Huatabampo: retazos de su historia

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La historia de Huatabampo es y ha sido fascinante. Sus momentos decisivos como pueblo, integrado por migrantes de diversas regiones de México y el mundo, entreverado con importantes asentamientos indígenas, han hecho del municipio una comunidad sui géneris y un ejemplo de convivencia plural, con las tensiones y los problemas propios de la diversidad social, política y cultural de sus habitantes.


Todo eso ha forjado en Huatabampo una identidad muy propia y un dinamismo que en muchos aspectos lo distingue en Sonora como un pueblo vivo, creativo, dinámico y con historia.
El nombre de sus calles y avenidas originales (1894) sintetizaron las etapas de cambio registradas hasta esa fecha en México: Hidalgo, Morelos, Iturbide, Guerrero, Aldama, Matamoros, Juárez, Allende, Galeana, Independencia, entre otras. La ubicación original de su primera iglesia (Juárez y Guerrero), alejada del palacio municipal (Madero, Sufragio Efectivo No reelección, y Constitución), abona en el espíritu liberal de los fundadores, a diferencia de las ciudades del sur de la República, en el sur de Sonora las iglesias nunca se construyeron frente al palacio de gobierno.
Huatabampo estuvo presente en las discusiones pro Madero y anti Porfirio Díaz a principios del siglo XX, con los clubes liberales.
También en la Revolución mexicana, donde muchos de los vecinos asentados en el pueblo tuvieron una participación destacada.
En sólo nueve años (1911-1920) generó un presidente de la República: Álvaro Obregón Salido, que había sido en el pueblo regidor, alcalde, empresario y el más dinámico de los miembros del Comité del Centenario de la Independencia, que funcionó a partir de 1908.
Entre 1912 y 1930 sus vecinos más conspicuos tuvieron en sus manos -en lo nacional- cargos de primer nivel. Obregón, Presidente; Ramón Ross, diputado constituyente de 1917 y secretario de Comunicaciones con el presidente Calles; Francisco Serrano, jefe de gobierno del DF y secretario de Guerra y Marina; Ricardo Topete líder de la Cámara de diputados, y su hermano Fausto, exsecretario del ayuntamiento con Obregón, gobernador de Sonora para el período 1927-1931.
Tanto el excomandante de policía del alcalde Obregón, Eugenio Martínez, como Ignacio Otero Pablos y Anselmo Macías Valenzuela, sus colaboradores inmediatos, también destacaron. Gobernadores de Sonora además de Fausto Topete, fueron Jesús Gutiérrez Cázarez (1935) y Anselmo Macías Valenzuela (1939-1943).
En una década, Huatabampo vio nacer el ferrocarril de Navojoa a Yavaros, impulsado por Obregón (1925), pero también lo golpearon tanto la muerte de Serrano(1927) como la de Obregón (1928), la caída del gobernador Topete, la crisis económica mundial (1929) y la campaña anti china (1930).
Para 1931, el registro en Huatabampo, de no más de 70 causantes por concepto de “comercio e industria de nacionalidad mexicana” establecidos en el Estado después de clausurado el comercio chino, revela a titulares de la pequeña empresa como José Roberto Rubio y Aureliano Galaviz (abarrotes); Melchor C. Quijada (molino de nixtamal); Pedro Serna (abarrotes); Rosendo Serna y Cristóbal Campos (refresquería); Clemente Mondaca (abarrotes); Pascual Díaz y Víctor Noris (panadería); José Sánchez Toledo (abarrotes); Mercedes Verdugo (reparación de calzado); Humberto Flores (mercería); Jesús Salazar y Martín L. López (licores). Todavía no aparecían los apellidos extranjeros en los ramos comercial y agrícola. Estos fueron llegando con las crisis económicas y con los problemas originados en el llamado período de entreguerras entre 1933 y 1945. Con esos esfuerzos se forjó Huatabampo y se sorteó por un tiempo la crisis política y económica.
Todo envuelto en una serie de etapas de su historia:
Primero -a partir de 1890- como un asentamiento humano de 1,500 habitantes, después ya en la categoría de municipio en 1898, y posteriormente como testigo de los principales hechos históricos de México, donde Sonora tuvo una participación relevante.
Durante muchos años se estuvo manejando la tesis de que Huatabampo se había fundado en 1875. Desde luego que se trata de una tesis equivocada y sin sustento porque se carece de las pruebas documentales que pudieran llevar a demostrar esa afirmación. Dice López Yescas: “No pudo fundarse Huatabampo antes de 1890 por ese estado de guerra en que dominaban los Mayos y los Yaquis desde Navojoa hasta el mar”. Tiene razón.
Más allá de cualquier consideración o texto de historia regional del siglo XIX (Del Paso y Troncoso) podrá dar cuenta que en el sur de Sonora se libraron entre 1857 y 1890 las más cruentas batallas, tanto del gobierno federal como del local contra los Mayos y los Yaquis, que sólo amainaron con las tareas de colonización, los trabajos de pacificación, el agotamiento de los liderazgos indígenas y los sucesivos repartos y reformas agrarias revolucionarias, que incidieron en la estructura económica y social de los valles del Yaqui y Mayo.
Impensable que pudiera durar un pueblo fundado, por la violencia, las persecuciones, las inundaciones del Río Mayo y el clima de violencia y crispación imperante por esos años.
Y no ha sido fácil desentrañar los entresijos de la historia de un pueblo por las distintas versiones que se han dado de sus orígenes y desarrollo, pero la investigación histórica debe tener bases más firmes, serias y contundentes para demostrar la fundación y los orígenes de pueblos y comunidades. El caso de Huatabampo no ha sido la excepción. Veamos por qué.
Los primeros asentamientos: Datan de 1889, por la tarea encomendada por el gobierno federal a las autoridades militares y a los gobernadores de Sonora para fundar asentamientos humanos regularizados a través de la llamada “Comisión Geográfica Exploradora o Comisión Científica” dependiente de la Secretaría de Fomento del gobierno de Díaz.
El 29 de marzo de 1891 se inaugura la pirámide de concreto adornada por laureles de hierro y base de madera mezclada con piedra, con un busto de Benito Juárez, en lo que hoy es la Plaza Juárez frente al palacio municipal, con la siguiente inscripción: “En la cara que mira al Norte: Benemérito de las Américas (1857-1861); En la que mira al Sur el lema: “Respeto-Abnegación-Honradez”; En la que mira al Oeste: “Siendo presidente de la República el Ciudadano General Porfirio Díaz se erigió este monumento en 1891 por orden del secretario de Fomento General Carlos Pacheco… para satisfacción y ejemplo de los hijos del Mayo”. Y en la que mira el Este: “Bajo los auspicios del jefe de la 1a Zona militar General Marcos Carrillo tuvo lugar el 29 de marzo de 1891, la solemne inauguración de este monumento y del pueblo de Huatabampo, cuyos trabajos y demás trabajos (sic) científicos para fundar la población, se confiaron al Teniente Coronel Rodolfo de S. Palomares y al capitán Antonio F. Torres, pertenecientes ambos al Estado mayor Especial”. (Hernández Salomón).
La plaza pública se instala en 1891 como parte de la lotificación. Se construyen los acabados en 1923 y la remodelan, primero el presidente municipal Abelardo Paredes en 1944, y Helidoro Soto Rodríguez en 1990.
La primera escuela: La funda en 1889 el General José Tiburcio Otero, a la sazón jefe de operaciones militares en la región. En junio de 1891, el periódico Diario del Hogar da cuenta de la apertura de un nuevo plantel de “Instrucción primaria para niñas”, cuya directora, Cenobia Obregón Salido, fue designada por el gobernador Ramón Corral, amigo cercano éste de la familia Salido, originaria de Álamos asentada después en Navojoa.
La primera iglesia era una construcción amplia (1902-1913) a un lado del terreno que después ocuparía el mercado municipal.La actual se terminó de construir en 1955 en un terreno que perteneció al Gral. José Tiburcio Otero.
El decreto de creación como municipio data del 12 de diciembre 1898, el gobernador de Sonora era Ramón Corral Verdugo, eran tiempos de la XVI Legislatura local (1897-1899) y los diputados locales por Álamos eran Carlos R. Díaz y Enrique Monteverde.
Las primeras autoridades: El primer presidente municipal, Pedro Zurbarán, llegó a Huatabampo como miembro de la Comisión Científica encargada del deslinde y lotificación de los terrenos. Ejerció como médico práctico y se casó con una hija de Apolonio Talamante. Repitió como alcalde en 1903 y buscó de nuevo la presidencia municipal en 1911 contra Álvaro Obregón. Murió en Huatabampo, el 23 de mayo de 1923. A Zurbarán le seguirían; Alejo Goicochea, Ramón Ross y José Tiburcio Otero, al que le toca concluir con la etapa porfirista en Sonora.
La familia Obregón llegó a Huatabampo de Siquisiva en 1892. El padre Francisco Obregón había muerto en 1880 cuando Álvaro tenía apenas seis meses de nacido. Doña Cenobia Salido dio a luz a 18 hijos. “Mi Amá tuvo que parir a 17 hijos antes de dar un General”, decía como broma el número 18 de la familia. Entre 1853, que nació José Lamberto y 1880 Álvaro, vinieron al mundo: José Francisco Melitón (1854); Jesús (1855); María Dolores (1855); Cenobia Isabel (1857); Francisco (1858); María Cenobia Ruperta (1864); Román(1866); José Ricardo (1868); José Jesús (1869); Alfonso (1871); Alejandro Alfredo (1872); Alfonso II (1874); José Alejandro (1875); Rosa (1876); José Carlos Santos (1878); María (1879) y Álvaro (1880) (Humberto Valdés). Doña Cenobia Salido Palomares murió en Huatabampo un 27 de agosto de 1897 a los 62 años.
Obregón se casa con Refugio Urrea Toledo en Huatabampo, el 2 de julio de 1904. Tuvieron cuatro hijos, de los cuales solo dos se lograron: Francisco Humberto y María del Refugio. Refugio Urrea muere en Huatabampo, el 23 de septiembre de 1908. El 2 de marzo de 1916 ocurre el segundo matrimonio de Álvaro Obregón, ahora con María Claudia Tapia Monteverde.
Los Serrano por su parte, llegaron en 1894. Rufino Serrano y Micaela Barbeytia Álvarez con 14 hijos llegaron a instalarse a Huatabampo. Dice Pedro Castro: “La dureza de la vida y la pobreza sin remedio del lugar natal, llevaron a su padre a probar suerte en el cercano pueblo del Toro, luego en Ahome y Villa del Fuerte, para recalar finalmente en Huatabampo cuando Francisco Roque tenía apenas cinco años”.
Álvaro Obregón inició su campaña a la presidencia municipal el 30 de julio de 1911. Llevó como compañeros de fórmula a los candidatos a regidores: Ramón Ross, Eduardo Escalante, Alfonso Velderráin y Carlos T. Sánchez. Como suplentes iban Manuel Espinoza y Trinidad Ruiz.
Hay mucha historia todavía para contar de Huatabampo y mucha más por reconstruir entre los mitos y las diversas versiones que circulan de un gran pueblo que ha sabido estar a la altura de las circunstancias, con los hombres y las mujeres ante la historia. ¿Qué tiene un pueblo que supo generar un presidente de México apenas a 40 años de su fundación?¿Como le hizo el último de los 18 hijos de una familia de migrantes? A diferencia e otros pueblos y más allá del misterio,están las circunstancias. Eso es lo que hay que seguir explorando.Mucho por hacer todavía.
bulmarop@gmail.com