre corre riesgos porque así es la vida. Lo que si no voy a aceptar jamás es que alguien se atreva a tirar una piedra porque me enamoré. Sí ¿y qué?, como todos. Lo político lo tratamos en la dimensión política”. “Pero mi vida privada es mi vida privada y mis decisiones privadas tienen que ver con mis decisiones privadas. Pero también te juzgan por otros, por lo que él hizo. Y eso lo tuve que ir aprendiendo”. No se dejó caer. Hizo cosas y se repuso.

En 2012 sorprendió a tirios y troyanos al ser designada secretaria de Desarrollo Social en el nuevo gobierno del PRI. A mediados de este año pasó a ocupar la cartera de la Sedatu y su hija Mariana Moguel acaba de ser designada dirigente del Comité del PRI en la Ciudad de México.

Al igual que Griselda Álvarez, Amalia García Medina era hija de gobernador de su estado. Su padre Francisco Espartaco García Estrada, gobernó Zacatecas entre 1956 y 1962. Ella lo hizo entre 2004 y 2010.

Fue asambleísta del DF, diputada federal, senadora y dirigente nacional del PRD entre 1999 y 2002. ¿Gobiernan distinto las mujeres? Es una pregunta obligada. Amalia García considera que sí, “en la medida en que son capaces de hacer un gobierno cercano a la gente”.

Los argumentos en contra: “Eran absolutamente de género porque soy mujer. En general no había otro tipo de razones”. “A eso hay que añadir que por parte del entonces gobernador, Ricardo Monreal, también del PRD, no había una actitud favorable a que yo fuera candidata”.

El PRI recuperó en 2010 el poder después de 12 años de PRD en Zacatecas.Al terminar su gobierno,Amalia García se regresó a la Ciudad de México. Su hija Claudia Corichi sería Senadora de lista,Amalia ahora es diputada federal de representación proporcional.

Ivonne Ortega Pacheco recuperó para el PRI el gobierno de Yucatán (2007-2012), que había perdido ante el PAN en 2001. Le ganó por 8 puntos a Xavier Abreu Sierra. Fue presidenta municipal de Dzemul, después diputada local, federal y senadora. Sobrina de Víctor Cervera Pacheco, sostiene que: “Pertenece a una nueva generación por la forma de hacer política, de evitar divisiones en la sociedad Yucateca, de llamar a la participación ciudadana, de involucrarse con los problemas de la gente, de atender sus necesidades y de escuchar sus propuestas”. Al terminar su período se incorporó como secretaria general del CEN del PRI y ahora es diputada federal.  De las gobernadoras mencionadas, cuatro de ellas fueron dirigentes nacionales de partido.Griselda Alvarez murió en 2009 a los 95 años. Beatriz Paredes   es la embajadora de México en Brasil, Amalia e Ivonne son diputadas federales, Rosario Robles es secretaria de Estado por segunda vez y Dulce María Sauri está en la vida académica, lo que demuestra que salieron bien libradas de sus gestiones estatales. ¿Que tal? Por ahora, en México solo hay una gobernadora estatal: Claudia Pavlovich, que al igual que Ortega también sacó al PAN del gobierno en Sonora. A propósito, el PAN no ha generado todavía una gobernadora; ¿Porque será?  bulmarop@gmail.com