¿Por qué no hay CNTE en Sonora?

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Por Bulmaro Pacheco:

Quienes han estudiado el fenómeno, sitúan en Chiapas y Tabasco los orígenes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). ¿El motivo de la creación? Las fuertes inversiones en la explotación petrolera en el gobierno del presidente José López Portillo.

Esas inversiones no tardaron en provocar desequilibrios inflacionarios, por los altos salarios de los trabajadores del petróleo y su impacto en el mercado interno con efectos sobre el resto de la planta laboral, en especial en los trabajadores de la Educación, que no tardaron en protestar en un entorno complejo y en regiones con tradición de lucha social.

Fue así como surge en el seno de la sección 7 del SNTE en Chiapas la primera disidencia, que posteriormente se extiende (1981) a las secciones 22 de Oaxaca, 14 de Guerrero, 15 de Hidalgo, 18 de Michoacán y expresiones aisladas en la 17 del Estado de México, con dos demandas principales: 100 % de Incremento salarial y democracia sindical.

La SEP enfrentaba en esos momentos tensiones con el SNTE por el proceso de desconcentración administrativa, iniciado en 1978 con la creación de las delegaciones para tratar de paliar el desorden operativo de -hasta 18- funcionarios de la SEP que actuaban en los estados sin coordinación alguna, y con graves problemas de centralización administrativa para pagar en tiempo y forma el salario a los maestros de nuevo ingreso.

El trámite entre la alta a los recién egresados de las escuelas normales y el primer cheque, tardaba en ocasiones hasta año y medio… Si bien les iba. Los nuevos maestros sobrevivían de mientras por la solidaridad comunitaria que les facilitaba alimentación y alojamiento.

La CNTE, que en un principio se nutrió de los llamados CCL (Consejos Centrales de Lucha) -que trató de equiparar a las secciones del SNTE en algunos estados- no tardó en ampliar su radio de acción: Las escuelas Normales rurales, a través de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México; los cursos de verano de la Escuela Normal Superior, que concentraba tres meses en el DF a una diversidad de maestros de todo el país; la Escuela Nacional de Maestros y las expresiones de lo que fue el MRM (Movimiento Revolucionario del Magisterio), en su tiempo liderado por Othón Salazar, con influencia en Guerrero y en secciones sindicales del Distrito Federal. Gradualmente se fueron sumando movimientos de corte político-sindical que no tardaron en expandirse hacia otros territorios, y en ganar espacios en los medios de comunicación.

Tanto el gobierno federal como el CEN del SNTE y los gobernadores de los estados tardaron en entender de fondo lo que estaba pasando. Con el tiempo hubieron de reconocer la parte de responsabilidad que a cada uno de ellos le tocaba. Problemas administrativos en la SEP, cerrazón y estilos rudos para negociar con los disidentes en algunas secciones sindicales, y el papel de observadores pasivos de algunos gobernadores que alegaban “responsabilidad federal” en los conflictos, para sacarle al bulto y no inmiscuirse en los problemas. Por esa abstención, muchos problemas crecieron y la CNTE se fortaleció en Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán, donde hasta la fecha de alguna forma ha co-gobernado.

Han pasado ya 36 años de presencia de la CNTE en los medios y en la lucha sindical del magisterio disidente. En ese tiempo han ganado algunas secciones, han copado gobiernos estatales y han sido punto de referencia en movilizaciones políticas que por temporadas saturan al Distrito Federal.

Ante ese durable fenómeno del Sur: ¿Por qué en esos 36 años nunca se consolidó la CNTE en Sonora? Hay varias explicaciones:

La fundación de las dos secciones sindicales del SNTE (28 y 54) fue precedida de intensas luchas sociales que originaron formas de acción política distintas a la que se dieron en el sur de la República.

En Sonora la lucha magisterial empezó muchos años antes. Los trabajadores de la educación lucharon contra poderosos obstáculos, contra algunos gobernadores, con las dirigencias nacionales y con disidentes internos que por años obstaculizaron la unificación de la organizaciones del magisterio.

Los orígenes del sindicato y sus secciones en Sonora tiene como antecedentes directos a militantes de las izquierdas, que dieron batallas importantes. Los orígenes de la sección 28 se remontan a 1933 cuando se funda la Federación de Maestros Socialistas del Estado de Sonora, liderada por el maestro rural federal José Alfredo Molina Aganza, primer diputado maestro en la XXXIII Legislatura (1936-1937).

Hubo intentos de organización de la Confederación Mexicana de Maestros (CMM) y el Frente Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (FUNTE), que daría lugar a a Confederación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (CNTE). En 1937 se funda el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza de Sonora (SUTES), y es hasta 1938 cuando al unificarse las organizaciones nacionales del magisterio apoyadas por la dirigencia nacional del PRM en Sonora, que el SUTES da lugar a la Sección 26 del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM), cuyo primer dirigente en lo local fue Manuel Ferra Martínez.

En diciembre de 1943 cambia la sección 26 a 28, en un tránsito donde el liderazgo lo asume al final Rafael Álvarez González como primer secretario general de la nueva sección.

Los orígenes de la sección 54 se remontan a 1934, cuando de funda en Sonora la llamada Liga de Maestros Socialistas Sonorenses dirigida por Agustín Reynoso Lomelí apoyado por el gobernador Rodolfo Elías Calles.

Posteriormente, se crea la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de Sonora (FTES), organización a la que el gobernador Yocupicio calificara de socialista. En junio de 1937 se funda la Federación Estatal de Maestros de Sonora (FEMS) y en mayo de 1960 se realiza el Congreso Constituyente de la Sección LV del SNTE, cuyo primer secretario general provisional fue el profesor Manuel Ríos y Ríos. Es hasta abril de 1965 cuando con la intervención del Carlos Madrazo (CEN del PRI), Luis Encinas Johnson (gobernador), Edgar Robledo Santiago (dirigente nacional del SNTE) y el dirigente estatal José Velarde, cuando desaparecen la Sección LV y la FEMS y se unifican para dar lugar a la Asociación Revolucionaria de Maestros Estatales Sonorenses (ARMES), que se transforma primero en Sección L -en junio de 1965-, pasando a Sección LIV a partir de septiembre.

No fue una lucha fácil ni tersa. Los maestros sonorenses de esos años, en búsqueda de la consolidación de sus organizaciones y el ejercicio de sus derechos, sufrieron persecuciones, despidos, notas malas en sus expedientes, encarcelamientos, desdén de gobernadores y dirigencias nacionales y en no pocas ocasiones se fueron a la huelga para presionar por demandas de mejores salarios, servicios médicos, medicinas, vivienda, cajas de ahorro y seguros de vida, entre otras.

Por eso, el aprendizaje político e histórico de los trabajadores de la educación en Sonora, que fue intenso, les sirvió para diseñar el andamiaje político y las estructuras para transitar entre tensiones, crisis y conflictos, en el largo plazo valorando su propia historia y la unidad del gremio.

¿Por qué no hay CNTE en Sonora como estructura organizativa ni como forma de hacer política? Porque no hay una lucha abierta y cantada por el Poder de las secciones sindicales como en otros estados, y el relevo de las dirigencias seccionales -con amplia supervisión nacional- no ha alterado la normatividad estatutaria.

En Sonora, la lucha político-sindical se ha dado más hacia adentro que hacia afuera de la organización y hasta ahora no se ha perdido el control. Las izquierdas, que en otros estados han penetrado al sector magisterial, en Sonora han terminado domesticadas.

Los gobernadores de Sonora que han tratado de intervenir en la vida interna del SNTE solo han provocado tensiones y conflictos que se les han revertido. Por eso, la injerencia del Estado en la definición de los liderazgos sindicales del magisterio ha sido nula.

Ha habido tensiones, conflictos, movilizaciones y diferencias con los gobernadores Román Yocupicio, Álvaro Obregón, Luis Encinas, Samuel Ocaña y Armando López Nogales, sin llegar a los extremos.

El magisterio sonorense no ha creado liderazgos “morales”, como en Nayarit, Veracruz, Michoacán o Hidalgo, y con eso se han evitado los cacicazgos.

No han tenido diferencias graves con la dirigencia nacional y han manejado con olfato y disciplina las graves crisis políticas de los dirigentes nacionales con el Gobierno, como las de 1972 (Robles Martínez), 1989 (Jonguitud) y 2012 (Elba Esther).

Los secretarios generales de las secciones ejercen a plenitud el poder en los años que les toca la representación y hasta ahí llegan. Al término de su gestión o regresan a su plaza o a comisión sindical y ya no ejercen poder alguno. En la renovación de las dirigencias opera la movilidad generacional que ha evitado la petrificación en el poder de algún grupo interno; los nuevos dirigentes, por lo general llegan fogueados después de dos o tres períodos de desempeño en el Comité seccional, lo que ha evitado la improvisación. A excepción del dirigente Alfredo Eguiarte (1946-1949), todos los dirigentes han sido normalistas.

A partir de 1976 (Francisco Márquez Durán), los dirigentes del magisterio sonorense han intensificado su presencia en cargos de elección popular en varios partidos. El resolutivo del Congreso Nacional de 1992, que impide a un dirigente en funciones hacer compatible la representación gremial con la política, dio lugar a que algunos llegaran hasta el final de sus períodos. Se ha dado el caso de que en varias legislaturas locales coincidan maestros de distintos partidos políticos como diputados. Igual sucede en los ayuntamientos con los regidores. Esa diversidad de orígenes y el respeto a la pluralidad han fortalecido al sindicato y le han permitido encauzar las diferencias a través de la representación. Podrán mostrar diferencias en sus orientaciones partidistas, pero siempre actúan en unidad en la lucha por sus demandas laborales.

En Sonora siempre han existido diferencias y tensiones. Ha habido expresiones de inconformidad por problemas laborales, pero en décadas no se han generado conflictos que lleven a la división o fractura.

La única Comisión Ejecutiva por Desacuerdos que se registra, fue la dirigida por el profesor Alberto Miranda Castro en 1968, cuando se presentaron problemas para la renovación del liderazgo de la Sección 54. El problema se resolvió con una nueva elección, la de Elmer García Baldenegro -en julio de 1969-, operando como delegado del CEN Carlos Jonguitud Barrios.

En Sonora hasta hoy, no se ven las condiciones sociales y políticas que se observan en los estados del sur para favorecer el florecimiento de una CNTE local, a pesar de los trabajos que han realizado tanto el FADES-CNTE y la AESMS (Asamblea Estatal Magisterial de Sonora) en las movilizaciones recientes contra la Reforma Educativa.

Existen,eso sí, riesgos de una mala lectura de esos acontecimientos que por ahora se combinan con los agudos problemas que padece el sector educativo en su conjunto, y que-casualmente-, en el pasado reciente nunca fueron materia de denuncia.¿Porqué?

Con la resolución de la Corte anulando la ley educativa de Sonora,hace crisis el dilema de la política magisterial, en un drama más de moral pública que de racionalidad política, aderezado por la aparición-desde 2005- del PANAL,como ingrediente inesperado y poco analizado que altera la vida interna del sindicato de profesores más grande de Latinoamérica.

Ese partido, por sus estilos de negociación (a veces con el PAN, a veces con el PRI, más como apuesta que como alianza) además de que no provoca emociones ni legitimidad alguna ha influido en la falta de autocrítica, originalidad y la combatividad que antes tuvo la organización sindical.

Es en esa crisis donde se ha montado la nueva etapa de una disidencia que crecerá o se desdibujará en la medida de los problemas,las alianzas de coyuntura,las atenciones o los apoyos que reciba. El dilema del sindicato y su partido; una cuestión muy poco analizada y menos repensada,aún por los más conspicuos estudiosos del sindicalismo magisterial en México, que seguirá dando de que hablar en el corto plazo. Ya se verá.

bulmarop@gmail.com