El nuevo Gobierno y las bombas de tiempo

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Mientras el Ejecutivo estatal decide los mecanismos para compartir el estado que guarda la administración pública estatal con el equipo que asumirá el Gobierno el próximo 13 de septiembre, vale la pena darle un repaso a los problemas en marcha. Esos que se salen de la metodología de la entrega-recepción y sobre -los que quizá no se informe con certeza- y que en los hechos representan auténticas bombas de tiempo para la nueva administración. Se denunciaron a tiempo, pero nada se hizo. Todas son de la autoría del gobierno que se va; ninguna es anterior al 2009.


1. El más importante: El nuevo sistema de Justicia Penal.
Por su trascendencia, el que se refiere al compromiso constitucional de los estados de la República de iniciar la operación del nuevo sistema de justicia penal acusatorio y oral. A partir del 16 de junio del 2016 todas las entidades federativas -con las adecuaciones del caso- deberán tenerlo en operación. Sonora se encuentra en el lugar número 32, por el atraso que observa en los trabajos para su implementación. Una verdadera papa caliente.
2. La reforma educativa.
Sonora no aprobó en su momento la reforma constitucional del presidente Peña Nieto y la ley educativa local aprobada contradijo a la federal. Por eso el gobierno federal acudió a la controversia constitucional ante la SCJN contra los gobiernos del Puebla, Sonora y Oaxaca. Es un tema pendiente.
3. Las pensiones del ISSSTESON.
La crisis explotará irremediablemente ante la insuficiencia crónica de la institución para cumplir con sus obligaciones financieras. El déficit en el fondo de pensiones asciende ya a más de 3 mil millones de pesos, porque el ejecutivo dejó agravar la crisis irresponsablemente.
La complicó al no entregar a la institución de seguridad social los recursos descontados. Tampoco entregó al instituto lo correspondiente a las cuotas de los trabajadores de los organismos estatales. La mayoría de ellos lucen endeudados con cantidades difíciles de manejar y en algunos casos equivalen a sus propios presupuestos anuales.
4. Los bienes desincorporados para el pago de las pensiones.
Lo que se refiere al estadio Héctor Espino, la Casa de Gobierno de Guaymas el edificio de la CEDH y el cerro del Bachoco, entre otros, hasta el momento no se sabe qué ha sido de ellos. Sigue la sospecha de que la adjudicación de esos bienes llevaba dedicatoria, y en eso las dudas sobre su verdadero destino han aumentado ante el silencio oficial. ¿Dónde quedaron?
5. El acueducto Independencia.
Siguen algunas controversias pendientes de desahogar ante el Poder Judicial Federal. Si bien la movilización política ha disminuido, los integrantes del Movimiento por el Agua del Valle del Yaqui no han quitado el dedo del renglón. Tampoco los miembros de la tribu Yaqui. Al paso del tiempo han surgido más interrogantes sobre la obra. En el futuro inmediato,el dilema del acueducto se centrará sobre su operación y manejo local.
6. Los pendientes de pago.
La crisis terminó por explotarles en su propia cara a los productores de Huásabas y Granados que vendieron sus derechos de agua al gobierno para el acueducto Independencia. A la fecha, dicen, el gobierno estatal les adeuda más de 80 millones de pesos. Hay quejas de adeudos también en el CRIT, en el organismo electoral, en el Congreso local y recientemente una cadena radiofónica hacía mofa con resignación por los pendientes de pago del gobierno. Se habla de una deuda de corto plazo superior a los 4 mil millones de pesos. La realidad es que ni la cifra exacta de lo que deben, ni el número de cobradores que los asedian se conocen a plenitud.
7. Los Guarijíos y la Presa Pilares.
A los Guarijíos no les han cumplido los compromisos pactados con el gobierno para la ejecución de la obra en sus tierras. No les han construido el camino de Mesa Colorada a Bavícora, tampoco se ha concretado el recurso sobre los derechos a la explotación de pétreos, grava y arena de la región que les prometieron y muy poco se ha avanzado en lo relativo a la restitución de las tierras afectadas por la obra, y la tensión social crece. La llamada presa “controladora” desde un principio desató la codicia de varios funcionarios estatales, que para pronto quisieron hacer negocios, todos muy conocidos en la región. La obra observa un avance del 40 % y requiere de 700 millones para su conclusión.
8. La presa de Nacozari.
La llamada presa del “Centenario” se anunció como la panacea para resolver el abasto de agua de Nacozari. Todavía nada y no hay explicaciones ante la desesperación de la población. La obra en cero.
9. El acueducto Mocúzari- Álamos.
Los recursos -100 millones de pesos- en poder del gobierno estatal, incluidos en el ramo 28 del PEF desde 2014, no se han ejercido a pesar de que tanto la Conagua como la Semarnat, la CDI y el ayuntamiento ya hicieron lo suyo en materia de normatividad. Tampoco se avanzó en los tubos a Huatabampo y Navojoa como se prometió.¿Donde quedó ese dinero?
10. Agua para Guaymas “las 24 horas”.
A pesar del anuncio del Ejecutivo en octubre del 2013, en Guaymas la población del área urbana recibe agua solo tres días por semana y la crisis en algunas colonias ha llegado al extremo.
11. Agua para todas las comunidades Yaquis
Son 80 las comunidades Yaquis ubicadas en cinco municipios donde residen casi 60 mil habitantes. Casi todas tienen el problema del agua para consumo humano. Las de Guaymas son 39 y el Ejecutivo les prometió el servicio de agua potable para todas antes de terminar su sexenio. En ninguna de las mencionadas ha existido la intención siquiera de instalar la tubería.
12. La desaladora Guaymas-Empalme.
Fue un anuncio al calor de la fiebre hídrica del nuevo gobierno a principios del 2010, cuando alardearon sobre las obras a realizarse en el Sonora Sí, entre ellas el acueducto Independencia. Iban por el acueducto y lo adornaron con otras obras para convencer. El proyecto de la desaladora hasta ahora se conserva solo en el papel, y la escasez de agua en el Valle se incrementa al paso de los años.
13. El delfinario.
Fueron meses de denuncias primero sobre la situación de los delfines y después de los obstáculos en su operación. Al final, el gobierno estatal demostró que nunca le interesó por ser una obra del anterior sexenio. Ahora las magníficas instalaciones del delfinario en la carretera Miramar-Estero del Soldado lucen vacías y semi abandonadas.
14. El sector salud y el hospital para los Yaquis.
Para nadie es un misterio que el sector Salud en Sonora atraviesa una de sus crisis más impactantes de los últimos años. La pérdida de certificaciones nacionales, la ausencia de medicamentos y material de curación, abandono de clínicas y consultorios a su suerte, así como la falta de recursos básicos en áreas administrativas, son reflejo de una operación por demás equivocada. Según los últimos registros, Sonora casi alcanza el último lugar entre los 32 estados del país en indicadores de eficiencia médica.
Sobre el hospital para la tribu Yaqui, también se anunció con bombo y platillo, inició su construcción y se abandonó el proyecto. Le dieron más importancia al parador carretero con el monumento incluido.
15. El problema de los fondos federales depositados en la hacienda estatal para instituciones educativas.
El sector educativo en lo relativo a contratos,uniformes,zapatos, reparación de escuelas y obras nuevas, fue controlado por los dos familiares más cercanos al Ejecutivo. Los titulares poco pudieron hacer ante ellos, salvo resistir y firmar. La política educativa del sexenio con claroscuros. Sobre los fondos federales, la denuncia más reciente ha sido la del rector de la Universidad de Sonora que exige le reintegren 110 millones de pesos depositados por la federación a finales de 2014. Al igual que el resto de fondos equivalentes a más de 600 millones depositados entre 2011 y este año, el gobierno no lo ha entregado a sus destinatarios -casi todas instituciones educativas- que ven el retraso en sus programas justificando que los habían metido a la ¡licuadora! (es decir, que se gastaron en otras cosas), y ahí reside el verdadero problema. El daño ha sido severo, en algunos casos irreparables.
16. La modernización del transporte.
Tampoco ahí se ha aclarado lo que verdaderamente sucedió con ese fondo de 600 millones de pesos destinados al FEMOT para el mejoramiento del deteriorado sistema de transporte en Sonora. ¿En qué se gastaron esos millones de pesos? Nadie lo sabe a ciencia cierta.
17. Las presas de los ranchos particulares,las siembras de nogal, las caballerizas, la condonación de impuestos a empresas de amigos y socios denunciada ante el SAT y tantas otras formas de corrupción.
El nuevo gobierno enfrenta desde ya, un gran reclamo social, de castigo a los responsables del enriquecimiento “explicable” del grupo de panistas en el poder sin excepciones. Todo indica que ahí no habrá tregua.
18. El reclamo de la Auditoría Superior de la Federación al COBACH por la no aplicación de 234 millones de origen federal.
El problema sigue, está vigente y lo único que se ha sabido es acerca de los litigios de la dirección de la institución ante la ASF, para tratar de demostrar que si bien envió la federación los recursos al estado en tiempo y forma, estos nunca les fueron entregados. Existe la sospecha de que fondos del Cobach fueron desviados a la construcción del nuevo estadio Sonora, una obra dominada por la opacidad y el misterio en su financiamiento.
19. El control partidista de los órganos jurisdiccionales
El presidente -panista radical- del Supremo Tribunal de Justicia protestó el cargo por escrito (no protestó ante los diputados como lo ordena la constitución) y es un asunto penoso pendiente; el Tribunal de lo Contencioso Administrativo fue saturado de militantes del PAN,igual las nuevas notarías; el Tribunal electoral lo preside un ex subsecretario de gobierno y notario público de la nueva horneada; La CEDH abdicó de su autonomía para plegarse al panismo; Se apropiaron sin rubor alguno de todos los órganos “de solución de litigios o controversias mediante la aplicación del Derecho”, para tratar de protegerse ante posibles demandas en el futuro. No se midieron ellos, tampoco el Congreso local que lo permitió.
20. La deuda pública estatal.
La deuda estatal creció en el sexenio hasta llegar a los 22 mil millones de pesos. El gobierno del PAN la recibió en 9,500 en 2009. ¿Qué se hizo con los recursos que representan la diferencia?, ¿a dónde fueron a parar esas sumas millonarias? El mayor misterio que deberá aclararse puntualmente.
Ahí están,varias auténticas bombas de tiempo heredadas al nuevo gobierno. Para los que llegan,un enorme desafío.Para los que se van;una gran responsabilidad no solo moral administrativa y penal.También inédita e histórica.Ya se verá. bulmarop@gmail.com