Sucesión 2018: Primeros nombres, primeras cifras

90

Por Bulmaro Pacheco

Don Plutarco lo fundó y Colosio lo reformó en la XIV Asamblea Nacional. Beltrones debe impulsar la muy necesaria reforma de la IV Etapa (1929-2015) del PRI.Ojalá.

En los tiempos del presidencialismo fuerte y todavía sin alternancia, la tradición disfrazada de ortodoxia obligaba a los políticos a esperar que pasara el cuarto informe de gobierno del presidente de la República para empezar a revisar los nombres, perfiles, actuaciones y posibilidades de los aspirantes a la candidatura para la sucesión presidencial.

Permanecían todos callados, sin alterarse bajo la aburrida premisa de que “el que se mueve no sale en a foto”, o peor, de que la decisión se daría; “ni un minuto antes, ni un minuto después”. Falacias que el tiempo y la realidad se encargaron de hacer pedazos como a tantas otras, en la cambiante, exigente y modernizada realidad política de México.

Tiempos fueron aquellos en que el sucesor del presidente en turno debía salir necesariamente del gabinete presidencial, dado que a estos se les consideraba más fogueados, más conocidos y con mayor experiencia. El modelo lo alteró Vicente Fox, que de un gobierno estatal llegó a la presidencia en 2000.

Roberto Madrazo -ya sin presidente de la República del PRI- saltó de la dirigencia nacional del partido a la candidatura, y el presidente Enrique Peña Nieto se convirtió en el primero del PRI que alcanzó la candidatura desde un gobierno estatal.

Desde que el secretario de Gobernación Plutarco Elías Calles sucediera en el Poder a Álvaro Obregón, el ritual del sistema aparecía como regla inmutable no escrita, y así ocurrió con los presidentes que gobernaron de 1934 al 2000. Punto y aparte merecen tanto el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón (1928) como el llamado ‘maximato’ callista, con tres presidentes de dos años cada uno: Portes Gil, Ortiz Rubio y Rodríguez que gobernaron entre 1928 y 1934.

Lázaro Cárdenas inauguró los períodos de seis años y fue a él a quien le tocó escoger como sucesor al secretario de la Defensa Nacional Manuel Ávila Camacho, cuando la mayoría creía que podría ser el de Comunicaciones Francisco J. Múgica, más cercano a su ideología y afectos.

Pasado el tiempo y para el cuarto año de gobierno, los aspirantes a la candidatura ya eran conocidos por su trabajo en el gabinete. Se les conocían tanto sus defectos y virtudes como sus capacidades, y con frecuencia se especulaba sobre su cercanía con el poder de decisión del presidente de la República en turno, para valorar sus reales posibilidades. En el camino se quedaron aspirantes populares como Gilberto Flores Muñoz, Emilio Martínez Manautou, Mario Moya Palencia y Alfredo del Mazo, entre otros.

El nombre del candidato del PRI -como seguro ganador de la elección- siempre se convertía en un misterio, y aun cuando los aspirantes eran de sobra mencionados, se seguía hablando de los “tapados”, más que nada porque al acto de unción de candidato por parte del partido se le siguió llamando “el destape”, que era cuando el presidente de la República en turno le comunicaba primero al candidato escogido y después a la dirigencia del partido (PRI) para que se iniciaran los protocolos indispensables para la postulación del candidato. Todo un ritual lleno de sorpresas.

Con el tiempo el método y las reglas no escritas terminaron por agotarse y también la facultad (meta constitucional) del presidente de la República de escoger a su sucesor. Las crisis en el sistema de decisiones inició con la rebelión de Juan Andrew Almazán a través del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN) en 1940, la postulación de Ezequiel Padilla en 1946 por los partidos PDM y PAN, y la rebelión de priistas históricos en apoyo a Miguel Henríquez Guzmán en 1952 cuando se integraron a la llamada “Federación de Partidos del Pueblo de México”.

El interregno de reformas (1958-1982) flexibilizó al sistema político y le dio al presidente de la República mayores márgenes de acción.

Nuevas leyes electorales, los diputados de partido, el surgimiento nuevos partidos,reforma municipal, la disminución de la edad para votar y el sufragio a la mujer, entre otras, paliaron una crisis política que se dio en 1968 “como crisis de conciencia”, pero que abonó la gran fractura experimentada en el PRI en 1988 que diera lugar en 1989 a la formación de un tercer partido político fuerte: el PRD con un componente mayoritario de ex priistas.

Entre 1989 y 1999 el PRI fue derrotado en varios gobiernos estatales. En 1997 perdió el gobierno de la Ciudad de México, y por primera vez la mayoría en la Cámara de diputados.

Para 1994 las turbulencias sucesorias volvieron a poner en tensión al PRI y su procedimiento de selección de candidato presidencial que vivió-lo que fue- su crisis terminal, con el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

La sucesión de 1999 se decidió por primera ocasión en un proceso interno entre cuatro participantes (Labastida, Madrazo, Bartlett y Roque) con un saldo de profunda división. No en balde,el río ya sonaba y traía piedras: entre 1992 y el 2002 el PRI tuvo ¡10 presidentes de su Comité Ejecutivo Nacional!: Borrego,Ortiz Arana, Pichardo, Moreno, Oñate, Roque, Palacios, González, Sauri y Madrazo.

Pocos lo percibieron,pero la realidad política ya experimentaba cambios profundos:Entre 1994 y el 2012, la diferencia entre el primero y segundo lugar en elecciones presidenciales fue de 22.7 en 1994, 6.41 en el 2000, 0.56 en 2006 y 6.60 en 2012.

La lista nominal de electores en México pasó de 36.7 millones en 1991 a 79.5 en 2012 y a 83 en 2015, y en número de casillas se pasó de 88,300 a 148,941.El porcentaje de participación ciudadana en la elección de diputados de mayoría,pasó del 63.5% en 1991 al 47.03% en 2015.

Ahora y a casi tres años de la elección presidencial del 2018 se adelantan los tiempos.Ya nadie podrá evitar que se acelere el proceso sucesorio y ya hay encuestas. En una reciente publicada por el periódico Reforma, se muestra que la delantera en este momento (entre 11 mencionados) la lleva Andrés Manuel López Obrador del partido Morena. Sin embargo,en lo relativo a la intención de voto por partido lucen empatados PRI y PAN (con 23), con Morena en un cercano tercer lugar (18) por encima del Partido de la Revolución Democrática (9). Apenas indicios envueltos de incógnitas y datos cruzados, lo que indica falta de claridad y consistencia que el tiempo se encargará de despejar.

Y no será gratuito. En el futuro inmediato y de cara a la elección se avizoran algunas circunstancias que habrán de determinar las tendencias para la elección presidencial del 2018.

Los escenarios que se juegan ahí están: A) La permanencia del PRI en la presidencia de la República; B) el regreso del PAN después de 6 años de haber sido desplazado; C) las posibilidad de triunfo de las izquierdas con la tercera campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador (al estilo Mitterand, Lula y Allende); y D) la irrupción de algún candidato independiente, de los que ya se manejan algunos como alternativa entre ellos; El Bronco, Margarita Zavala,Mancera, Manuel Clouthier, y los que pudieran surgir en los próximos dos años. Si embargo,hay ingredientes que serán determinante para todos los actores políticos:

  1. Si el PRI quiere regresar, que los problemas de la economía no se sigan complicando en los próximos dos años (crecimiento económico, inflación, devaluación, del peso, desconfianza, etc.)

2.Para todos, realizar el balance de los resultados en la elección para gobernadores en 12 estados de la República en 2016.

3.Que las reformas estructurales den frutos, sobre todo en aquellos asuntos con un impacto directo en la situación de las familias: Costo de los combustibles y la energía, inversiones, empleo etc., y que los niveles de pobreza entre la población más vulnerable no sigan en aumento.

4.Que el PRI pueda realmente avanzar hacia su cuarta etapa histórica (PNR, PRM, PRI) y logre construir entre 2016 y 2017 una candidatura realmente fuerte y unificadora de todas las corrientes políticas hacia su interior por encima de los indicadores del gobierno federal.

5.La irrupción de varios candidatos independientes que golpearán directamente a sus partidos de origen (Bronco, PRI; Margarita, PAN; Mancera, PRD; etc.) y los que surjan de aquí al 2018.

6.La posibilidad real de una alianza entre Morena,PRD y Movimiento Ciudadano con los restos de otras agrupaciones de izquierda en la tercera candidatura de Andrés Manuel López Obrador. (Ya avisaron en el PRD que lo van a buscar,en MC también)

7.La probable candidatura de algún gobernador perredista buscando relanzar al PRD tales como como Graco Ramírez,Silvano Aureoles o alguno de los dirigentes de los grupos parlamentarios.

8.Que el PAN realmente pudiera lograr la unidad interna y postular una candidatura fuerte y unificadora diferente a las muy adelantadas de Rafael Moreno Valle y Gustavo Madero que, al parecer y por lo visto en los sondeos, no motivan demasiado ni a sus propios militantes.

  1. El impacto en México de la elección en los Estados Unidos en noviembre de 2016 con la posibilidad -real- de que por primera vez en la historia de los EUA y en 227 años, una mujer llegue a la presidencia (Hillary Clinton).
  2. El desenlace de la crisis estructural en algunos partidos políticos y la recomposición de las preferencias electorales de los ciudadanos hacia los partidos políticos.

Por lo visto, nada fácil ni cómoda -para nadie- luce la competencia presidencial del 2018, a pesar de que faltan casi tres años. Ya no hay modelos ni cartabones a seguir. Se quebraron las reglas del pasado, se incrementó la competencia política y ahora cualquiera puede ganar.

A diferencia de otros años, la competencia ya se adelantó y todo lo que se haga de aquí en adelante se abonará a la cuenta de los aspirantes (partidistas e independientes) y los partidos. Quedan algunas dudas sobre los métodos de decisión política en relación con las candidaturas.

Porque los mecanismos tradicionales de decisión ya se agotaron en la mayoría de los partidos, y los nuevos no aparecen por ninguna parte. He ahí los grandes dilemas.Pero esa es… y será otra historia. Ya veremos.

bulmarop@gmail.com