1929-2015: Los 86 años del PRI

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A los fundadores del PNR en 1929 quizá no les pasó por la cabeza la posibilidad de que una organización política de esa naturaleza pudiera durar tanto tiempo y aportar algo que a México por esos años le urgía:un instrumento político incluyente de todos los grupos revolucionarios que sirviera para garantizar la transmisión pacífica del poder presidencial, y evitar con eso los excesos del pasado inmediato.

Y no era gratuito. Los 19 años que precedieron a la fundación del PNR estuvieron llenos de violencia y asesinatos desde el poder y por el poder. Derrumbado Porfirio Díaz en 1911, se soltó el tigre: Madero (1913), Zapata (1919), Carranza (1920), Villa (1923), Alvarado, Ángeles y Manuel M. Diéguez, incluyendo el exilio por más de 15 años en Los Ángeles, California, del expresidente Adolfo De la Huerta.

Seguirían los asesinatos de Francisco Serrano y Arnulfo Gómez (1927) y del presidente electo Álvaro Obregón (1928).

Todas las muertes derivadas de enfrentamientos y pugnas relacionadas con los pleitos por el poder presidencial.Sin duda.

¿No existía entonces un mecanismo pacífico que garantizara la transmisión del poder presidencial?

No. La ley electoral de 1918 fue muy endeble y dio lugar a que se formaran cientos de partidos políticos, que no alcanzaban a durar mucho tiempo. Se calcula que entre 1911 y 1929 funcionaron en México más de 100 partidos políticos nacionales y locales. La gran mayoría, pasaban los procesos electorales y desaparecían del escenario.

¿Y sí resolvió el problema realmente la fundación del PNR en 1929?

De origen sí. Ya no volvieron a presentarse asesinatos políticos derivados de la transmisión del poder hasta (65 años después) 1994, cuando fue asesinado el candidato presidencial Luis Donaldo Colosio. El primer conflicto grave fue el exilio del expresidente Plutarco Elías Calles en 1935 por sus diferencias con el presidente Lázaro Cárdenas. La rebelión de Saturnino Cedillo fue otra, pero con el tiempo quedó claro que fueron las compañías petroleras expropiadas por Cárdenas las que influyeron en ese levantamiento.

¿Y las sucesiones de 1940 y 1952?

La de 1940 fue una resistencia de una parte del PRM contra la candidatura de Manuel Ávila Camacho a través de Juan Andrew Almazán. La de 1952 fue un grave desprendimiento de liderazgos históricos del PRI contra el estilo de gobierno del presidente Miguel Alemán, y a favor del militar revolucionario Miguel Henríquez Guzmán y la Federación de Partidos del Pueblo. Se fueron con Henríquez una gran parte de los fundadores de la CNC y la CTM; acusaban al gobierno de Alemán de haber “desviado la ruta” de la Revolución.

¿Cuál fue la razón de los cambios de la primera a la tercera etapa del PNR (1929), PRM (1938) y PRI (1946)?

La idea sobre la segunda etapa fue convertirlo en un partido de masas, con las organizaciones creadas en el gobierno de Lázaro Cárdenas (CNC, CTM y los sindicatos nacionales). Y la tercera (PRI) para excluir a los militares del partido e integrar al sector popular, formado básicamente por las clases medias surgidas del proceso de industrialización. La idea fue la del diseño de un partido político para la nueva etapa de México, posterior a la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la etapa llamada de “reconstrucción nacional.” Fue la etapa de una nueva legislación electoral y la de los diputados de partido de 1963. También la de la reforma política de 1977, que incluyó la representación proporcional y nuevos partidos en el escenario político. Todas impulsadas por el PRI de la tercera etapa.

¿Esos eran los tiempos para la cuarta etapa del PRI?

Si, pero nunca se hizo. Con el tiempo vinieron las crisis económicas fuertes, y el PRI empezó a perder el poder gradualmente en los estados. La llamada tecnocracia empezó a tener influencia en el partido y desvió los propósitos de reforma iniciados por Colosio en la XIV Asamblea Nacional. Esa misma tecnocracia colaboraría después sin rubor alguno con los gobiernos panistas.

¿AL PRI le falta una cuarta etapa?

Una etapa de modernización para adecuarlo al siglo que corre y a los nuevos esquemas de competencia política. El PRI ya no puede seguir anclado a los obsoletos procesos de su manejo interno. Eso le ha costado graves escisiones, ante una agresiva competencia política de sus adversarios.

Le falta replantear sus relaciones con el poder. Está muy suelto el manejo en los estados y los municipios, y sus relaciones con las coordinaciones del poder legislativo local y federal no refleja integración de políticas.

¿Liberal o conservador?¿socialdemocracia o liberalismo social?.Quien sabe.El PRI ya no puede ser rehén de las fuerzas que se oponen a su propia modernización. Llegó ya a su tope histórico.

Desde la sucesión de 1988 con la salida de importantes cuadros, al PRI se le empezaron a complicar las cosas. El sistema acabó por debilitarse en 1994 por la crisis del método de relevo,por los asesinatos políticos y los recurrentes problemas de la economía. Todo eso desembocaría en la derrota ante el PAN y Vicente Fox en el 2000.

¿No aprovechó para reformarse al estar fuera del poder?

No.La relación del PRI con el poder ejecutivo se pensó se replantearía con su vuelta a la presidencia en 2012, pero nada se ha visto. Al partido le ha faltado discurso que oriente el rumbo futuro de México y acciones reales que demuestren una mayor cercanía con la sociedad y la militancia en tiempos de alta competencia electoral, y no estar esperando nada más acomodarse a la agenda nacional diseñada por el gobierno.El partido debería ir por delante del gobierno con una actitud crítica,pero no ha sido así.

¿Y el problema de las renuncias en el PRI?

Ha sido una situación grave y ha influido en las derrotas que el PRI ha experimentado en los últimos 20 años. Han dado lugar a cuatro partidos políticos con ex militantes que se fueron de sus filas. El PRD con Cárdenas,Movimiento Ciudadano con Dante Delgado,El Verde Ecologista con la familia Martínez y Nueva Alianza con los liderazgos del SNTE.

Ex priistas gobernadores han sido: Ricardo Monreal de Zacatecas, Leonel Cota de Baja California Sur, Gabino Cué de Oaxaca, Pablo Salazar y Juan Sabines Guerrero de Chiapas, Mario López Valdez de Sinaloa y Arturo Núñez de Tabasco, entre otros. También Cárdenas,López Obrador y Marcelo Ebrard del Distrito Federal entre 1997 y 2012.

¿Se pudieron haber evitado esas fugas?

Sí, si los gobernadores en ese tiempo no se hubieran encaprichado en vetar a sus adversarios políticos internos y si la dirigencia nacional hubiera ejercido una facultad de mediación efectiva.

En su momento falló el método de selección, pero también falló la dirigencia nacional para decidir en función de la rentabilidad electoral del partido y no de los caprichos de los grupos políticos. Faltó también entender lo que realmente sucedía hacia el interior del partido. No hubo claridad ni visión de largo plazo para entender que al PRI le urgía ya, un cambio de fondo.

¿Por qué la renuencia a realizar la reforma de la cuarta etapa del PRI?

Quizá por temor a no saber manejar las resistencias, los conflictos y los problemas que originará el obtener su autonomía de los poderes constituidos y los de grupo. Primero fue la tecnocracia la que expropió al PRI de sus bases y por eso el partido no pudo dar el salto cuando no tuvo presidente de la República. Ante la derrota del 2000 y a la salida de Dulce María Sauri, primero lo controló Roberto Madrazo -de noviembre del 2001 en adelante- para su causa presidencial. Madrazo llevó al PRI al tercer lugar de las preferencias electorales en 2006, y fueron después los gobernadores, ante la crisis provocada por Madrazo, los que dominaron el partido y por lo visto no supieron qué hacer con él, salvo utilizarlo para entronizar un modelo hegemónico de poder local ante la ausencia de presidente de la República.

¿No hubo reformas trascendentes en el PRI en esos 12 años?

Los gobernadores del PRI, ante la ausencia de un presidente de la República del mismo partido, asumieron el control en sus estados. Tuvieron que aprender a lidiar con el nuevo gobierno del PAN y se organizaron para dar la batalla juntos. El PRI se empezó a recuperar en lo territorial pero no promovieron ninguna reforma trascendente. Desde la creación de los órganos de dirección partidista de a XIV Asamblea Nacional. Lo deleznable es que los últimos dirigentes nacionales del PRI solo han llegado para “administrar los tiempos del partido” y cumplir con los plazos y los ordenamientos electorales. Nada más. No han intentado grandes reformas y el PRI ha perdido un tiempo político muy importante.

¿Y por qué ni discurso ni reforma del PRI actualmente?

Es preocupante que ante la crisis que vive México, el PRI ni actualice su discurso ni esboce siquiera su reforma. Desde el principio, la dirigencia se conformó con el Pacto por México, que en materia de acuerdos y consenso fue flor de un día. Después, el PRI,al parecer ha dejado solo al presidente ante los embates que ha recibido en todos los frentes.

Hasta finales del siglo XX el PRI operó como una estructura política que le permitía al Ejecutivo a distancia sortear crisis políticas,consolidar sus políticas y comunicar bien. Algo pasó, que eso se ha perdido.

No se sabe por ejemplo, de una entidad donde el PRI haya organizado eventos para defender las políticas del gobierno federal.

En cambio se han fomentado los cacicazgos, no hay controles eficaces y el PRI se ha perdido en el discurso ambiguo e intrascendente.La relación de los 200 candidatos a diputados de representación proporcional presentada en días pasados es solo una muestra de su actual crisis.

¿Ante todo eso, podrá el PRI refrendar otra victoria presidencial en la elección del 2018?

Si en lo que le resta de su período constitucional el actual gobierno no impulsa remedios eficaces contra la Corrupción,si la economía no crece y la inseguridad no disminuye, se ve difícil que el PRI vuelva a ganar la elección presidencial del 2018. Actualmente al PRI le faltan cartas para jugar,propuestas para convencer y reformas para avanzar.

La elección intermedia con 9 gobiernos estatales será su prueba de fuego.En julio se tendrán mejores elementos para visualizar si el regreso del PRI al poder fue solo por seis años.El votante confió en el retorno del PRI porque quienes le prometieron un cambio nunca lo hicieron y dio la oportunidad de comprobar que con el PRI de nuevo en el poder todo iba a ser diferente. Ahí su dilema.Ahí su suerte.¿Está en tiempo? Ya veremos.

bulmarop@gmail.com