98 AÑOS: ¿UNA NUEVA CONSTITUCIÓN?

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Por: Bulmaro Pacheco

 El pasado 5 de Febrero se cumplieron 98 años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que desde entonces nos rige. Al mismo tiempo se cumplieron 158 de la de 1857, su antecedente inmediato.

La de 1824 duró muy poco, solo 11 años. Entre esta y la de 1857 hubo otras de menor duración: Las siete leyes de 1836, otra de leve duración en 1843 y, ante la invasión norteamericana volvió a establecerse la de 1824. Fueron los períodos de mayor inestabilidad y desacuerdo nacional: 26 presidentes de México entre 1824 y 1857 (de Victoria a Comonfort) y un emperador (Maximiliano) entre 1864 y 1867, golpes de Estado incluidos.

La de 1857 se sostuvo 60 años. Eliminó lo relativo a la religión de Estado y suprimió el Senado. Esta cámara se restauraría hasta 1875.

Por eso es de destacarse la de mayor vigencia en nuestra historia. La de 1917 aprobada cuando México contaba apenas con 14 millones de habitantes, había salido de una prolongada dictadura (1877-1911) y en solo 6 años (1911-1917) había tenido seis presidentes.

¿Por qué algunas expresiones políticas sobre todo de izquierda proponen una nueva Constitución para México?

Quizá no han medido muy bien los alcances de su propuesta, o no saben lo que dicen. Nuestra transición ha sido gradual y distinta a las de otros modelos como la española. Si en las reformas de algunos artículos constitucionales no se logran acuerdos: ¿Cómo podríamos pensar que podría haber acuerdo entre las distintas fuerzas políticas de México para crear una nueva Constitución política? La sola discusión del proyecto nos llevaría mucho tiempo. No se cree que pudieran lograr los consensos, sobre todo por lo candente y controvertido de muchos temas.

¿Seguir como estamos o cumplir con la que tenemos?

Cumplir con la que tenemos en estricto sentido y avanzar en el fortalecimiento del estado de derecho. No hay de otra. para eso hay que librar una batalla formidable en materia de educación cívica y política para no echarle la culpa de todo a la Constitución. Cumplir también con las numerosas leyes reglamentarias que han originado las disposiciones constitucionales para aplicarse en la realidad. El estado de derecho es eso -sujetarnos todos al imperio de la Constitución y las leyes. Justicia igual para todos sin excepciones-, algo que aún sigue siendo una estación tan lejana o cercana como los mexicanos queramos.

¿Son muchas las reformas que se le han hecho a la Constitución mexicana en 98 años?

En 98 años hemos tenido 20 presidentes de la República, de Carranza a Enrique Peña Nieto. Entre todos y con el Poder Legislativo han promovido hasta agosto del 2014, 603 reformas a 110 de los 136 artículos que integran la Constitución plasmados en 216 decretos. Es decir, solo 26 artículos de los originales de 1917 no han sido cambiados. De 22 mil palabras que contenía la carta magna de 1917, pasamos a 64 mil en 2014. La de Estados Unidos tiene 8,100 y la de la India 90 mil (Valadez)

¿Cuáles son los artículos que permanecen vigentes desde 1917?

8, 9, 12, 13, 23, 38, 39, 47, 50, 57, 62, 64, 80, 81, 86, 91, 118, 120, 121, 124, 125, 126, 128, 129,132 y 136. Hay algunos que han sido reformados una sola vez como el 130.

¿Y los que se han reformado con “manos temblorosas”, como afirmara Montesquieu por las tensiones que provocan?

Los más polémicos: El 3 (educación), 27 y 28 (propiedad), el 123 (trabajo),el 130 (Iglesia-Estado) y el 83, relativo a la reelección presidencial, son los que han creado las mayores tensiones en la historia de sus reformas.

¿Cual es el el artículo con más reformas?

El 73 relativo a las facultades del Congreso. Ha sido reformado en 68 ocasiones. Solo los presidentes Ruiz Cortines y López Mateos no lo tocaron.

Y de los presidentes de la República, ¿cuál ha sido el que más reformas constitucionales ha promovido?

El presidente Felipe Calderón con 94, Ernesto Zedillo promovió la reforma de 77 artículos relativos entre otros a la reforma del Poder Judicial, la reforma electoral y la del Distrito Federal. Le sigue Miguel de la Madrid con 60, Carlos Salinas de Gortari con 51. El presidente Peña Nieto lleva 21.

¿Y el que menos reformas promovió?

El presidente Adolfo Ruiz Cortines impulsó solo dos (artículos 34 y 115) para “equiparar al hombre y la mujer en el ejercicio de los derechos políticos”. Hasta antes de ésta reforma, el voto a la mujer solo le estaba reconocido en las elecciones municipales por reforma del presidente Miguel Alemán al artículo 115 en 1947.

¿Se puede hablar de las primeras crisis nacionales enfrentadas ya con la nueva Constitución?

En la década de los veinte del siglo pasado hubo varias crisis que provocaron violencia y tensiones, y pusieron a prueba la Constitución.

La primera; la por el poder entre el grupo Sonora y Venustiano Carranza, que derivó en el asesinato del presidente en 1920. También la rebelión de Adolfo de la Huerta en 1923 contra el presidente Obregón por la sucesión.

Otra por las reformas a los artículos relacionados con la separación Iglesia-Estado y la libertad de creencias que derivara en el llamado conflicto con la iglesia Católica (movimiento cristero) de 1925 a 1929.

Una más por el nuevo régimen de propiedad de la nación contemplado en los artículos 27 y 28 que originó el no reconocimiento del presidente Álvaro Obregón por los Estados Unidos en sus primeros tres años porque le exigían la irretroactividad del artículo mencionado en minería y petróleo.

Y otra, por la rendija que dejó la reforma al artículo 83 en 1927 permitiendo la reelección presidencial (“pasado el período inmediato y solo por un período más”) que influyó en una revuelta por el poder y en los asesinatos de Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez (1927) y del presidente electo Alvaro Obregón en julio de 1928.

¿Pero también ha resuelto crisis importantes?

Posterior a la muerte del presidente electo Obregón, se promovió la reforma para prohibir la reelección presidencial (en ningún caso y por ningún motivo) y la de los gobernadores. Se amplió el período presidencial de 4 a 6 años en 1928, y también el de los gobernadores de 4 a 6 a partir de 1943. Hasta ahora se ha conservado el principio de no reelección en estos cargos. El año pasado de reformó la Constitución para permitir la elección “consecutiva” de senadores, diputados federales, diputados locales y presidentes municipales con límites de períodos, restringida desde abril de 1933.

Con esas reformas y los principios contenidos en la Constitución sumadas al manejo político de los presidentes que la han aplicado, México pudo transitar resolviendo las graves tensiones derivadas de la transmisión del poder que no dejaba gobernar todavía hasta finales de los cuarenta del siglo pasado. Todo eso evitó que México -entre otras- bordeara la dictadura militar, una plaga política tan común en América Latina en las primeras siete décadas del siglo XX aún en países con gran desarrollo político como Chile y Uruguay, y le permitió a México sin caer en el extremismo ideológico promover reformas importantes a su sistema político a fin de garantizar por un largo período estabilidad política,paz social y gobernabilidad combinados con avances sociales y económicos. Esto es,llevar a la práctica la combinación de garantías individuales con derechos sociales para buscar el equilibrio.

¿Reformas políticas destacables?

La de 1945, que abrogó la Ley Electoral de 1918, que institucionaliza los partidos políticos y al mismo tiempo crea la Comisión Federal de Vigilancia Electoral y el Consejo del Padrón electoral.

La de 1963, que reformó los artículos 54 y 63 para introducir el principio de la doble fórmula electoral, creando los llamados “diputados de partido” a los partidos que alcanzaran el 2.5% de los votos.

La de 1977, que reconoció nuevos partidos políticos, algunos de ellos en la clandestinidad e introdujo la representación mixta ampliando a la vez el número de curules en la Cámara de Diputados. Esta reforma contribuyó a estabilizar a México después de años de guerrilla urbana y rural.

La de 1986, que amplió la representación política y avanzó con la creación de nuevas instituciones electorales.

La de 1990, que con nuevas leyes electorales crea el IFE y el impulso a los organismos de derechos humanos.

La de 1996, que avanza en la representación, la elección por primera vez de jefe de gobierno del DF, la creación del TEPJF y las restantes hasta concluir con la última realizada en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

¿Y otras de relevancia?

Han sido notables las relativas a los derechos humanos, lo relativo a la materia de amparo, la seguridad pública,el proceso penal acusatorio y oral,todo lo relacionado con el marco jurídico de las comunidades indígenas, las relativas al federalismo -todavía insuficientes-, y las que afianzaron la rectoría del estado en materia económica y social.

¿Y de los desafíos actuales, cuáles son los más difíciles?

En primer lugar, la violencia que ha sacudido al sistema con mayor virulencia desde el gobierno de Felipe Calderón. También la enorme desigualdad social que experimentamos y a la que no se le encuentra solución duradera.

La crisis de la seguridad ha sido la más aguda desde finales del proceso revolucionario por lo extendida que está en el cuerpo nacional.

Esa crisis desnudó la excesiva vulnerabilidad institucional y la laxitud del estado de derecho. También ha exhibido la gran simulación existente en nuestro federalismo por el desorden en los gobiernos de los estados (nula división de poderes) y la crisis estructural de los municipios(nula autonomía) por ahora el reducto favorito del conflicto social y de seguridad. Decía Lasalle que “cuando las Constituciones no se corresponden con los factores reales del poder,están condenadas a ser arrolladas por ellos.”

¿Sirve la actual Constitución como está para enfrentar los retos y las urgencias de México?

Si, pero no lo es todo. Creer que solo con buenas leyes y cambios a la constitución resolveremos los problemas ha sido parte de un engaño en el que seguido caemos los mexicanos. Las buenas leyes si no se aplican bien y si no están respaldadas por la confianza ciudadana en las instituciones de poco nos sirven. Nieto sostiene que “una Constitución no queda hecha para siempre el día en que resulta formalmente aprobada sino que debe votarse cada día con el comportamiento de los ciudadanos y de los poderes públicos y que sin la aportación de ese plebiscito diario,la Constitución pronto se seca y se convierte en un adorno,más o menos estético,pero inútil”.

Ahí es donde reside nuestro mayor reto,para honrar y reconocer a 98 años de su creación a una Carta Magna que nos ha permitido transitar del atraso de una nación de menos de 15 millones de habitantes a la modernidad de una de casi 120,con pendientes todavía para cumplir en la realidad los sueños de quienes motivados por el movimiento revolucionario imaginaron lo mejor para México     bulmarop@gmail.com