El panismo que se va: ¿qué nos deja?

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Con el primer minuto del día 13 de septiembre habrán terminado los 2190 días del ejercicio panista del Poder Ejecutivo en Sonora. Las interrogantes sobre esa experiencia inédita de gobierno y su acción partidista apenas empiezan. Están pendientes los saldos,infinidad de aclaraciones,cuentas por cobrar, y la tarea de completar toda la información relativa al ejercicio de gobierno. ¿Qué le han dejado a Sonora esos seis años del PAN en el poder?


1. Los primeros sorprendidos seguramente serán los militantes auténticos del PAN que juraban venían por algo diferente. Aquellos panistas que empezaron a participar con energía y fuerza a partir de 1967, poco tuvieron que ver con lo sucedido en Sonora en los seis años que se fueron. Quien ganara Cajeme en 1979 (Rosas) se les fue a la oposición, quien ganó la capital en 1982 (Navarro) se abstuvo de participar, quien fuera alcaldesa de Hermosillo en 2003 (Del Río) se cambió de partido, y solo tuvieron una participación marginal experimentados militantes como Óscar Ochoa, Ramón Corral, Ernesto Munro,Urbano Limón y otros pocos; hechos a un lado desde el principio.
Ni qué decir de panistas de fuste como Carlos Amaya y Javier Castelo, que desde un principio y por el problema del agua con Cajeme, pintaron su raya con la generación de panistas que arribaron al Poder con el mote de “Nuevo Sonora” (sic), y se mantuvieron firmes y con dignidad los años que duró el gobierno de Guillermo Padrés. Lo mismo sucedería con el ex dirigente nacional Manuel Espino, expulsado de las filas del PAN a iniciativa de Felipe Calderón, en un proceso operado desde Sonora.
A la militancia original del PAN,-esos que lucharon con coraje e ideas- la experiencia de gobierno le deja una crisis moral y política grave y muy difícil de resolverse en el corto plazo. Tendrán que hacer casi milagros para tratar de recuperar la confianza del sonorense en su partido y, ni modo… a hacer sacrificios. Ellos sembraron la semilla del panismo que les dio frutos en 2009, pero fueron excluidos de la participación, pero no de la responsabilidad que ahora deberán enfrentar en una crisis donde otros cobraron-y muy bien- los fletes, y ellos llevarán la carga.
No les alcanzaron ni las críticas ni los señalamientos que en su momento hicieron para que el gobierno cambiara de rumbo. Optaron por el aislamiento y el silencio. Los que llegaron al Poder se sintieron dueños de Sonora y juraban y perjuraban que iban a repetir en el gobierno. No midieron ni tiempos ni movimientos.En lugar de avanzar, con ellos Sonora retrocedió años… No se conocen todavía, ni las reales dimensiones del daño, ni el verdadero tamaño del boquete contra Sonora.
2. El otro sorprendido ha sido el propio Guillermo Padrés,. En las fotografías tomadas en las últimas semanas de su gestión ya no lució la sonrisa ad hoc para la imagen que lo caracterizó en el sexenio.
Se le borró por completo, y es explicable por varias razones: Los escándalos de los niños vendidos por funcionarios del DIF lo dañó directamente y le mostró que la corrupción de su gobierno había llegado al fondo, y a las fibras más sensibles de la sociedad, hasta llegar a un punto de no retorno en la posibilidad de que algo de su gestión se pudiera defender. ¿Sabía él de esos abusos?, ¿alguien lo engañaría?
Es previsible que ni él ni quien dirigiera el DIF durante el sexenio estuvieran enterados, y quizá de ahí el enojo y el rostro sombrío y sin su eterna sonrisa.
Ese escándalo, sumado al recurrente desorden de la administración y las finanzas estatales que a cada rato se hacen públicas con todos los agraviados a los que no les pagan, terminaron por arrinconarlo.
Sus funcionarios de confianza, en lugar de aclarar las dudas las eludieron, le sacaron la vuelta al tema en cuanta entrevista les hicieron y optaron por esperar su agotamiento en la opinión pública. Una acción muy irresponsable de quienes meses antes juraban y perjuraban que se jugaban la vida con el proyecto de Guillermo Padrés. Gradualmente y al final, algunos cercanos han ido saltando del barco en picada, a nombre de “diferencias de última hora”. Eso también lo ha golpeado directamente.
Al ex gobernador su propio trabajo le deja una huella casi imborrable ante la historia de Sonora, que difícilmente habrá de reparar en el futuro.
Padrés sale del Poder a los 47 años. Antes de la elección, eran muchos los proyectos políticos que en lo personal traía entre manos: Integrarse a la dirigencia nacional del PAN, buscar opciones para el 2018 –entre ellas la candidatura presidencial o regresar al Congreso- y liderar al PAN de Sonora a distancia a través de incondicionales.
Ahora esos planes se ven enturbiados y difíciles de realizar; su capital político en Sonora está más que acabado entre los panistas.
Los primeros años fuera del Poder los deberá dedicar a cosechar lo que sembró, cuando menos a defenderse de acusaciones probadas y quizá a reflexionar a profundidad lo que en lo personal le sucedió en su fallido y escarpado proyecto de imponer un nuevo estilo de gobierno en Sonora.
No se ve fácil ni cómodo su futuro inmediato. No será grato para el panismo local ni nacional tratar de defenderlo, a pesar de que pudieran atravesarse negociaciones nacionales entre partidos para sacar adelante proyectos entre las bancadas legislativas.Ni lo piensen,el costo político sería altísimo.
3. A la oposición partidista, el panismo que se va le deja varias enseñanzas. No resultaron tan creyentes en la democracia ni en la inclusión, como lo habían presumido de origen. Nunca se concretó en los hechos aquella proclama de “reconciliación” que anunciara el Ejecutivo recién entrara al Poder, porque a la nueva clase de arribistas que integraron su gobierno poco les interesó una política de unidad estatal. Acumularon odios contra el PRI por formación y por conveniencia, por eso campeó el fanatismo político y la eterna política de confrontación y ruptura.
Los opositores “cooptados” merecen un capítulo aparte. Fueron muchos y de varios partidos incluidos algunos del PRI.Pero en este renglón la mención honorífica se la lleva, y con mucho, el PRD. Al gobierno panista le sobraron voluntarios de ese partido que a nombre de amistades y complicidades -empleos y subvenciones económicas de por medio- se sumaron a apoyar al gobierno, tanto en el Ejecutivo como en el Congreso del Estado.
Lo patético para el PRD fue al final, cuando para culminar su obra, el mismo grupo oficialista promovió la alianza PAN-PRD para apoyar a Javier Gándara. Esa intentona terminó por dividir profundamente al partido del Sol Azteca y agravar el conflicto con su dirigencia nacional. Al final los resultados: Una nula representación política y un partido fracturado.
El PANAL fue crítico en los primeros dos años de gobierno, después negoció y se adaptó a la línea oficialista. Su logro más importante fue la no aprobación de la reforma educativa federal y en reversa, el hecho de que el gobierno federal haya interpuesto una controversia constitucional -todavía pendiente- contra Sonora por la ley de educación estatal aprobada.
Los saldos para el PRI como opositor quedarán marcados por los affaires del Supremo Tribunal de Justicia, el Contencioso Administrativo, los presupuestos anuales aprobados por presión la primera semana de diciembre alegando “miedo a la reconducción”(sic), la política de endeudamiento y goles en contra como lo de la CEDH entre otros.
Al actuar pasivamente y no interponer recursos legales -en esos casos-, se dio por hecho que algunos miembros del PRI de la LX Legislatura local disimularon y pactaron el apoyo al Ejecutivo estatal a un alto costo para el deteriorado estado de Derecho, para el Congreso y para la imagen del partido, que a pesar de esos tropiezos, triunfó en la elección constitucional.
4. A los Empresarios que casi nunca pierden en sus apuestas políticas, la experiencia del sexenio que termina les mostró con claridad que la corrupción nunca fue patrimonio exclusivo del PRI, como pregonaron por años. Fue patético -y de pena ajena-observar a algunos de ellos jugar varias cartas a la vez, apostar aquí y allá y buscar canonjías del gobierno (ventas centralizadas y de exclusividad por ejemplo) obligados a aportar la correspondiente comisión, y regresar después apuradamente al PRI cuando se dieron cuenta de que el PAN había sido derrotado.
Nunca criticaron en público al gobierno que se va y aguantaron humillaciones constantes, sobre todo a la hora de firmar desplegados de apoyo a las políticas que dividieron al Estado. ¿Lo reflexionarán ahora? Puede que no, porque entre ellos la política de reacomodos rápidos les ha funcionado en cada sexenio sin despeinarse siquiera. “negocios son negocios”.
5. A los sindicatos les queda el amargo sabor del mal trato. Padecieron un gobierno que siempre trató de influir en sus decisiones internas cuando le fueron incómodos al régimen. No fue así con los sindicatos oficialistas, que no batallaron para acomodarse a los nuevos tonos de la música sexenal. Jamás denunciaron la corrupción ni la crisis del ISSSTESON, ni el que el gobierno estatal haya creado una Secretaría del Trabajo para servirse y no para mediar.Hay casos increíbles de creación de sindicatos en los cuales el nuevo gobierno habrá de batallar para tratar de revertir soluciones más dañinas que benéficas para algunas instituciones.
6.- La burocracia estatal votó contra ellos y se les rebeló el 7 de Junio. Mostró el hartazgo por el viciado estilo impuesto por el gobierno que se va: 1) Exigir la militancia en el PAN como requisito para ocupar cargos; y 2) Privilegiar la política de parientes en todas las ramas de la administración estatal. ¿Cómo dejarles pasar la creación de 86 direcciones generales que no se justificaban más que para acomodar amigos y parientes?, ¿Cómo justificar 29 nuevas subsecretarías en áreas como Oficialía Mayor, secretaría Técnica, Comunicación Social e Imagen Institucional, entre otras, solo para engordar la nómina y premiar complicidades? Por eso la burocracia, dolida y resentida-que hizo mejor campaña en contra del gobierno que algunos partidos- se las cobró desde antes de la elección.
¿Y Sonora? Sonora queda agraviada, maltrecha y harta con el gobierno que se va. No esperaba todo esto de ellos. Lo que en un inicio fue desencanto,se tradujo en desengaño y hartazgo social.
Nunca imaginaron los excesos, las deformaciones y el grado al que llegarían. La población ha experimentado un mal gobierno que ni en las peores épocas del PRI se dio. Ahora comprobamos lo que realmente querían proteger y salvaguardad con la agresiva campaña política en contra del PRI y su candidata en los primeros meses del año. Ahora vemos que su cacareada nueva moral (“Nunca he vivido de la política”) no era más que un anzuelo para proteger intereses y retrocesos. Ni imaginar lo que hubiera sucedido con el Estado en el eventual caso de una segunda victoria del PAN en el Gobierno. Por eso Sonora entero, hoy festeja exige y reclama.. ¿Lo bueno es que ya se van?, Sí, pero que no se vayan sin pagar lo que deben,porque el pueblo registra y registra bien. Ya se verá.
bulmarop@gmail.com