2009-2014: sabor de engaño…

72
Bulmaro Pacheco

Bulmaro Pacheco

Una y otra vez nos machacan de que el gobierno panista ha creado los empleos que nunca antes nadie creó. Para justificarse, en lugar de responder directamente a la demanda real de empleos al año, siguen en la obsesión de compararse con los últimos tres sexenios -antes de que el PAN llegara al poder-, para tratar de demostrar que ellos han sido mejores.

Dice la publicidad oficial que “han creado” 113,211 empleos en cinco años, una cifra superior a los 110,592 logrados en las tres administraciones anteriores “combinadas” (?) (sic). Salvo en las economías centralmente planificadas o socialistas, en nuestro sistema los gobiernos no crean los empleos; estos son generados por los empresarios que invierten y se la juegan. Nada más, nada menos. Cuando mucho, los gobiernos facilitan la inversión privada con sus leyes, reglamentos y la regulación, o la asustan -como ahora- con la corrupción, los excesivos trámites, un deficiente sistema judicial, o lo peor, con la competencia  que los funcionarios le hacen al sector privado con empresas al vapor creadas a la par de los intereses de sexenio.

Es tramposo y maniqueo comparar la política de empleo actual con gobiernos que enfrentaron crisis graves ajenas a su voluntad política.

Ejemplos: el error de diciembre de 1994, que provocó la última gran devaluación del peso, golpeó económicamente a Sonora en los últimos tres años de la administración de Manlio Fabio Beltrones; el ataque a las torres gemelas en 2001, que generó dificultades económicas y recesión en los EUA, afectaron a las entidades fronterizas de México -entre ellas Sonora- en el gobierno de Armando López Nogales; y la crisis del 2007-2008, que derivó en la quiebra de bancos en los Estados Unidos, golpeó vía recesión y pérdida de empleos a la administración de Eduardo Bours.

En esos tres sexenios disminuyeron sensiblemente los empleos generados en las manufacturas al caer la demanda interna en los EUA y al bajar notablemente las exportaciones de México. Ni imaginar a quien le hubiera echado la culpa el gobierno panista de haber enfrentado crisis así.

Se entiende entonces que la comparación sea un ardid publicitario del gobierno actual para presumir lo que no ha hecho, pero la tesis del gobierno que crea empleos no se sostiene. Si fuera verdadera, los creadores serían candidatos naturales al Nobel de economía, y así ni al tlatoani llegan.

Además, las cuentas hechas no son buenas. Sonora demanda un mínimo de 45 mil empleos al año, derivado de dos factores: La nueva población económica activa y los casi 15 mil egresados por año de las 60 instituciones de educación superior (104,153 estudiantes) que demandan su incorporación inmediata al mercado de trabajo.

Si de triunfalismo se trata, la cifra debería estar por encima de los 200 mil empleos en lo que va del sexenio, para ponerse a tono con la realidad.

De igual forma, en el discurso oficial presumen un incremento del PIB per cápita de 8,804 a 13,299 dólares del 2009 a la fecha en Sonora. Es la misma idea que presumían las naciones árabes con el ingreso petrolero, Panamá con los ingresos derivados del Canal, las islas Caimán con paraísos fiscales y Venezuela con el petróleo. Mucho dinero en las arcas y en los registros oficiales, pero mucha pobreza y protestas en sus calles. El gobierno estatal presume el ingreso per cápita como si éste se reflejara en una adecuada distribución del ingreso… pero no ha sido así.

Hoy Sonora tiene más ricos, pero también un mayor número de pobres. Hay más riqueza, pero muy mal distribuida. Nada más hay que ver las calles, las movilizaciones sociales y las enormes antesalas de solicitantes de empleo tanto en el gobierno como en el sector privado. El Coneval y el INEGI no mienten, hay que ver sus informes relativos a la lucha contra la pobreza estancada y en retroceso en Sonora.

El PIB que se presume, trata de riqueza acumulada con recursos derivados principalmente de las inversiones en minería registradas en los últimos años.

Mencionan un crecimiento en 5 % del PIB en cinco años, superior al 3 % de las últimas administraciones. Otra vez la misma obsesión hacia el pasado con cifras inventadas para salir del apuro y tratar de “apantallar” incautos. ¿Dónde está la matriz insumo producto que demuestre tal aseveración? No la tiene el INEGI ni la ha manejado el Banco de México, que son al PIB nacional y estatal lo que el IMSS a las cifras de empleo.

Dicen también que: “El Plan Sonora Sí y el acueducto Independencia han permitido que el 88 % de los sonorenses tengan agua potable las 24 horas del día… más del doble que el 40 % (sic) que la tenía al inicio de la administración”. ¿Alguien puede imaginar la rebelión social que se hubiera presentado en Sonora en 2009 si el 60 % de la población no tuviera acceso al agua potable? De verdad no se miden en fantasías y mentiras. En el 2009, en Sonora la población con acceso al agua potable era del 95 % y no del 40 como presumen los informes oficiales.

Lo que ha fallado ahora son los compromisos anunciados y no han atacado de fondo los rezagos y el deterioro de los sistemas. En Guaymas por ejemplo, solo se cuenta con agua tres veces por semana, y les prometieron las 24 horas. En las comunidades yaquis no se ha terminado ni siquiera la infraestructura mínima que se prometió para las 34 comunidades donde se suponía iban a contar con agua también tofo el día, este año. Con la crisis financiera que se observa y el recurrente conflicto político, no se ve que  lo logren en el poco tiempo que le queda al gobierno.

Los cacareados acueductos hacia Álamos y Huatabampo prometidos originalmente, han quedado en el papel. Puras promesas, al igual que las desaladoras prometidas para Guaymas y Empalme que nadie sabe dónde están.

El controvertido acueducto Independencia, presumido con cursilería como la “obra de ingeniería del siglo sonorense” (sic) se encuentra en controversia y las presas Pilares (30 % de avance) y Nacozari (en cero) no avanzan por  problemas, entre otros porque han sido manejados más como negocio para particulares que como obras sociales.

Por lo tanto: ¿A quién y para quienes se atendió realmente lo poco que se avanzó en el problema de acceso al agua en Sonora? Es una pregunta que se responde solo con publicidad en el papel y no con hechos.

Otro logro presumido: el gasoducto Sonora, que con bombo y platillo anuncian detonará “una segunda revolución” industrial en el estado con más de 75 mil empleos directos para Cajeme” (sic). ¿De dónde se apropió el gobierno estatal de un proyecto que tiene más de 20 años en los planes nacionales de desarrollo y de energía del gobierno federal? ¿De dónde asume autoría de un proyecto de mil millones de dólares donde no ha puesto ni un sólo centavo y que es financiado al 100 por ciento por la CFE?

Y todavía más, si el gasoducto llegará apenas en 2015 hasta Guaymas y en 2016 a El Oro, Sinaloa, ¿de dónde saca el gobierno estatal la cifra electorera de 75 mil empleos para Cajeme si se trata de una obra de 830 kilómetros que cruzará desde El Sásabe  a Sinaloa? No se miden en sus estrategias publicitarias. Son malos lectores de Alvin Toffler, e ignoran que ahora una tercera revolución es la de los servicios, no de la industria.

El gasoducto presumido lo construye la empresa IENOVA, con sede en San Diego, contratada por la CFE, y tiene como propósito fundamental abaratar la producción de energía eléctrica, sin los enormes costos y los  problemas ambientales que por ahora le genera el combustóleo a la paraestatal. Nada más, pero ellos lo han usado para machacar “Que siga el Cambio”.

Dicen también que con la “Transformación Educativa, Sonora ha conseguido consolidar a sus estudiantes de educación básica como los mejores del país” (sic). ¿En serio se la creen así? No se miden.

Nadie conoce a ciencia cierta lo realizado por el actual gobierno en los contenidos, los métodos y los principales ingredientes de la llamada Transformación Educativa, anunciada con bombo y platillos en enero del 2011 con una inversión de cuatro mil millones de pesos-para puras reparaciones-, que en ese momento nadie sabía de dónde los iban a sacar.

El gobierno estatal no apoyó la reforma educativa promovida por el presidente Enrique Peña Nieto en diciembre del 2012. El Congreso local nunca la sancionó. Después el Ejecutivo federal elevó controversia constitucional contra los estados de Puebla, Oaxaca y Sonora por no estar a tono con los objetivos de reforma impulsada por el gobierno federal. ¿Entonces?

Posteriormente, han circulado las quejas por los recursos federales depositados en la hacienda estatal y no entregado a las instituciones educativas federales. La transformación se ha reducido a obras en escuelas donde ni el titular de la SEC ni el del ISIE han tenido acceso a la selección de las constructoras responsables de las obras.

Por lo visto, todo ha quedado en un reducido círculo que ordena, decide, aplica y selecciona obras y recursos; pero se estima que solo el 45 % de ese dinero anunciado llegó a las escuelas. No deben extrañarnos los retrasos y las constantes quejas de problemas no resueltos en materia de construcción y mantenimiento de planteles escolares. ¿Cuál Transformación Educativa?

Y por último: “Sonora es el estado fronterizo más seguro y una de las ocho entidades con menos inseguridad en el país” (sic). Con esa cantaleta se quiere justificar el ambiente de inseguridad que campea en la entidad, también la venta de estupefacientes al aire libre en ciudades del estado. ¿O qué decir de pendientes que dejará el actual gobierno como el asesinato del candidato a diputado federal del PAN en Benito Juárez? ¿o del diputado Castro Luque? ¿Y los transportistas asesinados en Vícam? ¿Y el crimen de María Jesús Llamas Coronado (a) “La China” en Guaymas? ¿o los enredos del indígena muerto en Vícam por lo que encarcelaron a Mario Luna? ¿Y los escándalos de Ímuris y Fronteras con sus alcaldes panistas? ¿y los golpes y las persecuciones a disidentes del gobierno?

Más allá de la publicidad oficial, en cinco años del gobierno “del cambio”, se  percibe puro sabor de engaño. No es mucho lo que tienen para presumir y será mucho lo que tendrán que responder cuando se vayan. Prometieron el cambio… pero engañaron y terminaron por enredar al estado en divisiones, corrupción, opacidad, insensibilidad, incompetencia y una decadencia moral de antología. Lo bueno es que ya se Van.

bulmarop@gmail.com