Como las ven se vieron y como las ven se verán

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Hace poco leí y escuché muchos comentarios sobre lo que está haciendo Madonna últimamente para promocionar su nuevo disco. La mayoría en contra de la señora: que si debería retirarse, que debería dejar el escenario a las jóvenes, que si quiere imitar a las nuevas cantantes, entre otras cosas. Lo que me hizo pensar, ¿se puede comparar a una leyenda con las nuevas caras del pop?

Cada década vemos nacer un sinnúmero de artistas cuyo único objetivo es conquistar el mundo musical. Son los Juegos del Hambre de las princesas pop de paso: es una lucha a muerte por ver quién conquista la corona, porque, al final, solo una es vencedora. Por ejemplo, los 80’s nos regalaron a Cyndi Lauper, Janet Jackson, Pat Benattar, Tiffany y, por supuesto a Madonna. ¿Quién fue la ganadora? Madonna. Si seguimos con los 90’s, nos encontramos con Christina Aguilera, Mandy Moore, Jessica Simpson y Britney Spears. ¿Quién fue la vencedora? Britney, sin duda alguna. Todas han aportado su granito de arena a la cultura pop, pero quienes fueron las líderes de su generación y revolucionaron la industria fueron ellas dos.

En esta época tenemos de dulce, chile y de manteca, cual tamal chilango: Miley Cyrus, Taylor Swift, Demi Lovato, Lady Gaga, Rihanna, Katy Perry, Ariana Grande, Meghan Trainor… Me faltaría espacio para nombrarlas a todas, pues es como si levantaras una piedra y salieran miles de princesas pop. Todas con una enorme fanbase, con logros y records que les han dado los nuevos criterios musicales. Exacto, nuevos criterios, la industria y la tecnología evolucionó y hoy en día existe una forma diferente de evaluar las ventas de un artista. Es muy cierto que Britney y Madonna ni en sueños venderán lo que una Taylor Swift con sus nuevas producciones, ¿pero saben qué? ¡Ya lo hicieron! Ni Taylor Swift, que es la máxima vendedora de su generación, logró romper el récord que Britney estableció con Oops! I Did It Again. Y mucho menos hay alguna que haya logrado igualar las ventas de Madonna a lo largo de su carrera.

Pero, independientemente de las ventas, lo que consagra a una artista es la influencia que llega a tener y lo que llega a representar para una generación. Madonna rompió tabúes y con el giro que le dio a la música abrió el camino a todas las demás; Britney fue la abanderada de un movimiento pop adolescente que hasta la fecha muchas siguen queriendo imitar. Esta generación aún no encuentra a su exponente. Tuvieron una Gaga que pudo ser la voz de los llamados millenials, pero se quedó varada a la mitad del camino por subirse a un ladrillito y creerse la mesías del pop. Sin embargo, no hay que malentender. Ella tiene el talento, sólo que, personalmente, creo que tiene que regresar a sus inicios. También tienen a una Miley que, con su irreverencia y su evolución musical, se dio a notar, pero aún tiene que demostrar si se puede superar a ella misma y probar que merece –y quiere– el título. Y, sobre todas, tienen una Taylor Swift, una cantautora que, a pesar de haberse iniciado en el country, encontró su vocación en el pop y, con cada producción, continúa superándose tanto en ventas como en sonido.

Es muy cierto que Madonna ya está mayorcita para andar brincando de un lado a otro, pero ya quisiera yo su vitalidad. También es verdad que Britney ya no baila, ni canta, ni es la sombra de lo que fue, pero ya quisieran todas estar en sus zapatos por cinco minutos. Su lugar en la música lo tienen más que ganado y nadie va a hacer ni superar lo que ellas consiguieron. Dentro de 10 años más, tendremos a una nueva generación de cantantes queriendo superar a la que sea el ícono de la respectiva época y tendremos de nuevo la misma conversación. No se trata de enaltecer o hacer menos a todas las mencionadas anteriormente, el punto es que no se pueden comparar unas con otras porque cada una aporta algo diferente a la musica. Solo tengan en cuenta que, como las ven, se vieron y como las ven, se verán, todo por servir se acaba y acaba por no servir.