PAN: La confusión innecesaria

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Por Bulmaro Pacheco

El extenso documento “Algunas reflexiones relativas a la pasada elección” del dirigente nacional del PAN Gustavo Madero sobre los resultados electorales de su partido el pasado 7 de junio, destaca lo relativo a que “En las elecciones del 2015, por lo menos 85 ex militantes del PAN participaron como candidatos de otros partidos… 30 para diputados federales, 4 a gobernadores, 21 para diputados locales y 30 para presidentes municipales”.

Y reafirma: “El daño del transfuguismo apreciado en esta elección es más a la imagen del partido, que en una alta cantidad de derrotas en posiciones específicas. Como se ha visto en otras ocasiones, este transfuguismo no logra afectar los resultados del PAN en términos reales (salvo en casos específicos) pero sí en la cantidad y la calidad de su militancia”.(?)

Hasta ahí la autocrítica. Madero aspira a la coordinación de los diputados panistas en la próxima legislatura y por debajo de cuerda a la candidatura presidencial del 2018. No quiere problemas ni roce alguno con los gobernadores de su partido ni con los diputados electos, que serán parte importante en su elección (designación) como coordinador parlamentario.

Tampoco quiere aparecer como actor fundamental en la elección de su sucesor en la dirigencia nacional aunque ya haya hecho lo suyo con su favorito, el diputado Ricardo Anaya.

Mucho menos, el todavía dirigente nacional profundizará sus diferencias con lo que queda del grupo de Felipe Calderón por la tempranera aparición de su esposa Margarita Zavala, como aspirante a la candidatura presidencial del 2018. Se ve difícil que opine en torno a la aspiración del senador Javier Corral. Lo dejará correr consciente de que los dados lucen cargados a favor del joven ex secretario general. Se ve difícil que en agosto se pudiera repetir en el PAN lo que sucedió años atrás cuando sorpresivamente Manuel Espino le ganó al favorito del gobierno Carlos Medina.

El extenso documento de Madero muestra que, al igual que en las entidades donde el PAN perdió presencia y espacios políticos, todavía no terminan de reponerse o no le quieren entrar en serio a la autocrítica. Aún así luce jactancioso cuando afirma: “Estos resultados pulverizaron a la oposición pero el PAN se conserva como la única fuerza nacional que le puede disputar al PRI la Presidencia”.(en el 2018). El resto de la oposición se dispersó en seis partidos que oscilan entre el 3% y el 10% de los votos y concentrada en menos de cinco estados”

Y es que así es el PAN. Tiene sus propias coordenadas y fallará quien pretenda englobarlo en los modelos tradicionales de partido.

En Sonora, el PAN no termina de ubicarse y ha reaccionado con disimulada cautela en relación a lo que le ocurrió el pasado 7 de junio. Versiones diferentes, voces distintas e interpretaciones de todos colores y sabores han acompañado al panismo en las semanas posteriores a la elección. Muchos han preferido esperar a que pase el 13 de septiembre cuando termina el actual gobierno para opinar. No quieren comprometer una opinión que pudiera molestar al jefe del Ejecutivo al señalar a los responsables de la debacle. Tampoco quieren que éste opine sobre sus favoritos acerca de quién será el nuevo dirigente estatal del PAN, y prefieren ganar tiempo en el silencio y en las especulaciones propias de los tiempos.

A pesar de todo,en Sonora la lucha por la dirigencia ya empezó. No es poca cosa lo que se disputa. El próximo dirigente local del PAN habrá de coordinar en lo local a 12 diputados, 24 presidentes municipales,la relación con 5 diputados federales y dos senadores. Con miras al 2018 será la segunda fuerza politica, y el principal partido de oposición ante el gobierno de Claudia Pavlovich que inicia el próximo 13 de septiembre.

Versiones sobre el 7 de junio van y vienen: Algunas opiniones dejan ver que el Ejecutivo dejó solos a los panistas en la elección (?). Otros hablan de que no hubo -del Ejecutivo- ni del presidente municipal de Hermosillo una operación adecuada, y que por eso se perdió. Unos más le echan la culpa a los candidatos que postuló Acción Nacional, y otros más acusan al PRI de volver a las andadas. Lo que sorprende, es que nadie hasta ahora, aborde el tema de la de la corrupción en el gobierno… como uno de los fenómenos decisivos en la derrota del PAN en Sonora.

A lo más que han llegado es a decir que el PAN como partido falló y perdió porque en el sexenio del “cambio”, el gobierno estatal terminó por absorber y “chupar” al partido para manejarlo desde el gobierno, y que al final el electorado le pasó al PAN la factura por los errores y los desórdenes del gobierno dando paso a la confusión y al debilitamiento político con dirigentes severamente cuestionados también por actos de corrupción.

Y no suena mal la versión. Desde un principio el Ejecutivo estatal mandó señales sobre candidaturas y aspiraciones. Abrió el juego sucesorio muy temprano -a finales del 2012- y a partir de ahí todo giró en torno a la candidatura principal que siempre encabezó el empresario Javier Gándara – con antecedentes en el PRI, que no formó parte del gabinete-, y al cual se le dieron apoyos a manos llenas y todas las facilidades en el gobierno para consolidar su candidatura.

No ha habido en Sonora en la historia reciente algún otro ejemplo de precandidato al gobierno estatal que haya sido arropado por el gobierno estatal como se hiciera con Javier Gándara de noviembre del 2012 hasta la elección del 7 de junio con todos los accesorios del caso.

Eso les generó un sentimiento triunfalista que no admitía crítica ni señalamiento alguno.Iban por 6 años más,lo gritaban abiertamente a los cuatro vientos: Se confiaron en los mecanismos aplicados en 2009 y 2012 para conseguir votos.Los panistas lo saben,pocos lo aceptan.

Replantearon la geografía electoral, afinaron estrategias para dividir al PRI, compraron a una parte importante del PRD que ya les había servido en procesos anteriores, pusieron en marcha una amplia y fallida estrategia de comunicación para tratar de vender adecuadamente los “logros” del gobierno profundizando en los “zapatos” y los “uniformes escolares gratuitos”. Se recargaron en la aturdida tesis de la creación de (127 mil) empleos que desde un principio el gobierno trató de adjudicarse el mérito,–como si el gobierno, y no los empresarios hubieran creado las fuentes de trabajo-, cuando cualquier economista principiante sabe que la tesis no se sostiene ni aquí ni en ninguna parte.

Avanzaron en el financiamiento con recursos públicos de los aspirantes a las candidaturas por regiones. Era muy común ver a funcionarios en pleno activismo político en horas de trabajo, descuidando sus tareas y aparentando acciones de servicio disfrazados con camisas azul y blanco visitando barrios, hogares y colonias para avanzar en sus proyectos políticos.

Era el gobierno estatal en acción en tareas de “gestoría y penetración social “con sus futuros abanderados poniéndose al servicio de su proyecto político tal y como lo habían hecho años atrás. Con esa estrategia terminó por debilitarse la verdadera identidad del PAN y todo se concentró en las decisiones del gobierno con todo y sus desviaciones.

Por eso la confusión; lo que debía hacer el PAN lo hacía el gobierno, con la complacencia de la dirigencia estatal y el panismo que nunca hizo nada para ponerle freno a ese desplazamiento. Al final los errores y los vicios del gobierno se los cargaron a la cuenta del partido,que que por eso llegó con un enorme desgaste al proceso electoral.

Ante tanto proselitismo político anticipado -tanto hacia el interior como al exterior de Sonora-, el gobierno se distrajo, acabó por no gobernar a plenitud, abdicó de sus responsabilidades,dejó el campo libre a grupos,funcionarios y algunos empresarios que se sirvieron con la cuchara grande en materia de negocios y recursos públicos, y dejó sueltos muchos cabos con una gran cantidad de personas, aliados y grupos insatisfechos, y con una infinidad de cuentas por cobrar.¿A donde fueron a parar los 12 mil millones de pesos de diferencia de la deuda pública recibida en 2009 y lo que se debe actualmente?¿Que se hizo con ellos?. Esa es la principal interrogante que deberá aclararse en la entrega-recepción.

¿Cuántas explicaciones se dan sobre los costos del acueducto Independencia que a pocos convencen?, ¿Dónde empezó a caer el gobierno en sus propias contradicciones con las denuncias de corrupción?, ¿Qué tan eficaz fue la capacidad de respuesta del PAN para evadir los ataques diciendo siempre que eran por motivos políticos y electorales?,¿Como explicarán los funcionarios salientes el incremento en sus patrimonios particulares en algunos casos insultantes y fuera de toda racionalidad?

Son esas y muchas cuestiones más a las que se le saca la vuelta en el análisis político y que en la práctica, muchos militantes del PAN mejor esperan a que llegue el 15 de septiembre para empezarlas a expresar -ya sin compromisos ni riesgos-, conscientes de que no todos estuvieron en la fiesta, y que no a todos les alcanzó el reparto del botín y han sido muchos de ellos los que votaron en contra de su propio gobierno.

Por ejemplo;no participaron del reparto los miembros de la vieja guardia del PAN que siempre se mantuvieron críticos ante lo que observaban. Fue visible por ejemplo, la exclusión de los panistas de Cajeme que nunca apoyaron el proyecto del acueducto y lucharon contra el gobierno sin abdicar de su militancia. A ellos el gobierno los ignoró, despreció y combatió.

Tampoco participaron en el reparto los niveles medios y bajos de la burocracia estatal, que siempre se mantuvieron a la expectativa y observaban pasivamente cómo se repartían los pedazos del pastel oficial los nuevos que llegaron con el grupo en el poder. Sorprendidos observaron cómo se pasaba sobre la normatividad para asignarse cargas de trabajo, crear nuevas plazas sin respaldo presupuestal y concederle nombramientos de todo tipo a parientes y amigos sin los perfiles adecuados para desempeñar los cargos. Ahora ven con preocupación la intención del grupo en el poder por heredarle al próximo gobierno a casi dos mil panistas incrustados en la nómina oficial, a la que le tramitan la “base” vía la sindicalización, para protegerlos ante cualquier eventualidad de cambio o despido. Esos empleos sí los creó el gobierno, pero no los presumen.

Al análisis de la elección todavía le falta mucho. Todavía no han terminado de caer algunos ingredientes relativos a los litigios internos de la política municipal con impactos en lo estatal y no terminan los debates por la dirigencia partidista local que seguramente sacarán del closet mucha ropa sucia de la que hasta ahora -y, al parecer-, solo hemos visto ligeros avances, los primeros capítulos del drama,su propio drama. Ya se verá.

bulmarop@gmail.com