Lo digo como es

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No es fácil romper resistencias.

Y precisamente por ello es de destacar el logro alcanzado ayer en el Colegio Académico, máximo órgano deliverativo en la materia, en la Universidad de Sonora.Le hago brevemente el antecedente.

El estatuto del personal académico (EPA) contiene los criterios que rigen las decisiones, que a su vez fueron aprobadas por el Colegio Académico, que se aplican para la docencia en la UNISON.

Desde 1987 las autoridades universitarias habían venido insistiendo en ampliar las exigencias para otorgar plazas de tiempo completo a sus maestr@s. Siempre ocurría lo mismo, la autoridad proponía y la resistencia sindical frenaba la intención y en aras de “llevar la fiesta en paz”, se suspendía la idea.

Debió tejer fino la autoridad universitaria y aunque hubo expresiones de desacuerdo por parte de algun@s integrantes del STAUS el Colegio académico acordó que quienes aspiren a ser maestr@s de tiempo completo en la UNISON deben tener como mínimo Doctorado.
Se derribó también la propuesta de algunos grupos al interior del alma mater en el sentido de de la antigüedad fuera un factor determinante para buscar una plaza de tiempo completo, pues cumplido el requisito del grado académico, quienes aspiren a ese status solo requieren tres años de antigüedad en las aulas de la UNISON y haber sido evaluado por los alumnos en mínimo seis semestres anteriores y haber alcanzado en esa evaluación un promedio  de 8.5 como mínimo.

Y en otros temas el Colegio académico aprobó el primer informe del segundo periodo del Rector Heriberto Grijalva Monteverde. De destacarse algunos indicadores en este último año como por ejemplo la integración de nuevos programas educativos  con los que ya suman 110 en la UNISONy 25 nuevos académicos se han integrado al Sistema Nacional de Investigadores.

Solo este país enredado entre otros frenos, en la maraña burocrática, pueden registrarse hechos tan lamentables como mantener cerrado por tres años ya, uno de los pocos museos con que contamos en esta ciudad capital.
Las salas de exhibición del Museo de antropología e historia que se ubica en la antigua penitenciaria, se encuentran cerradas porque mientras se hacían trabajos de mantenimiento, la constructora encargada de la obra cometió errores que llevaron al contratante a suspender la obra y el contratista se amparó…y en este cuento han pasado ya dos años…ojalá exista la voluntad de alguien que se ocupe de dar celeridad al asunto, sólo con voluntad se puede muchas veces mover la rueda burocrática y jurídica en este país.
¿Seguimos coincidiendo?

Twitter @energialaboral

FB SoledadDurazo