Sonora: años de turbulencia

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Fausto Topete Almada conoció a Álvaro Obregón en Huatabampo y luchó junto a él,primero para su llegada a regidor del ayuntamiento y después para la presidencia municipal. Junto con su hermana Aurora -prestigiada maestra de primaria- y su hermano Ricardo, habían emigrado de Álamos al pueblo y fue la Revolución la que a mucha gente como a ellos les abrió expectativas para el desarrollo personal y familiar.

Como compañero de armas y personaje político cercano al ex presidente Obregón, Fausto Topete fue electo gobernador de Sonora para el período de 1927 a 1931 en sustitución de su paisano Alejo Bay Valenzuela.
Siendo gobernador, a Topete le tocó el asesinato del general Obregón en julio de 1928. Sonora resintió el crimen, se abrió el debate, y políticamente el estado se dividió entre Callistas y Obregonistas.
Los Topete, junto con los Generales Escobar y Manzo, guiaron el llamado movimiento “Renovación” que a través del Plan de Hermosillo del 3 de marzo de 1929 involucró a destacados jefes políticos y militares ligados al ex presidente Obregón, en un movimiento contra el gobierno de la República que encabezaba Emilio Porte Gil.
Tanto Elías Calles como Portes Gil no la pensaron dos veces en aras de sofocar la rebelión y optaron por la desaparición de Poderes, decretada por el Senado el 3 de mayo de 1929, provocando el exilio del gobernador Topete a Los Ángeles. Trabajó allá en diferentes oficios. Con Cárdenas en la presidencia y con su grado de General de División reconocido, regresó a México en 1935 para residir en Mexicali donde se dedicó a la agricultura. Acompañó a Manuel Ávila Camacho en la campaña presidencial de 1939 y a Abelardo Rodríguez en su campaña para gobernador de Sonora. Después se lanza como candidato al Senado en la planilla de Ezequiel Padilla en 1946 y no tiene éxito. Muere en Mexicali en 1952, y allá reposan sus restos.
Pocos políticos sonorenses podrían guardar en su equipaje político una relación de altibajos tan notables como los experimentados por el Ingeniero agrónomo Ramón Ramos Almada en su corta, pero accidentada carrera política desarrollada en Sonora entre 1918 y 1935.
Nacido en el año de 1894 en Chínipas, Chihuahua -hijo de los alamenses Procopio Ramos e Inés Almada-, fue de los primeros egresados de la Escuela Nacional de Agricultura que se establecieron en Sonora. Llegó a la entidad en 1918 y seis años después ya era diputado federal por el IV Distrito de Álamos, llevando como suplente a Benjamín Peñúñuri.
En 1926 regresó al Congreso de la Unión -ahora por el V Distrito de Chihuahua, con el suplente José María Caraveo-. Le tocaron los debates en torno a la reforma de los artículos 82 y 83, que permitieron la reelección al general Álvaro Obregón. Junto con otros diputados se opuso a la reforma constitucional y fue desaforado en octubre de 1926.
No se amilanó. Al tiempo, Ramos se repuso, volvió de nuevo a la política y junto con Emiliano Corella -su compañero de legislatura federal- formó parte de la fórmula del Senado por Sonora para el período 1930-1934, impulsado políticamente por la familia del expresidente Plutarco Elías Calles.
No terminó la representación en la Cámara Alta porque fue invitado por el gobernador Rodolfo Elías Calles (1931-1935) para hacerse cargo de la secretaría de Gobierno, cubriendo las frecuentes ausencias del gobernador. (Elías Calles fue uno de los más fuertes impulsores de la candidatura de Lázaro Cárdenas a la presidencia de la República para el período 1934-1940; llegaría al gabinete del Michoacano en la cartera de Comunicaciones y Transportes).
Por entrar Rodolfo Elías Calles al gabinete de Cárdenas,cubrió el resto del período el legislador Emiliano Corella (11/1934-08/1935), abriéndole el paso a Ramos para la candidatura al gobierno estatal para el período 1935-1939. Ramos fue electo, asumió el poder y solo duró unos cuantos meses. Solo estuvo en funciones hasta el 17 de diciembre. Para ese entonces, las tensiones y los enfrentamientos políticos entre Lázaro Cárdenas y el expresidente Elías Calles habían llegado a su máximo nivel, y Cárdenas quitó al presidente del CEN del PNR,a los jefes de zonas militares,a 9 gobernadores estatales y a la mayoría de su gabinete.
El 6 de diciembre de 1935, el presidente Cárdenas anotaba en su diario: “Ayer en la noche me confirmó el general Manuel Ávila Camacho el recorrido que viene haciendo por varios estados del país el general brigadier José María Tapia (originario de Sonora) entrevistando a jefes militares, invitándolos para hacer labor subversiva en contra del gobierno… el domingo pasado me entrevistó el general Gilberto Limón, comunicándome que el general Tapia y Melchor Ortega vienen haciendo labor sediciosa, que Tapia entrevistó entre otros jefes al general Lugo… En la próxima semana llamaré a palacio al general Tapia para prevenirle que el gobierno conoce el objeto de sus visitas a varios militares. Siguiendo la conducta que se ha trazado el gobierno, no se ejercerá acción drástica contra Tapia y socios.”
“Se procederá sí, si inician la rebelión anunciada. Considero carecen de bandera que arrastre adeptos en número que pudiera sacudir las bases institucionales del gobierno”. En la sesión del 14 de diciembre fueron desaforados los cinco senadores que recibieron al expresidente Calles en el aeropuerto, entre ellos Francisco L. Terminel de Sonora.
Para la sesión del Senado del día 16 se presenta el dictamen firmado por varios senadores, donde se “Declaran desaparecidos los Poderes del Estado de Sonora en bien de la colectividad (sic) y de la tranquilidad del país y que es llegado el caso de nombrarle Gobernador Provisional.”
En el mismo dictamen se establece: “Pídase terna al C. Presidente de la República para la designación de Gobernador Provisional del Estado de Sonora”. En oficio firmado el mismo día por el secretario de Gobernación Silvano Barba González establece: “Tengo el honor de manifestarles que enterado el señor Presidente de la República de dicha comunicación, me dio instrucciones en el sentido de que proponga a esa H. Cámara, por el muy digno conducto de ustedes, los nombres de los ciudadanos: General Jesús Gutiérrez Cázares, General Ignacio Otero y Gustavo Padrés.
Gutiérrez Cázares había nacido en Huatabampo el 28 de octubre de 1895. Hijo de Jorge Gutiérrez y Ángela Cázares. Se había enrolado en el ejército en 1914. Ignacio Otero Pablos nació en Huatabampo (1894-1970) y fue auxiliar del General Obregón.Compitió en el PNR por la candidatura al gobierno del estado contra Yocupicio y Tellechea en 1937. En 1939 ganó la elección interna en el PRM para el gobierno de Sonora, apoyado por Dámaso Cárdenas y el secretario particular de Cárdenas Luis I. Rodríguez, entre otros, pero el gobernador Yocupicio y el secretario de la Defensa Nacional Manuel Ávila Camacho “lograron se modificara la resolución y se diera un triunfo no obtenido a Macías Valenzuela” (Corbalá Acuña).
Ya fuera del gobierno, Ramos se retiró de la política y se dedicó primero a una imprenta y papelería en Cajeme y después a negocios forestales. Murió en circunstancias sospechosas -de un balazo en un ojo- en marzo de 1937, en el tramo carretero que va de la capital Chihuahua a Ciudad Delicias; donde descansan sus restos.
La caída del gobernador Carlos Armando Biébrich registrada en octubre de 1975 (a 46 de la de Topete y a 40 de la de Ramos), forma también parte de la historia de las turbulencias políticas relacionadas con los gobernadores, vividas en Sonora en el siglo XX.
En los tres casos, caídos,uno; por enfrentamiento con el gobierno federal,otro; porque lo agarró en medio el pleito entre Cárdenas y Calles y el último; porque no le cuajó como proyecto a quien lo impulsara de origen.
A Topete lo sustituyó Francisco S. Elías por un término cercano a los dos años. A Ramos el general Jesús Gutiérrez Cázares por menos de dos años y a Biébrich el senador Alejandro Carrillo Marcor por casi 4 años.
Todos ellos operaron en el tiempo con el apoyo del gobierno de la República para tratar de lograr la paz y la conciliación y entregar el poder a sus sucesores que fueron Rodolfo Elías Calles, Román Yocupicio y Samuel Ocaña, que promovieron la conciliación y la estabilidad del Estado.
La “Desaparición de Poderes” fue una creación constitucional de 1874, que buscaba someter a aquellos gobernadores que no querían entregar el Poder al vencimiento de sus períodos. También a quienes pretendían abandonar el pacto federal o simplemente a quienes no actuaban en función de los intereses nacionales. Con el tiempo la figura se desgastó por el desaseo en su aplicación y el abuso frecuente del poder.
A partir de 1975, con los últimos casos de desaparición de Poderes experimentados en Hidalgo y Guerrero el ofensivo procedimiento ya no se ha aplicado. Los tiempos han cambiado. La Desaparición de Poderes contemplada en la Constitución vio nacer la ley reglamentaria de la fracción V del artículo 76, el 29 de diciembre de 1978 y desde entonces ningún gobernador en funciones ha caído por ese ofensivo procedimiento político que tanto afectó a los estados y dañó profundamente al federalismo mexicano.Ahora hay otros mecanismos,otros procedimientos.
El presidencialismo mexicano sufrió una considerable merma a partir de 1997 y se agudizó en el 2000, desde entonces a la fecha los escasos gobernadores que han salido del poder han sido por promoción o por enfermedad o por frivolidad como en Guerrero.Los casos donde ex gobernadores han sido procesados o han llegado a pisar la cárcel, ha sido por denuncias fundadas de sus sucesores y ausencia de complicidades al encontrar material de sobra para proceder en su contra.
Ahora los gobernadores de los estados que terminan sus períodos saben que ya nada tienen seguro y que ya no son “los intocables” que fueron en algunas épocas. Los ejecutivos estatales -sin excepción y en sus períodos- ejercen un enorme poder. Casi todos han salido muy ricos como para no tener ya necesidad de trabajar, pero la alternancia experimentada en 25 entidades de la República a partir de 1989 los ha vuelto más vulnerables a la salida del poder, y más cuando los sustituye un Ejecutivo de otro partido.
En Sonora y en 40 días más, veremos la primera entrega de un gobernador que (en entrevista con Joaquín López Dóriga) se ha auto-nombrado de “Oposición” en su relación con el poder federal y los actores políticos de la entidad. El auto-calificarse de oposición (se puede ser regidor,diputado o senador de oposición pero no gobernador de oposición;¿donde queda entonces el interés general que protestaron defender?) no lo ha librado de sospechas y acusaciones diversas que tienen que ver con el abusivo y muy poco transparente manejo de fondos estatales y federales que en el sexenio han prohijado nuevas fortunas con nuevos ricos y se ha visto crecer el patrimonio personal y familiar de no pocos funcionarios de su gobierno.Para su salvación,primero pensaron que el PAN conservaría la presidencia de la República en 2012 y después hicieron cuentas alegres en torno a su permanencia en el gobierno de Sonora.En ambas predicciones se equivocaron y ahora no saben que hacer, ni a donde voltear. ¿Más años de turbulencias en Sonora? Todo indica que sí… Al tiempo.
bulmarop@gmail.com