¿Qué cambió, nosotros o los VMA?

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Esta es una entrada escrita con un poco de tristeza, no sé si sea la edad o cuál sea la razón, pero cada año me parecen más tristes los premios MTV, y me centro en estos premios en particular porque fueron los que más alegrías y emociones me brindaron en la adolescencia, además de que el fin de semana se llevó a cabo una entrega más de este programa. Les comento que escribo con algo triste porque pienso en estas nuevas generaciones y siento que no van a tener nada épico para recordar cuando sean personas adultas.


Si alguno de ustedes sabe de qué hablo cuando les digo, drag queens vestidas como Madonna, Michael Jackson cantando con Nsync, la boa y Britney Spears, Beyonce bajando de cabeza al escenario, Christina Aguilera cantando con Fred Durst, Eminem entrando al escenario con una horda de clones, Madonna besando a Britney y Xtina, saben a lo que me refiero. Yo sé que hay muchos momentos memorables si nos ponemos a buscar en entregas pasadas de los VMA, pero me quiero centrar en el periodo donde mis contemporáneos y yo éramos el público meta de este programa. Hoy en día se centran más en el show y el escándalo planeado para ser tendencia en twitter, como las lágrimas (más falsas que las de Gloria Trevi) de Justin Bieber, el dueto de Taylor Swift y Nicki Minaj y el pleito de ella con Miley Cyrus, ¿dónde quedaron los tiempos en que las presentaciones en vivo eran la carta fuerte del show? ¿o la espontaneidad de una Diana Ross tocándole el seno a Lil Kim, la cara de Justin Timberlake al ver que una mujer besaba a su ex, o Kanye West interrumpiendo a Taylor Swift? (OK! Quizá eso no fue tan de mis tiempos, pero es lo último digno de recordarse).
A esto también le debemos agregar que estamos pasando por una sequía de artistas con ganas de trabajar, hoy en día un cantante nuevo tiene bastantes plataformas para darse a conocer, si no lo tocan en la radio o si su video no sale en la televisión le hace lo que el viento a Juárez, porque tiene el Internet a su favor y miles de herramientas con las que antes no se contaba. Con el paso del tiempo hemos ido bajando estándares, tanto que los performances estrella de este año eran Demi Lovato y Nicki Minaj, no las estoy haciendo menos pero si hacemos un recuento de actuaciones de pasadas quedan un poquito por debajo del estándar.
La única que me dio esperanzas e hizo que no perdiera del todo mi fe es Miley Cyrus, quizá sea demasiado exagerada y en su afán de deshacerse de Hannah Montana tomó un rumbo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados con las princesas pop, ella se ha arriesgado musicalmente, acepta que fuma mariguana sin pena alguna, precisamente eso es lo que la hace destacar en un mundo lleno de princesas vainilla que no proponen mucho. No se enojen swifters, no estoy haciendo menos a Taylor Swift, pero sabemos que en el escenario es un poco aburrida.
Quizá se me alebreste uno que otro millennial y quiera renegar de todo lo anterior, pero lo invito a que haga una investigación de los momentos más icónicos de estos premios y va a ver que hay muy pocos de su generación enlistados. Recemos a Michael Jackson y Madonna para que esta sequía de artistas termine y nazca un o una salvadora que haga memorables estos programas, porque uno como quiera, pero ¿y las criaturas que están por venir?