Ahora… Lo que sigue

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Por Bulmaro Pacheco

Cayó el telón de la elección en Sonora y seguramente vendrá una larga etapa de reflexión tanto en los partidos políticos como entre los candidatos triunfantes y los perdedores en relación a lo que sigue.

Para los triunfadores lo que sigue es cumplir, y cumplir bien. Para quienes no ganaron, incluidos sus partidos políticos, lo que sigue es una seria reflexión que los ubique en su nueva realidad. El final electoral en Sonora ha sido feliz -sin violencia y sin mayores impugnaciones- dada la reacción de los participantes al conocerse el conteo final transmitido por la autoridad electoral y la ausencia de conflicto poselectoral por la cómoda ventaja de Claudia Pavlovich sobre Javier Gándara Magaña de 7.12 puntos, equivalentes a más de 70 mil votos.

Desde luego que no será fácil ni rápido para el gobierno estatal y su partido entender a cabalidad las razones de su descalabro electoral. Son muchos los intereses encontrados y varias las facciones en pugna dentro del panismo por lo que sigue -el cambio de dirigencia nacional y estatal y el manejo de los saldos políticos-,que seguramente habrán de tardar tiempo en hallar una explicación satisfactoria de las razones de la derrota.

Hasta ahora nadie en el PAN -ni el candidato derrotado ni la dirigencia estatal ni los militantes más conspicuos- ha hablado de las verdaderas causas de la derrota. Muchos quizá estén esperando que llegue el 13 de septiembre para liberarse de compromisos y poder opinar.

Y no es para menos. No esperaban una reacción social y política tan apabullante y decisiva a través del voto, que evidenciara un sentimiento del electorado contrario a la asfixiante propaganda sexenal que trató de mostrar una realidad distinta de la que por algún tiempo estuvo captando el ciudadano común. La información sobre datos y cifras de la elección, poco a poco van cayendo y mostrando tanto la nueva geografía electoral de la entidad como la nueva realidad de cada uno de los partidos.

¿Qué pasó con los números finales de la elección?

El conteo final -como se previó- registra la participación de 999,195 personas que votaron para gobernador. De estos, 486,944 votaron por Claudia Pavlovich de la alianza PRI-Verde-PANAL, 415,745 por Javier Gándara del PAN y 34,591 por Carlos Navarro del PRD. Por el Verde Ecologista votaron 12,233, por el Partido del Trabajo 15,248, por el PANAL 16,428, por Morena 28,694, por el Humanista 7,392 y por Encuentro Social 10,581. El partido Movimiento Ciudadano no postuló candidato al gobierno estatal, pero si municipales, y su voto para gobernador se repartió entre PRI y PAN.

¿Hubo marcadas diferencias de votos en los municipios?

Por diversas razones sí. Claudia Pavlovich ganó en 53 de los 72 municipios, incluyendo los decisivos como Hermosillo y Cajeme. En la capital del estado ganó por 9,728 votos, y en Cajeme fue una diferencia apabullante de 36,289. Javier Gándara ganó en 19, entre los más importantes: Guaymas, Puerto Peñasco, Agua Prieta y San Luis Río Colorado. La diferencia más amplia la obtuvo en Agua Prieta.

¿Y en el sur del estado?

Fue tanta la presunción del gobierno estatal y del PAN sobre las expectativas de éxito electoral en el sur del estado, que ahí es donde se observa uno de sus mayores descalabros. Ahí invirtieron sin límites, compraron gente, operaron con la fuerza pública en las regiones más pobres y establecieron una amplia red clientelar a través de apoyos sociales que por alguna razón no operó. Presumieron “logros” controvertidos como la presa Pilares y el llevado y traído gasoducto, pero tampoco les funcionó.

Los municipios donde el PRI perdió todo fueron Guaymas, Puerto Peñasco, Agua Prieta y San Luis Río Colorado. Razones de peso habrán de llevar a los estrategas políticos a realizar una revisión de fondo sobre lo ocurrido en esos lugares. Son varios los factores dignos de analizarse para no caer en interpretaciones ligeras y a manera de disculpa. La candidata del PRI ganó en todos los municipios del sur, incluidos donde el PRI perdió la elección municipal, por ejemplo: En Bácum el PRD ganó la municipal, pero Claudia ganó por 2,853 votos. En Quiriego se perdió también la municipal, pero Claudia ganó por 51 votos, y en Navojoa, donde la diferencia en votos en la municipal fue superior a los 12 mil sufragios a favor del PAN, Claudia ganó con 3,058 votos de ventaja.

¿Y la frontera norte?

San Luis Río Colorado fue la gran sorpresa para el panismo, porque nunca imaginaron el voto diferenciado. Javier Gándara ganó en ese municipio por solo 196 votos, mientras que el candidato municipal del PAN ganó por 7,500. ¿No habían alegado el tema de la reforma fiscal federal como un obstáculo para el voto a favor del PRI en la frontera?¿Cual fue el trato recibido del gobierno estatal en los 8 municipios con vecindad con los Estados Unidos?

En Plutarco Elías Calles la alcaldía la ganó el partido Movimiento Ciudadano, pero Claudia le ganó a Gándara por 638 votos.

En la joya de la corona, Caborca, el PRI ganó todo y Claudia superó por 3,018 votos a Gándara. Por primera ocasión desde 1994, el PRI gana una elección municipal, con Karina García, ex presidenta municipal de Tubutama y primera mujer alcaldesa en la historia de Caborca.

En Sáric la alcaldía la gana el Partido Verde Ecologista y Gándara solo tuvo 305 votos contra 1,029 del PRI.

En Nogales gana Claudia por 1,629 votos y el PRI pierde una muy controvertida y atípica elección municipal.

 

En Santa Cruz, otro municipio fronterizo, gana el PRD la municipal pero Claudia la gana a Gándara por 211 votos.

En Naco, tradicional bastión panista, el PAN gana la municipal pero Claudia le gana a Gándara por ¡un solo voto! de diferencia.

Y en Agua Prieta, la debacle para el PRI. Al igual que en Guaymas también pierde todo. Ahí Javier Gándara gana por el mayor número de votos registrado contra el PRI en Sonora: 6,877 votos.

¿Qué pasó en la frontera norte de Sonora? La conjunción de los fenómenos del tráfico de drogas con el de migrantes y su carga de violencia y tensiones en Plutarco Elías Calles y Sáric; el olvido del gobierno estatal de programas anunciados y nunca concluidos en Santa Cruz y San Luis; la pugna de intereses económico-políticos en Nogales; el problema de la concentración del poder familiar en Agua Prieta; y la cancelación de la candidatura del sacerdote Jesús Bernal, son algunos de los factores a tomarse en cuenta.

¿Y en el llamado tercer mundo?

Dadas las características económicas y sociales de esa región y el impacto de Caborca, Claudia ganó en todos los municipios del llamado tercer mundo (Pitiquito, Trincheras, Altar, Átil, Oquitoa, Tubutama, Sáric). Algo que hacía tiempo no ocurría para un candidato a gobernador del PRI y una gran responsabilidad por los problemas de inseguridad y atraso que se vive en esa región siempre en las primeras planas de los periódicos.

¿Y en el Río Sonora?

Bajó la tendencia al voto por el PAN. Aquí pasó algo similar a lo que los estrategas del PAN pensaron para el sur de Sonora. La sentían una región muy trabajada, tratando de capitalizar las consecuencias del derrame tóxico, pero al PAN le afectaron mucho los escándalos tanto de la presa particular de la familia del gobernador y su impacto en la distribución del agua en la región como el asunto de negocios de servidores públicos nuevos dueños de ranchos y caballerizas. De los ocho municipios del Río Sonora, Gándara sólo ganó en Huépac, Baviácora y Ures.

¿Y la llamada Sierra Alta?

Ahí el PRI perdió en cuatro de los siete municipios por escaso margen. Claudia solo ganó en Granados, Huásabas y Bavispe.

¿Y en la región centro sur?

Ahí Claudia solo perdió en Mátape y Soyopa. El resto del llamado “corredor azul” lo ganó, incluyendo bastiones panistas como Sahuaripa, Arivechi, Ónavas, Yécora y Suaqui Grande.

¿Y el enclave minero?

Claudia ganó con amplia ventaja en Cananea, Nacozari, Fronteras, Cumpas La Colorada y Álamos. La expectativa de un cambio radical en relación al trato del gobierno estatal con esas regiones en sus demandas de todo tipo influyó en el comportamiento de los votantes.

¿Qué tanto éxito hubiera obtenido la alianza PAN-PRD de haberse concretado en tiempo y forma?

Hubiera hecho ruido pero no les hubiera alcanzado para hacer ganar al candidato del PAN. En esta elección, muchos de los votos del PRD se fueron a Morena y algunos al Movimiento Ciudadano.

De todas maneras, la facción del PRD que apoyó a Gándara a cambio de regidores en los ayuntamientos grandes salió ganadora en algunos municipios. Eso afectó la votación por el candidato del PRD al gobierno estatal y lo redujo a un sólo diputado de representación proporcional en la nueva asignación para la LI Legislatura.

¿Las recientes declaraciones de Javier Gándara abonan a la comprensión del fenómeno electoral y las tendencias del voto?

No. Por lo expresado, se ve que Javier Gándara todavía no está informado a detalle de lo que realmente sucedió el 7 de junio. Luce confundido cuando dice: “Yo no podría atribuirle a nadie en lo particular ni la derrota ni el éxito” (sic) y “…no podría decir una razón específica de lo que sucedió, me parece que fue una mezcla de razones y situaciones” pero deja el beneficio de la duda: “A lo mejor nosotros también en nuestra estrategia pudimos tener la equivocada” (sic).

Esas razones y situaciones que Gándara menciona, seguramente le irán cayendo con el paso del tiempo y cuando terminen de superar el “shock” de lo acontecido. Por lo pronto ahí están los números fríos y la realidad concreta de cada una de las regiones para completar balances, y fundamentar diagnósticos. Ya hay datos suficientes como para interpretar una realidad dura y compleja para quienes perdieron, y una gran responsabilidad para quienes ganaron. Lo demás serán solo consecuencias. Al tiempo.

bulmarop@gmail.com