La disputa por el PAN y la crisis del debate

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Por Bulmaro Pacheco

No sé qué dirían los padres fundadores del Partido Acción Nacional ante el espectáculo que están exhibiendo los personajes fundamentales del partido fundado en 1939, en la hora actual de México. Algunos de ellos dirían que los actuales no han logrado asimilar haber sido desplazados del poder apenas a los 12 años de haber llegado. Unos más reflexivos acusarían al partido y a sus representantes de haber desviado la ruta de sus orígenes por la experiencia de haber llegado al poder y en algunos casos corromperse y contaminarse sin rubor alguno.

Otros más avezados les mostrarían que lejos de cumplir con el “cambio” que ofrecieron, solo han repetido en el ejercicio del poder los vicios y las deformaciones que por muchos años le criticaron al PRI y, en algunos casos, hasta los han superado. Y que por eso los echaron del poder.

La presencia política activa de los ex presidentes de la República no la han inaugurado los panistas. Fue una regla rota por el expresidente Luis Echeverría Álvarez con su activismo internacional y sus frecuentes apariciones en los medios de comunicación para aclarar, puntualizar, defenderse y actuar ante la furibunda embestida mediática que sufriera su persona desde finales del sexenio que le tocó gobernar en México entre 1970 y 1976.

José López Portillo pasó de inmediato y casi en silencio al retiro a la vida privada. Miguel De la Madrid como expresidente aceptó desempeñarse como titular del Fondo de Cultura Económica en el sexenio de Ernesto Zedillo. Carlos Salinas de Gortari tuvo una intensa actividad pública al inicio del sexenio de su sucesor y se ha dedicado a escribir y a dar conferencias.

Ernesto Zedillo ha tenido trabajo en organismos internacionales y una presencia activa en foros de todo tipo. Sus escasas apariciones en México han rayado en el exceso de la discreción.

Vicente Fox creó su propio centro de estudios en su rancho de Guanajuato, apoyó a Enrique Peña Nieto, se deslindó del PAN y ya no se le ve en reuniones de partido. Seguido aparece en los medios donde opina, critica, promueve el debate y provoca a sus adversarios.

Contrario a su antecesor, Felipe Calderón ha desarrollado un activismo más intenso hacia el interior de su partido, desde el primer minuto que se supo que el PAN había perdido la elección del 2012. Es decir cinco meses antes de entregar la presidencia. “Acomodaba la agenda de sus giras para reunirse al final del día en privado con líderes destacados y con los consejeros nacionales panistas de la entidad” (Molinar).

Convocó en Los Pinos a los principales actores de la derrota al día siguiente para tratar de hacer una primera evaluación de daños y en sus recorridos por el país se reunía con gobernadores y consejeros panistas para tratar de orientar una solución a la crisis de su partido y buscar reconstruirlo “piedra sobre piedra”, como alguna vez lo expresara. “En más de una ocasión dijo que había que refundar el partido, arrancar las paredes y llegar hasta los cimientos si era necesario. Y aseguraba que si no lo apoyaban en esa empresa que por supuesto él encabezaría, llamaría a sus jóvenes y se iría a formar un nuevo partido” (Molinar).

Terminó su sexenio sin lograr unir a su partido, con Josefina Vasquez Mota lastimada por su gobierno y con una dirigencia nacional que no vio con buenos ojos los intentos de injerencia presidencial en el partido. Buscaba influir, tal y como lo hizo cuando designara a Germán Martínez su contralor y a su secretario particular César Nava como dirigentes nacionales del PAN, que solo instrumentaron en el partido sin inmutarse, las decisiones operadas y negociadas por el presidente de la República. “Cuando él fue Presidente de la República, postulado por el PAN, impulsó desde Los Pinos a dos presidentes nacionales consecutivos cercanos a él. La mayoría de los consejeros panistas coincidieron con él y lo apoyaron en su propuesta” (Molinar).

A más de dos años de haber salido del poder y con apenas 53 años, Felipe Calderón está en plena forma y sigue activo en la política. Cuando presentó su libro prometió que después hablaría del PAN. Fueron sus recientes declaraciones a un periódico del DF en Davos, Suiza, donde afirmara que el PAN atraviesa por una crisis profunda, que está secuestrado por un grupo de interés y que como militante estaría pensando en la construcción de una nueva opción política,lo que desató la tormenta.

Esa declaración y las afirmaciones de su esposa Margarita Zavala de que buscaría la dirigencia nacional del PAN posterior a la elección de junio, desataron el debate y agudizaron la confrontación del expresidente con la dirigencia nacional retomada por Gustavo Madero.

Ha sido el ex director del IMSS y ex secretario de la SCT Juan Molinar Horcasitas el que sin consideración alguna por su ex jefe, ha criticado tanto las declaraciones, como los frecuentes intentos de Calderón por influir en la vida interna del PAN. Se trata de la primera crítica directa en lo personal a un ex presidente, de parte de un compañero del mismo partido.Inédito. A Fox le criticaron como ex presidente solo sus extravagancias.

Dice Molinar: “Muchos panistas lamentamos las recientes declaraciones del ex presidente Felipe Calderón, pues demuestran que él aún insiste en imponer su voluntad por encima de la de los panistas. Es triste constatar que Calderón sigue sin asimilar el hecho de que la actual dirigencia panista no solo está ejerciendo sus facultades legales sino que también está sustentada en la legitimidad que confiere el haber sido electa, por primera vez en la historia del partido, mediante el voto directo, libre y secreto de los militantes”… “Tres reveses consecutivos debieron ser suficientes para que Felipe Calderón entendiera que efectivamente, el PAN es su casa, pero que también es la casa de los demás panistas y que en ella manda la mayoría, como en cualquier democracia. No fue así: mientras más perdía más se enconaba” (sic).

Molinar amplía la lista a cuatro, las derrotas de Calderón hacia el interior del panismo: La intención de imponer como dirigente a Roberto Gil Zuarth y a Ernesto Cordero como candidato presidencial. También la frustración de no haber logrado que Cordero le ganara a Madero en la interna panista, y de que Margarita Zavala fuera derrotada por Cecilia Romero en la elección interna para diputada federal. “Él se empeñó en imponerse, y el panismo se empeñó en ejercer su autonomía”: afirma Molinar.

Calderón responde: “Querido Juan, mientes, y para muestra un botón: es cierto que siempre he considerado al Partido como mi casa, por lo menos hasta ahora. De no ser por las expresiones abrumadoramente afectuosas de militantes y votantes, estaría claro que ya no lo sería más. Sí, he dicho “el PAN es mi casa”. Sin embargo, inventas historias y para ello mientes burdamente al extremo de atribuirme expresiones que yo nunca he tenido”. Mientes pues, qué pena. Solo una cosa explica que hayas pasado de la honestidad intelectual a la franca invención literaria: La amargura (sic).

Dice Molinar: “hay personas que en su momento tomamos grandes riesgos políticos para hacerlo Presidente cuando él no tenía puesto público, ni empleo, ni dinero y se encontraba en el sótano de todas las encuestas. Muchas de esas personas no están ya con él porque Felipe las lastimó y las alejó”. Contesta Calderón: “Hay desde luego, quienes se han alejado, es tu caso, afirmo por resentimiento. Hoy confirmas en tu texto por resentimiento, con el mismo con el que creo has exacerbado la distancia que dices lamentar entre Gustavo y yo”. Reitera Calderón: “El verdadero problema es que el PAN le ha cerrado las puertas a los ciudadanos. Sus voces, sus representantes (ve la lista de los próximos 15 notables que irán a la Cámara) se representan a sí mismos, no a los ciudadanos”

Desliza Molinar: “Fueron muchos los episodios en los que Felipe Calderón trató de manera irrespetuosa o incluso abusiva a los líderes partidarios que se reunían con él”. Calderón responde: “Hay muchas cosas que decir y desmentir. No solo tuyas: también las de quienes desde esa dirigencia trabajan para sí mismos, y que nos dicen a algunos panistas, calificativos que ni remotamente han sido capaces de decírselo al gobierno”.

Dice Molinar: “Alguien me explicaba su conducta diciendo que actúa así porque es un hombre de carácter muy fuerte. Contesté que no, que es un hombre de temperamento muy fuerte y que le falta carácter para templar su temperamento”. Revira Calderón: “Solía decir yo mismo que mi temperamento es fuerte sí, pero mi carácter me ha permitido no solo convivir con él toda mi vida y desplegarlo en energía, en decisiones difíciles, en victorias que parecían imposibles como la de 2006, en fortaleza ante adversidades como las que nos tocó vivir”.

Arremete Molinar: “Más recientemente destacan otros casos, pero el más notorio es sin duda el de su hermana “Cocoa” Calderón, a quien la dirigencia apoyó como candidata a gobernadora de Michoacán. En ambos casos se recurrió a la designación pues era previsible que en una elección de militantes no obtendría mayoría”. Arremete Calderón: “Por cierto, dile a tus amigos que hagan un lado su narcisismo, al menos por un rato y que en lugar de hacer anuncios para sí mismos los hagan para las candidatas y candidatos que literalmente se están jugando la vida, como es el caso de Cocoa y que necesitan todo el apoyo”. Reacciona Molinar: “El poder de Madero que tanto escandaliza a quienes se auto excluyeron, es fruto del pluralismo y la inclusión. Esto no lo concibe el modo de actuar político de Felipe Calderón que se ha reducido y enconado hilando derrota tras derrota, tras derrota”.

Como hemos visto,ese intercambio epistolar entre un expresidente de la República y un ex secretario de Estado del PAN, no trasluce una polémica sobre los problemas de México ni sobre las grandes cuestiones nacionales, como en su momento se dieron las de José María Gutiérrez Estrada y Mariano Otero, Andrés Molina Enríquez y Winstano Luis Orozco, Luis Cabrera y Emilio Portes Gil, Vicente Lombardo Toledano y Antonio Caso o la última de Carlos Monsiváis con Octavio Paz. ¡Qué esperanza! No, en las expresiones citadas se discuten de muy mala manera con ofensas y ataques directos los problemas internos de un partido político que…por lo que vemos, sigue sin encontrar su camino a casi tres años de dejar la presidencia de la República. Muy malo para el PAN y pésimo para México.

bulmarop@gmail.com