El atractivo de las sociedades distópicas

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Las distopías, los futuros apocalípticos y las utopías están de moda, cada minuto somos bombardeados con historias que muestran un futuro nada favorecedor para la raza humana, siempre somos víctimas de alguna plaga, algún fenómeno natural, el planeta es invadido por algo o alguien, etc. Los espectadores somos llevados a mundos extraños y diferentes a nuestra realidad, las súper producciones se encargan de tenernos por más de dos horas emocionados por ver a nuestras estrellas favoritas luchando por un mundo mejor, como fue mi caso ayer en el estreno de Insurgente, una saga muy popular donde una joven lucha contra una sociedad que quiere acabar con ella por su naturaleza rebelde, por representar un cambio y una amenaza para la estructura utópica que adoptan después de lo que acabó con el mundo (que aún no me queda claro qué fue y eso que ya leí los tres libros), todo esto debido a que nació divergente.

La fórmula del mundo en desgracia, los futuros inciertos y el salvador de la humanidad puede ser un hit seguro, nos cambian cualquier detallito y quedamos encantados, para muestra tenemos a la Matrix, o a la joven Sinsajo que lideró una rebelión y los miles de apocalipsis zombie que invaden la pantalla. Pero hoy dedicaremos tiempo a esas historias que quizá se traspapelaron en el boom de las novelas juveniles protagonizadas por Jennifer Lawrence.

Comencemos con Alphaville, una película con toques similares a Un Mundo Feliz donde amar, llorar y el por qué están prohibidos, donde se sacrifica la libertad y los sentimientos para el bien común, y el silencio, la lógica y la prudencia reinan. De una utopía pasamos a un futuro apocalíptico en el cual los seres humanos son llevados al planeta de los Draags y son tratados como mascotas y seres inferiores, en Planeta Salvaje vemos a dos sociedades enfrentadas, donde los seres humanos son oprimidos y están bajo el dominio de los gigantes del planeta al que han llegado.

Por otro lado, no podemos dejar de mencionar a Akira, ambientada en una ciudad que renace después de una guerra nuclear, en la cual descubren que un joven tiene poderes psíquicos similares a los del causante de la destrucción del mundo hace 31 años. No podemos dejar de mencionar también a El dador de recuerdos, una película que se estrenó apenas el año pasado pero que está basada en un libro publicado en 1993, donde todos son felices porque se han erradicado todos los desacuerdos y diferencias entre los seres humanos. El dador de recuerdos pudo ser el padre de todas las películas del género, pero su llegada a la pantalla grande fue demasiado tarde.

Para finalizar no podemos dejar por fuera a 2033, uno de los intentos de México por incursionar en la ciencia ficción y estrenada en el 2009, la nombraron así para hacer una referencia al aniversario número 2000 de la muerte de Jesucristo. México es renombrado Villaparaiso y es gobernada por un sistema que ha suprimido los cultos, y distribuye una bebida nutriente llamada Pactia, la cual contiene una droga que es una herramienta de condicionamiento de masas altamente adictiva.

¿A quién no le gustan este tipo de historias donde nos muestran los miedos, temores, anhelos y esperanzas de la raza humana? Pero se han puesto a pensar ¿qué tan lejos estamos de estas situaciones en la vida diaria? Vivimos en una sociedad en la cual no tenemos que ofrecer tributos para que peleen a muerte en la televisión, pero nos encanta ver a personas en un reality show, la tecnología avanza tanto que llega a asustar y cada día nos enfrentamos a cosas que quizá hace años pensamos nunca seríamos testigos o que solo veríamos en películas. El cine nos muestra un futuro donde suceden todas estas historias, ¿pero qué tal si ya estamos en ese futuro y no nos hemos dado cuenta? Por eso, no sé ustedes, pero yo voy a empezar a entrenar para canalizar a mi divergente interior por cualquier cosa, no vaya a ser.